Roma

image002LAS CIUDADES ROMANAS

La ciudad romana por excelencia es Roma, que llegó a alcanzar casi el millón de habitantes durante el Imperio, pero gran parte de la expansión geográfica y en el tiempo del Imperio Romano es debido a la construcción de una gran red de ciudades (Civitas) interconectadas entre ellas que formaban la estructura civil y social del Imperio, permitiendo el comercio entre Roma y los distintos pueblos y sirviendo así de soporte a la romanización de los territorios conquistados.

Las ciudades romanas surgen de los asentamientos romanos. El más antiguo de estos asentamientos fue el Castrum.

Un Castrum era un campo militar romano, el diseño de los Castrum era extremadamente simple, un muro perimetral, rectangular casi cuadrado que envolvía el recinto y que contaba con torres de vigilancia y con puertas en el centro de cada uno de los lados. Estas muro perimetral consistía en dos murallas paralelas de sillería rellenando el espacio medio entre estas con piedras, mortero y hormigón romano. Las murallas tenían una altura y tamaño variable dependiendo de la situación militar del Castrum.

Partiendo de las puertas situadas en el centro de cada lado de las murallas, salían dos calles principales que se cruzaban en ángulo recto en el centro de la ciudad. Estas dos calles eran denominadas el Cardo Maximus y el Decumanus para las calles norte sur y este oeste respectivamente.

Estas calles principales dividían la ciudad en cuatro, que se subdividían a su vez en Insulae (bloques de casas) por medio de otras calles menores en forma de retícula. En el cruce de estas dos calles se ubicaba el foro de la ciudad y el mercado. Las ciudades romanas estaban diseñadas de esta forma para el correcto funcionamiento de los servicios públicos y militares. A pesar de la gran organización de estas ciudades, las calles carecían de nombres y de numeración.

Para su construcción se usaban como materia prima, la piedra, la arcilla, la argamasa y la madera, usando grúas y poleas como maquinaria.

En un principio, aunque las ciudades romanas surgieran de asentamientos romanos amurallados, crecieron como ciudades sin estas murallas que envolvían el asentamiento primitivo ya que el poder militar romano dejaba fuera de peligro a los núcleos urbanos. No fue hasta las invasiones germánicas que las ciudades se amurallaron.

Los Romanos trataron de crear un entorno urbano digno de vivir, por ello una de las construcciones principales de las grandes ciudades romanas fueron los acueductos, por donde se transportaba el agua directamente de los manantiales a cisternas que distribuían el agua a fuentes distribuidas por toda la ciudad, esto posibilitaba el crecimiento de la población. Otra construcción de gran importancia de estas urbes fueron las alcantarillas que daban salida a las aguas residuales fuera de la ciudad, otras obras necesarias para mejorar la vida en la ciudad son las fuentes, los puentes, las termas, los baños, los mercados, el pavimento, etc.

La importancia de la ciudad dependía de la economía y del punto estratégico militar de la misma. Para calcular su importancia económica y cultural se tenía en cuenta la arquitectura de la ciudad, donde podíamos encontrar obras civiles como templos, tanto en el foro como fuera de él, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, necrópolis, etc.
Existían varios tipos de ciudad, dependiendo de sus orígenes, cada una tenía sus propios derechos, las ciudades coloniales, que eran fundadas por veteranos y colonos romanos tenían muchos más privilegios que otras como las federadas o las estipendiarias que pagaban tributos a Roma, estas dos últimas eran generalmente indígenas.

Varias de las ciudades actuales muestran aún rasgos de sus modelos originales romanos como la ciudad de Castres en Francia o Florencia en Italia. Los romanos crearon muchas ciudades en España como Barcelona, Tarraco, Zaragoza, Numancia, Valencia, Mérida, Córdoba y Sevilla.

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 EMÉRITA AUGUSTA

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Ciudad de Pompeya

Las ciudades conformaron la estructura civil y social de la civilización romana: se centralizaba el comercio, se relacionaban los distintos pueblos conquistados, y, en general se controlaba a la población.

El diseño urbano de las ciudades romanas sigue unas pautas necesarias para el correcto funcionamiento de los servicios públicos y militares.

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Básicamente, la ciudad romana está compuesta por una serie de módulos iguales, distribuidos ordenadamente -paralelos y equidistantes- y separados por calles. Entre todos forman un conjunto de diseño rectangular que está rodeado por una muralla perimetral con torres de vigilancia. Todas las calles son iguales, excepto dos: la que va del norte a al sur –kardo maximus– y la que va del este al oeste –decumanus-, que son más anchas y que terminan en las únicas cuatro puertas que tiene la muralla. En el cruce de estas dos calles se ubican el foro de la ciudad y el mercado.

Con estos módulos se diseñan los edificios públicos, el anfiteatro -dos módulos de largo y uno y medio de ancho-, el teatro -un módulo-, el mercado -un módulo-, el conjunto del foro -dos módulos-, etc.

Estas normas urbanísticas se desarrollan durante casi 10 siglos, creando las distintas ciudades. Dentro de las ciudades, los tipos de vivienda se dividían en: casa, domus, la insula y la villa. También existieron las casae o viviendas de esclavos y clases bajas, que por sus precarios sistemas de construcción, hoy han desaparecido. Además aparecieron grandes edificios comunitarios como las basílicas, las termas y los importantes conjuntos socio culturales y religiosos llamados foros.

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Ciudad de Tarraco, en Tarragona

Se conoce que desde el S.V a.C existieron poblados ibéricos en la desembocadura del río Francolí. En esa misma zona y dentro de las guerras púnicas, el ejercito romano establece un campamento para asegurar sus primeras victorias en la península. Poco a poco este asentamiento militar adquiere gran importancia, siendo la base principal de la estrategía que llevaría a la victoria completa. Se le llamo “Scipionis opus”, esto es, obra de Escipión.

Una vez asentados en la península, durante los siguientes años los romanos emprenderían su conquista. En el S.II a.C. el antiguo campamento ya está amurallado y convertido en una ciudad romana con todos los servicios públicos.

En el el año 45 a.C. es cuando Julio Cesar, después de derrotar a Pompeyo, otorga a la población la categoría de Colonia Iulia Urbs Tarraco (CIUT). En los siguientes años se construyen templos, el foro municipal y el teatro. La ciudad que estaba cuzada por la vía Augusta, llegó a tener más de 30.000 habitantes.

image012Plano de Tarraco, sobre la actual Tarragona.

Augusto visita varias veces la ciudad, primero como nieto sobrino -todavía Octavio- de Julio Cesar. Más tarde, ya siendo emperador, convierte a Tarraco -año 27 a.C.- en capital de la Hispania citerior, que tras las reformas políticas, pasa a ser capital de la provincia Tarraconensis. Esta capitalidad no la perderá en toda la vida del imperio romano.

Precisamente en una de estas estancias, la ciudad experimenta una gran mejora en todos sus servicios e infraestructuras, se amplía el foro municipal, se construyen templos de adoración imperial, se acuña moneda… Además se crean, amplían y embellecen todos los edificios necesarios para la vida de una gran ciudad. Por lo tanto, aparecen el impresionante foro provincial, el circo, el anfiteatro, el acueducto, la basílica judicial y muchos otros edificios y viviendas residenciales.

Durante todo este tiempo desde su creación, el diseño urbanístico de Tarraco evoluciona de una forma singular, fundamentalmente motivado por la orografía del terreno. Se realizan superficies “en terraza” que decoran con muros monumentales, donde se asientan los edificios y conjuntos como el foro provincial. Las murallas construidas desde sus inicios -S. III al S. II a.C.- también influyen en el su desarrollo urbano, que alcanza unas dimensiones excepcionales, más de 70 Ha.

Entre el S.I y el S.II el creciemiento de Tárraco es evidente, siendo en el S.III cuando se estanca, sin perder importancia política pero si económica. En esa época las persecuciones a los cristianos son permanentes y culminan en el año 275 con el martirio de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio que son quemados vivos en el Anfiteatro.

Ya en el S.V las incursiones visigodas son constantes, culminando en el año 475, cuando el Rey Alarico se apodera definitivamente de la ciudad.

Dentro de la ciudad tenemos multitud de restos, muchos de los cuales son declarados “Monumentos Histórico Artístico”:

  • Las Murallas. Los mejores restos de la época republicana.
  • El Foro provincial El más grande de los recintos forales de la península.
  • El Circo. Uno de los circos romanos mejor conservados del mundo.
  • El Anfiteatro Sus restos comparten solar con una iglesia visigoda y otra románica
  • El Teatro.

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Planta hipotética del Teatro de Tárraco

Construido en el S.I. en los alrededores del foro municipal, forma con él un conjunto fundamental en la vida social de la ciudad, siendo ambos elementos de adoración y propaganda de los emperadores, en especial a Augusto. En el S.II empezó su declive ya que los espectáculos preferidos por la población se celebraban en el circo o en el anfiteatro. Se conoce que un incendio en el s.III terminó por completo con las representaciones, siendo reutilizado el solar para edificar viviendas.
Como es habitual, su ubicación está determinada por la orografía del terreno, aprovechando las laderas de un desnivel para la sustentación de las gradas.

Por desgracia los restos son pocos y en mal estado. Sus sucesivas utilizaciones como vivienda, tienda o almacén han contibuido a ello. Se conservan parte de la ima cavea, algunas gradas de las cinco primeras filas, con sus dos escaleras de acceso. La orchestra con parte de su ensolado de mármol. En su frente está el conjunto de la escena. Un pulpitum elevado por un podium con exedras circulares y planas. De la Frons Scaenae solo quedan restos de sus cimientos, que nos revelan su composición a base de columnas. Estas eran de estilo corintio y estaban acompañadas de estatuas imperiales y divinas. Todo el conjunto del escenario estaba recubierto de losas de mármol.

Detrás de la escena se diseño una plaza ajardinada para el acceso de los espactadores al Teatro. En su centro existia un gran estanque con estatuas sobre pedestales en su interior.

  • El Acueducto de las Ferreras. Uno de los mejores conservados de la Península.

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  • La Torre de los Escipiones.

Importante monumento funerario situado a las afueras de Tárraco.

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Villas residenciales próximas:

La villa de “Centcelles“. Una de sus cámaras se tranforma en conjunto funerario.

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La villa de “Els Munts“. Una gran vivienda residencial de los gobernadores romanos de Tárraco.

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Plano de Els Munts y ampliación de la zona termal.

Situada en un alto del terreno permite un buen control de los alrededores. Situada en el campo, estaba dotada con termas, patios porticados, multitud de habitaciones y dependencias, todas ellas decoradas con mosaicos y mármoles. En la zona más alta aparece tres depósitos rectangulares de agua, bien conservados. Uno de ellos mantiene una cubierta abovedada, denominado popularmente “La Tartana”.

La zona residencial se encontraba en la parte baja. Está determinada por un gran pasillo porticado -más de 60 m. de largo- en forma de L, abierto al campo y al mar

Posee un conjunto termal privado, con vestuarios, piscinas de agua caliente y fría. Fabricado en hormigón y solado con mármol se conserva en condiciones aceptables, siendo de destacar una habitación de planta octogonal y los muros del ábside de la piscina principal. La villa fué ocupada desde el S.I al S.V.

  • El Arco de Triunfo de Bara. Un ejemplo de la importancia de esta ciudad dentro del Imperio Romano.
  • La necrópolis. Se conservan construcciones funerarias tardorromanas y paleocristianas, formando el conjunto mejor conservado de la península. Hay resto de incineraciones, sarcófagos, inhumaciones, monumentos funerarios, muchos de ellos decorados con esculturas, mosaicos o pinturas.

Ritos Fundacionales

Para que se estableciera una nueva colonia o ciudad se preparaban una serie de ritos para su fundación. Los Augures, sacerdotes que practicaban la adivinación indagaban la idoneidad del lugar mediante el vuelo, canto o alimentación de determinadas aves, así como examinado las entrañas de animales de las proximidades. Vitrubio, ingeniero de Julio César nos explica en su tratado De Architectura, las razones de estos actos; para la fundación deben examinarse hígados y pulmones de varios animales y, … si están sanos, buenas serán las aguas y los aires del lugar.

Cuando los actos de los Augures terminaban, se colocaba en lo que sería el centro de la ciudad una arqueta con tierra de la ciudad de origen, de esta manera los colonos de esta nueva ciudad simbolizaban traerse sus dioses con ellos, sobre esta arqueta se edificaría un altar.

Una vez realizado esto se marcaba el perímetro de la ciudad con un arado arrastrado por reses blancas que nunca hubieran llevado anteriormente el yugo. Un macho en su exterior simbolizando la guerra y una hembra por su interior simbolizando el hogar. El surco era inviolable, como así debían ser las murallas que se construirían encima, por lo que saltar encima de él era considerado un sacrilegio. Esta superstición tiene sus principios en la leyenda de la fundación de Roma, cuando Remo saltó sobre el surco de la fundación de la ciudad y Rómulo lo mató a espada para que los dioses permitieran que en el futuro la muralla fuera inviolable.

Para dejar la entrada a la ciudad se levantaba el arado, este acto de llevar levantado el arado se llamaba Portare, que da nombre a la palabra puerta. El recinto fijado era conocido como Pomerium y marcaba el límite sagrado de la ciudad. Servio Tulio, sexto rey de Roma fue el primero en fijar el Pomerium de la ciudad haciéndolo coincidir con los límites marcados por el perímetro realizado por Rómulo.

Arquitectura Romana

La arquitectura romana, es expresión de la funcionalidad y practicidad del espíritu que llevó a Roma a conquistar y colonizar el mundo conocido. Es evidente que la influencia griega y etrusca marcaron las bases de esta arquitectura, pero la personalidad Romana le dotó de una uniformidad y monumentalidad características.

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Columna de orden dórico

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Columna de orden jónico

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Columna de orden corintio

De hecho los órdenes griegos -jónico, dórico y corintio-, son empleados profusamente, pero no en una uniformidad, sino combinándolos en un mismo edificio. Como consecuencia aparecen dos nuevos órdenes: el compuesto -mezcla del jónico y del corintio- y el toscano, evolución del dórico.

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Columna de orden toscano

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Columna de orden compuesto

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Los órdenes comparados

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Como ejes fundamentales de la arquitectura romana, podemos destacar:

  • El empleo sistemático del arco y la bóveda -cupuliforme, medio cañón, de horno o de arista- en las estructuras, pero no sustituyendo a las formas griegas, sino por lo general asociándolas. Es seguro que los griegos conocían la construcción de arcos mediante la colocación de piedras en forma de cuña, pero sus tipos artísticos no lo aceptaban. Fueron los romanos los que utilizaron por primera vez esta forma de construir.
  • Las proporciones son monumentales, son la representación de la grandeza de Roma.
  • Las artes decorativas, mosaicos y frescos son imprescindibles.
  • Los materiales utilizados van desde la piedra -sillería o mampostería- al ladrillo o a la argamasa de hormigón. Se establecieron y nombraron diversos sistemas de aparejos: opus caementicium, opus incertum, opus latericium, opus quadratum, opus reticulatum, opus signinum y opus vittatum.

El Panteón de Agripa (Panteón)

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El Panteón de Roma refleja todas estas características. El Panteón de Agripa o Panteón de Roma (en italiano: Il Pantheon) es un templo de planta circular erigido en Roma por Adriano, entre los años 118 y 125 d.C. completamente
construido sobre las ruinas del templo erigido en el 27 a. C. por Agripa, destruido por un incendio en el año 80,1 dedicado a todos los dioses (la palabra panteón, de origen griego significa «templo de todos los dioses»).

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Es uno de los edificios más importantes de la historia de la arquitectura occidental. Además su estado es excepcional, se conserva hasta la decoración interior. Su cúpula tiene 44 metros de diámetro -con igual altura-, la mayor construida en la antigüedad. El espacio diáfano interior es espectacular, acentuado por la luz que entra por un gran orificio circular que se abre en su cúspide. Se aúnan en este edificio, de una manera significativa, todas las habilidades, técnicas y estéticas del mundo romano, que fueron la base de la gran arquitectura del Renacimiento.

ggjjEn él puede leerse:

M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIVM.FECIT

Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo

Urbanismo Romano. Construcciones de la ciudad romana

La Muralla y las Puertas de la Ciudad

La ciudad romana estaba rodeada por una muralla y su trazado urbano se establecía con cierta regularidad, siguiendo el modelo etrusco y helenístico, en torno a las dos calles principales perpendiculares, el cardo y el decumanus. En el lugar donde estas dos calles se unían se establecía el foro, donde se construían los edificios más importantes: la curia (para las asambleas del Senado), el pletorio, desde donde se gobernaba, etc.

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Las puertas de entrada a la ciudad romana se encontraban en las salidas del cardo y del decumanus, pero también en otros puntos de la ciudad. Solían estar flanqueadas por dos torres con estancias donde se situaba la guardia. También había estancias encima de los arcos de entrada. Normalmente tenían uno o dos vanos, cubiertos con bóvedas de cañón.

Se conservan especialmente bien la muralla de Tréveris y la de Colonia, cuya tipología es un poco distinta, con torres cuadradas, la puerta muy retraída y de tres vanos, el central mucho más amplio.

La vivienda

La casa romana deriva de la etrusca y se fue desarrollando y complicando con el tiempo. Tenía una puerta de entrada, un atrio (con un impluvium y un compluvium) alrededor del cual se desarrollaban las estancias.

A un lado del vestíbulo de entrada se encontraba la estancia donde se rendía culto a los dioses y al otro lado había otra habitación donde se encontraban las máscaras y, a veces, las urnas de los que habían muerto. En algunos casos estas habitaciones se colocaban en las alas y eran más pequeñas y en su lugar se colocaban tiendas que comunicaban con la calle.

Al fondo del atrio aparecía el tablinum, la habitación donde los señores de la casa recibían las visitas, tras la cual estaba el jardín o huerto, llamado peristilo, ya que era un espacio amplio, abierto y con una columnata para pasear. Al fondo de este peristilo estaba el triclinum, el comedor. Estaban decoradas con pintura y mármoles. Las mejores se encuentran en Pompeya o en Herculano. El esquema se va complicando, pero siempre tienen patios alrededor de los cuales se desarrollan las estancias.

Herculano

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INSULA

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 Pompeya

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En sus inicios las casas romanas eran unas sencillas cabañas (Tugurium), estas cabañas con forma circular estaban rematadas con un techo en forma cónica. Más adelante fueron substituidas por las cabañas etruscas, de planta rectangular con una entrada (Fauces) que iba a dar al Atrium, un vestíbulo central con patio de luces, por donde se supone que salía el humo y que más adelante se convertiría en un atrio con fuente. Posteriormente ya se empezaron a distinguir varios tipos de vivienda que se fueron diferenciando a lo largo del tiempo dejando varios tipos de inmuebles que dependían básicamente de la economía de sus residentes. Entre las viviendas podemos distinguir: Domus, Insulae i Villas

Domus (la casa privada)

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La Domus era una vivienda que derivaba de la casa etrusca y helenística, normalmente de una sola planta y habitada por una familia. Se accedía a ella por la entrada principal que estaba elevada sobre el nivel de la calle y generalmente estaba ornamentada por pilastras que tenían la función de enmarcar la puerta. En algunas de estas Domus, al lado de la entrada podían encontrarse dos habitaciones, que podían abrirse a la calle y ser utilizadas como locales comerciales (Tabernae), donde se vendían los productos cosechados en las tierras del dueño, o eran alquiladas a terceras personas.

Al acceder a la vivienda se pasaba al Vestíbulum, un corredor donde a veces se encontraban pequeños bancos de piedra que podían usar las visitas a la espera de ser recibidos.

Desde el Vestíbulum se pasaba al Atrium que servía de centro distribuidor de todo el inmueble y era utilizado por la familia para recibir a los clientes, celebrar ceremonias de culto a los antepasados, bodas, etc.

El Atrium consistía en un gran patio central con una obertura rectangular en el techo llamado Compluvium por donde entraba luz y aire, y también el agua de la lluvia que se recogía en un pequeño estanque central, el Impluvium que estaba conectado a una cisterna subterránea. En un rincón del Atrium estaba el Lararium, una hornacina destinada al culto familiar con imagines maiorum que eran retratos de los ancestros más ilustres.

Alrededor del Atrium se distribuían las diferentes dependencias de la vivienda, a lo largo de sus dos lados mayores, se encontraban las Cubículas o dormitorios. También podíamos encontrar el Triclinium, que solía tener el doble de longitud que de anchura y en ella era donde se comía recostado en unos divanes inclinados.

Rematando el Atrium se encontraba el Tablinum o archivo familiar, que estaba reservada al Pater Familias, generalmente era un espacio abovedado muy ricamente decorado que el dueño utilizaba como sala de audiencias, con el paso del tiempo se convertiría en el dormitorio del dueño. En la parte trasera de la Domus estaba el Hortus o huerto.
Por influencia griega, con el paso del tiempo aparece un segundo patio llamado Perystilum. Mucho más amplio que el Atrium, el Perystilum estaba rodeado por un pórtico con columnas reservado para la actividad familiar y también contaba con un Impluvium. Con el tiempo a su alrededor fueron trasladándose las mejores habitaciones de la casa así como el Triclinium.

A veces la Domus podía llegar a tener dos plantas, en esos casos los dormitorios se trasladaban a la parte superior.

Las Domus contaban con escaso mobiliario, había pocas ventanas y generalmente eran frías y húmedas en su interior. Las habitaciones se calentaban por medio de estufas de bronce o braseros, y se utilizaban antorchas, velas y lámparas de aceite para iluminar la vivienda. La decoración era suntuosa, el suelo solía ser de mármol o mosaico, en las paredes se pintaban magníficos frescos y se podían encontrar estatuas de cerámica por todo el inmueble.

Insulae

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Equivalía a una manzana de casas. Sin embargo, el término se extendió para acabar denominando a cada una de las casas que había en una ínsula. Eran casas de pisos, más humildes que las anteriores y de alquiler. Tenían un patio interior y al exterior tenían ventanas y balcones. En la parte baja habría tiendas.

La mayoría de la población de Roma vivía en apartamentos de alquiler llamados Cenacula, dentro de bloques de casas llamadas Insulae, estas eran las residencias de las clases populares.

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Por fuera, las Insulae ofrecían un aspecto magnífico, bloques de 300 o 400 metros cuadrados construidos en varios pisos de altura. Algunas llegaron a tener una altura de 6 o 7 pisos. Las Insulae estaban construidos con materiales baratos y de mala calidad por lo que era normal que estuvieran en constante amenaza de hundimiento o incendios.
Las Insulae y los Cenacula tenían una distribución muy parecida a los bloques y pisos de hoy en día pero no contaban con agua corriente, cocina ni baño. Las heces se depositaban al pie de la escalera (dolium) en un recipiente común o simplemente eran tiradas por las ventanas.

Villas

Las Villas romanas partían del concepto estructural de la domus pero eran más grandes y complicadas y no presentaban regularidad en planta. Estaban alejadas de la ciudad y eran lugares generalmente de descanso. En España, destaca la de Olmeda (Palencia).

Villae Suburbane:

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Estaban situadas en el extrarradio de las ciudades y generalmente eran residencias suntuosas y amplias, adornadas con lujo y destinadas al ocio de la familia donde los propietarios podían descansar de las actividades de la urbe.

Villae Rusticae:

Estaban situadas en el campo y se dedicaban a la agricultura y la ganadería, normalmente estaban relacionadas con la explotación económica.

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Las Basílicas

Era un tipo de edificio de nueva creación. No se sabe claramente cuál era su origen estructural. Servía para administrar justicia y para realizar transacciones comerciales. Destacan las Basílicas de Majencio y Constantino en Roma.
Hay dos tipos de basílicas:

  • Basílicas de procedencia helenística: de planta rectangular, dividida en tres naves con varios tramos, abovedadas y con la entrada en uno de los lados menores del rectángulo, mientras en el otro hay una exedra.
  • Basílicas de procedencia oriental: también de planta rectangular y con una o tres naves, también abovedadas, la entrada está en uno de los lados mayores del rectángulo y en los lados menores hay exedras.

La Basílica de Majencio

Está estructurada en tres naves, la central continua, más ancha y alta y cubierta con bóvedas de aristas, las laterales compartimentadas pero con comunicación entre los distintos compartimentos y cubiertas con bóvedas de cañón. Al fondo de la nave central hay una exedra semicircular y en un lateral una tribuna. La terminó Constantino y es probable que existiese una estatua colosal suya. Estaba ricamente decorada con mármoles, mosaicos, etc.

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Las Termas

Las Termas romanas o Baños fueron edificios de gran originalidad en el mundo romano Eran lugares de reunión con un cierto carácter social y de recreo, más alla del uso balneario específico. Las termas estaban estructuradas en cuatro zonas: apodyterium (lugar de recepción, donde estaban los vestuarios), frigidarium, trepidarium y caldarium.

También había gimnasio, zonas de masajes, bibliotecas y espacios abiertos de paseo. Las Termas Romanas influirán enormemente en culturas posteriores, especialmente en el Islam. Para calentar el agua se usaba un sistema de calefacción subterránea llamado hipocausto. Las termas estaban lujosamente ornamentadas.

Aunque fueron creadas principalmente para los hombres, existieron termas masculinas y femeninas, e incluso para ambos.

Termas de Caracalla

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Las Termas de Caracalla eran enormes. Tenían capacidad para más de mil personas. En el centro estaban los baños propiamente dichos y en el resto estaría el estadio, la biblioteca, el gimnasio, etc.

La zona de los baños era muy simétrica. La sala circular era el caldarium, la sala contigua el tepidarium y la siguiente, en forma de cruz, el frigidarium. El resto eran zonas de recreo, el vestíbulo, los vestuarios, etc. Todo estaba lujosamente decorado. Actualmente, sigue conservando restos de mosaicos en el suelo.

Los templos romanos

Era un lugar de culto a los dioses en la Antigua Roma. Desde el estudio de la arquitectura romana se conoce que este tipo de templo fue originario de las ideas conjuntas entre los templos etrusco y griego con planta rectangular, a través de los años fue modificando su estructura que en su origen tenía una base entre la cella o templo etrusco y el pórtico de columnas del templo griego. Difiere en el orden toscano descrito por Vitrubio que era cuadrado sobre un zócalo al que se accedía por una escalera anterior o podium.

No todos los templos romanos siguen la misma estructura sino que dependiendo de la zona pueden variar en su estructura, sobre todo en Oriente.

Los de planta rectangular son los más comunes como el Templo de César en el foro de Roma levantado en el lugar donde se incineró su cuerpo. Poseía un podium que en la parte delantera miraba al foro y formaba una tribuna. A través de dos escaleras se ascendía al templo hexástilo y próstilo.

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También se conserva en perfecto estado la Maison Carrée en Nimes, hexástilo y pseudo-períptero corintio que data del año 16 a. C. La obra fue patrocinada por Agripa en honor de su suegro Augusto, su esposa Livia y sus hijos Cayo y Lucio.

Maison Carrée, templo típico de la época romana, en la ciudad de Nimes (Francia).

Otro tipo de templo es el de planta circular como los templos de Vesta que tienen similitud con las antiguas cabañas romanas. Otro claro ejemplo de planta circular es el templete de Baalbek, con pronaos tetrástilo, y el templo de vesta de tívoli, pero destaca sobre todo el Panteón de Agripa.

Las Tumbas

La influencia de las distinas creencias religiosas de de los territorios conquistados hace que el primitivo “arte funerario etrusco” evolucione a varias formas de enterramiento: desde el columbario para las incineraciones a base de nichos, pequeños templos, columnas monumentales, pirámides…

El Foro

El foro (en latín, forum) era un espacio público en las antiguas ciudades romanas con funciones comerciales, financieras, religiosas, administrativas y económicas, además de ser el lugar donde los ciudadanos romanos realizaban comúnmente su vida social. El foro, en un principio, era un lugar comercial, pero fue progresivamente adquiriendo un carácter más noble y político, mientras que los foros comerciales se fueron desplazando a otros lugares de la ciudad.

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Originalmente el término foro era usado para referirse al lugar de una ciudad donde se establecía el mercado. Se encontraba en una de las cuatro entradas de la ciudad (las dos del cardo y las dos del decumano) y durante mucho tiempo, estuvo situado fuera de las murallas (de donde viene el nombre de forum, que significa fuera). Este mercado venía a constituir una especie de enlace con el mundo exterior. Sin embargo, a partir del siglo VIII a. C. el foro vino a transformarse en una plaza porticada, ya ubicada en el interior de la ciudad.

En el foro estaban localizados los elementos más importantes de la ciudad: el templo, donde se rendía culto a los dioses y, a partir de Octavio Augusto, al emperador; la basílica, donde se impartía justicia, además de ser el centro de la vida económica; los comicios, que tenían funciones tanto electorales como legislativas, bajo el control del senado; el tesoro (aerarium); la curia, con funciones legislativas; y el archivo (tabularium). El foro se situaba en la confluencia del cardo con el decumano y constituía el centro de la ciudad y de la vida pública romana. Arriba representación del Foro romano de Tarragona.

El Foro Romano

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El foro romano que surgió en ciudades ya existentes suele ser abierto y discontínuo y no presenta una planificación previa; sin embargo en las ciudades creadas ex novo sí puede observarse una planificación muy minuciosa. A partir del siglo III a. C. los foros empiezan a cerrarse mediante pórticos.

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El Foro Romano (en latín, Forum Romanum, aunque los romanos se referían a él comúnmente como Forum Magnum o simplemente Forum) era el foro de la ciudad de Roma, es decir, la zona central en torno a la que se desarrolló la antigua ciudad y en la que tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. En él se situaba el hogar comunal. Series de restos de pavimento muestran que sedimentos erosionados desde las colinas circundantes ya estaban elevando el nivel del foro en la primera época de la República. Originalmente había sido un terreno pantanoso, que fue drenado por los Tarquinios mediante la Cloaca Máxima. Su pavimento de travertino definitivo, que aún puede verse, data del reinado de César Augusto.

El Foro provincial (Tárraco), en Tarragona.

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Su construcción se fija hacía el año 70, en época del emperador Vespasiano. Uno de los foros más extensos -de casi 8 Ha.- del imperio romano. Además es, sin duda, del que más aportaciones documentales nos quedan.

El motivo se su construcción fué la necesidad de tener un gran centro para la adminstración social y política de la capital de una gran provincia, que comprendía más de 300 ciudades y necesitaba alojar a sus representantes, convirtiendose asi en el Concilium Provinciae Hispaniae Citerioris.

Evolucionó sobre dos terrazas adaptadas a la topografía de la zona. Nos quedan restos en buen estado de estructuras y algunos elementos de su decoración. De estos, se deduce la importacia que la ciudad tenía dentro del imperio. Posiblemente los materiales, los profesionales y los arquitectos fueran de la misma ciudad se Roma.

Es la ciudad pionera en la construcción del templos de culto imperial, que luego serían imprescindibles en todas las ciudades Hispánicas: Corduba, Emerita Augusta.

Este recinto de culto Imperial, situado en la terraza superior, comprendía una plaza rectángular rodeada por un pórtico de columnas con capiteles compuestos, que medía de 150 m. por 130 m. Se accedía a él desde la plaza central del foro provincial, mediante unas escaleras. El templo de culto imperial está situado al fondo del pórtico, en su centro. Era octástilo -ocho columnas en la fachada- y medía 24 m. de ancho.

Construcciones para Espectáculos El Teatro Romano

El teatro romano deriva directamente del griego, aunque existen algunas diferencias. Está formado por el coro, la orquesta, el proscenio y las gradas. Sin embargo, el teatro romano es enteramente de fábrica, la orquesta es semicircular y no circular, por lo que la forma de la grada también es semicircular y no ultrasemicircular como en Grecia.

Al tratarse de un edificio de fábrica, también tenía importancia estética el exterior. Los teatros romanos presentan una serie de pisos, en lo que juegan un papel importante el arco y la columna, ya que en los vanos intermedios se colocaban estatuas.

En el interior había una serie de pasillos con puertas de acceso. Toda esta estructura interior estaba abovedada. Al teatro romano no se accedía por los laterales como ocurría en los teatros griegos sino por unas puertas llamadas “vomitorios”

Las gradas estaban divididas en tres partes: ima, media y summa cavea y los espectadores se colocaban en ellas según la clase social a la que pertenecieran.

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El proscenio rectangular, el escenario o pulpitum, estaría pavimentado de madera en la Antigüedad y cuenta con varios orificios en el suelo que originalmente servirían para colocar los mástiles del telón y demás infraestructuras escénicas. El frente de la escena (scaenae frons) es la parte más espectacular y característica del teatro. Tiene 7,5 m de anchura, 63 de longitud y 17,5 de altura total; está formado por un basamento de sillares recubiertos de mármol rojizo sobre el que reposan dos cuerpos de columnas de orden corintio que combinan el mármol de vetas azuladas de sus fustes con el blanco de basas y capiteles.

Teatro de Pompeyo

El Teatro de Pompeyo era de época republicana. Tiene incorporado un templo dedicado a Vesta, hecho poco corriente. Detrás de la escena hay unos grandes jardines porticados como zona de recreo para antes de la función o para los actores.

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Teatro Marcelo

Obra del siglo I. Muy cerca se levantan dos templos. Ha tenido distintas funciones: durante la Edad Media fue una fortaleza. En el s.XVI una familia noble lo remodeló como palacio y más tardíamente se convirtió en casas más humildes.

El interior se ha perdido totalmente por esta razón, pero bajo las casas todavía se conserva algo de la orquesta. El último piso de la fachada no tiene arcos, sino que es ciego y en vez de columnas tiene pilastras.

El anfiteatro

Exteriormente, El anfiteatro romano es similar al teatro: tiene una gran fachada con pisos, columnatas, arcos y en ellos estatuas.

El anfiteatro romano es ligeramente elíptico y aparenta ser el resultado de la unión de dos teatros.Se dividía en arena, cávea o grada y una estructura subterránea bajo la arena.

El Anfiteatro romano estaba destinado al combate de los gladiadores. En la zona subterránea esperaban los gladiadores y también se guardaban los animales. El mejor ejemplo conservado es el Coliseo de Roma. Al igual que el teatro romano, el anfiteatro solía tener una capacidad para miles de espectadores.

Anfiteatro de los Flavios – Coliseum

Se inició con Vespasiano en el 69, lo continuó Tito y parece que fue terminado por Domiciano. Es llamado el Coliseo por sus propias proporciones y también porque se cree que había una colosal estatua de bronce de Nerón.

Muy cerca se encuentran la domus aurea de Nerón y el arco de Tito. Su fachada tiene cuatro alturas, la primera en orden toscano, la segunda en jónico, la tercera en corintio y en la parte superior cerrada hay pilastras de orden compuesto. Hay restos de los lugares donde colocaban las banderolas.

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Anfiteatro de Tarragona

Era el lugar donde se celebraban las luchas de gladiadores con fieras. Se ubicó en las afueras de las murallas, cerca del mar, y se aprovechó la inclinación del terreno para construir el graderío. Una parte se excavó directamente sobre la roca y la otra, se sustentó con arcos y bóvedas de hormigón.

Tiene planta elíptica y un aforo de 15.000 espectadores. La arena contaba con fosa bestiario y estaba separada del graderío por un podium recubierto con placas de mármol.

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En el año 259, el obispo cristiano Fructuoso y sus dos diáconos, Augurio y Eulogio, fueron quemados vivos en la arena del Anfiteatro. En el siglo VI se construyó allí una basílica dedicada a estos mártires, sobre la que se levantó en el siglo XII la iglesia medieval de Santa María del Miracle.

Anfiteatro y teatro de Mérida

Están apoyados en el terreno y se encuentran muy cercanos. Son de época imperial. También destacan el Anfiteatro de Arlés y el de Verona.

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El Circo Romano

El Circo Romano es el lugar destinado a carreras, pero en algunas ocasiones también se realizaron conmemoraciones de acontecimientos del Imperio. Es un edificio alargado con remates semicirculares.

El circo romano tiene relación con los estadios griegos, pero era mucho más grande. En la arena había una espina, una división en sentido longitudinal que marcaba la línea donde tenían que dar la vuelta los caballos. En esta espina se solían colocar columnas, estatuas, etc.

El Circo Máximo

El Circo Máximo es de época imperial con distintas remodelaciones de varios emperadores. Se estuvo utilizando hasta época bárbara. Se encuentra en la ciudad de Roma. En la espina tenía dos obeliscos, que hoy se encuentran uno en la Plaza del Pópolo y el otro en San Juan de Letrán.

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Estadio de Domiciano

Seguía el esquema de los estadios griegos. Hoy sólo se mantiene el espacio que ocupaba, que es la actual Plaza Navona.

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Construcciones Conmemorativas

El Arco de Triunfo

El arco de triunfo romano pudo tener su antecedente en las puertas de las murallas etruscas, pero en Roma adquirieron un valor más personal.

Lo arcos triunfales se construían para los desfiles de las tropas vencedoras. Se solían situar en lugares estratégicos como cruces de calzadas, extremos de algunos puentes y, sobre todo, en los foros. Los arcos del triunfo que se conocen son fundamentalmente de época imperial, aunque también debió haberlos en época republicana. Están formados por uno o tres vanos, llamados ojos, el central más amplio. Por encima de éstos se dispone el entablamento y, sobre éste, un segundo cuerpo llamado ático sobre el que se colocan las inscripciones. Llevan columnas incorporadas y esculturas en forma de relieve.

Existía un tipo de arco algo distinto: tenía cuatro ojos y formaba un cuadrado. Se le llama arco cuadrifronte.

Arco de Tito

Se conserva en buen estado y se encuentra en Roma, en los Foros Imperiales. Se realizó en el 81 d.C. para conmemorar la victoria del emperador sobre el pueblo judío. Tiene un solo ojo muy profundo que origina una bóveda de cañón decorada con casetones. La decoración del arco es muy sencilla ya que sólo se encuentra en el intradós del ojo. El ojo está enmarcado por columnas que descansan sobre grandes plintos y en las enjutas aparecen victorias.

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En uno de los relieves aparece el momento en el que el emperador triunfante entra en la ciudad y junto a él aparece por detrás una victoria coronándole y guiando su carro la diosa Roma. Hay perspectiva, atmósfera lograda con un difuminado, preocupación por el movimiento, estudio de distintas actitudes, etc. El otro relieve representa el momento en el que el ejército triunfante entra en la ciudad por un arco del triunfo con los símbolos que han tomado al pueblo judío.

Arco de Trajano en Benevento

También tiene un solo ojo, pero la decoración de relieves no sólo se encuentra en el intradós, sino por todo el arco: encuadrando el ojo, en el friso, en el ático enmarcando la inscripción, etc. Los relieves, estilísticamente, tienen las mismas características que los de Tito, pero el tema es más pacífico, muestra al emperador como bienhechor del pueblo y escenas previas al combate (aparece el emperador arengando al ejército). En uno de los relieves aparece el emperador administrando alimentos al pueblo. Hay una bandeja donde están esos alimentos y aparecen representaciones de las diosas de distintas provincias. También aparecen padres llevando a sus hijos en brazos.

Arch of Trajan. Benevento.

Arco de Séptimo Severo

Es del siglo III y se encuentra en el foro de Roma. Tiene tres ojos, pero sigue las mismas características. Los relieves, en los que se alude a victorias del emperador sobre los partos, se encuentran muy deteriorados.

Arco de Constantino

Es de principios del s.IV y tiene tres ojos. La mayoría de los relieves de este arco son aprovechados de construcciones anteriores, sólo unos pocos son originales. En el segundo cuerpo, continuando las columnas del primer cuerpo, hay estatuas, que seguramente también aparecerían en otros arcos pero que no se han conservado.

Arco Cuadrifronte de Jano

Se encuentra en Roma, en el Foro Boacio y está bastante deteriorado. En vez de columnas enmarcando los ojos, hay hornacinas donde habría esculturas. Estas hornacinas dan simetría y efectos de claroscuro. El interior se cubre con bóveda de aristas.

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Arco de Caparra

Se encuentra en Cáceres. Probablemente marcaría un cruce de caminos o estaría marcando una frontera o límite. Es mucho más simple y pequeño. En sus ángulos habría columnas.

Arco de Bará

Es de época imperial y se encuentra en Tarragona. Es muy sencillo, no hay decoración escultórica. Hay pilastras adosadas que enmarcan el ojo. Todo ello está apoyado sobre un basamento.image119

La construcción del monumento deriva del testamento de Lucio Licinio Sura y se hizo en el reinado de Augusto, sobre el año 13 a. C. La inscripción que se conserva dice: «Ex testamento L(ucio) Licini(o) L(ucio) f(ilii) Serg(ia tribu) Surae consa[…]». Lo erigió para marcar los límites territoriales y terminar con las disputas entre las tribus de los ilérgetes y los cosetanos.

Arco de Medinaceli

Se encuentra en Soria y es aún más sencillo. Estrictamente no es un arco del triunfo, pero se sigue llamando así. Tiene tres ojos, el central mucho mayor. No se ha conservado el ático. Sobre los ojos laterales hay huellas de una decoración de arcos ciegos terminados en frontón.

La columna monumental o conmemorativa romana

La columna monumental no sólo es conmemorativa, también puede tener otras funciones, como la de Trajano, que además guardaba sus cenizas.

La columna monumental romana se asentaba sobre un podio y todo el fuste, que tenía gran altura, estaba decorado con relieves que narraban los hechos que se conmemoran. Normalmente, en la parte superior había una estatua del emperador que lo mandó construir.

La columna rostrada era una columna también apoyada sobre un basamento y de gran altura, pero en la que en el fuste se colocan los espolones de los navíos que habían sido tomados al enemigo. Lamentablemente, no ha quedado ninguna de este tipo.

Columna de Trajano

image125Se encuentra en Roma, en el foro de Trajano. Conmemora la victoria de Trajano frente a los dacios. Por último, tiene un carácter funerario porque en el plintio hay una pequeña cámara donde se guarda una urna con las cenizas del emperador. La columna estaba coronada por una estatua de Trajano que hoy ha sido sustituida. Todo el fuste está decorado con relieves en sentido helicoidal y en el plinto hay decoración con armas y elementos propios de una armadura. El relieve es continuo, cristalino, histórico, narrativo y helenístico, ya que aparecen arquitecturas y paisaje representados. Las figuras están llenas de movimiento, están en acción.

Columna de Marco Aurelio o Antonina

Cumple las mismas características, pero es meramente conmemorativa, debido a sus victorias image127militares. Los relieves son muy similares, pero con un mayor predominio de la figura.

En épocas posteriores a la del imperio romano se ha seguido recurriendo a este tipo de monumento triunfal del que son notables ejemplos la columna Vendôme de París dedicada a Napoleón Bonaparte, la columna de Nelson en la plaza Trafalgar de Londres, la columna de la independencia en la ciudad de México o las columnas del descubridor Cristóbal Colón en Barcelona o Madrid.

Obras de Ingeniería Romana

Calzadas Romanas

Se han conservado muchas calzadas romanas, al ser construcciones sencillas. Se trataba de zanjas rellenas con distintas capas de cantos rodados y otros materiales y encima se colocan piedras lisas para mejorar la superficie y que fuera más fácil transitar por ellas. Las calzadas permitieron el traslado y la comunicación entre las distintas ciudades del Imperio. Los mediarios eran postes de piedra que marcaban las distancias. En España destaca la calzada del Puerto del Pico, en Madrid.

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Puentes

Los puentes romanos estaban formados por arcos de medio punto y tajamares circulares o triangulares muy profundos para poder desviar el agua hacia los ojos y así no dañar los soportes. Destaca el Pont du Gard que también sirve para la canalización del agua y que está formado por dos arquerías de arcos grandes y una arquería superior de arquillos pequeños. También son importantes el Puente de Mérida y el Puente de Córdoba. Puente de Caparra de Oliva de Plasencia.

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Puente de córdoba

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Puente de mérida

Acueductos

Son puentes que servían para canalizar el agua por su parte superior. Destaca el Acueducto de Segovia, del s.I, de piedra y en el que la anchura de los pilares de la parte inferior disminuye ligeramente a medida que se asciende y están divididos en distintos cuerpos por impostas. También es importante el Acueducto de los Milagros, en Mérida, que tiene varias arquerías superpuestas realizadas con piedra y ladrillo.

Cloacas

Permitían que las aguas residuales sean conducidas. La más importante es la Cloaca Máxima en Roma, que tiene su origen ya en el mundo etrusco.

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Calendario romano

División de los años

Según la tradición romana el sistema del calendario se debió a Rómulo y constaba de 10 meses, cuatro de 31 días y seis de 30, en total 304 días. Aunque quizás la mayor diferencia con la actualidad era que el año comenzaba el 1 de marzo.

  • Martivs: en honor a Marte, padre de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo,
  • Aprilis: posiblemente consagrado a Venus, Apru en etrusco.
  • Maivs: algunos afirman que estaba dedicado a la diosa Maya, mientras otros se lo adjudican a venerar a los antepasados, los Maiores.
  • Ivnivs: consagrado a Juno.
  • Qvintilis: llamado así por ser el quinto mes. A la muerte de Julio César pasó a llamarse Ivlivs en su honor, por ser el mes de su nacimiento.
  • Sextilis: mes sexto. Se dedicó posteriormente a Octavio Augusto y recibió el nombre de Avgvstvs.
  • September: mes séptimo
  • October: mes octavo
  • November: mes noveno
  • December: mes décimo

Este calendario, demasiado corto se usó hasta las reformas realizadas por el rey Numa Pompilio que añadió a la decena ya existente, dos meses nuevos:

  • Ianvarivs: en honor a Jano.
  • Febrvarivs: dedicado a Februo (más conocido por el nombre de Plutón), dios de las ceremonias de purificación que se llevaban a cabo en este mes.

Además redujo el número de días de los meses para sumar un total de 355 días, con lo que adaptaba el calendario al ciclo lunar.

Como el año seguía siendo corto se optó, después de varias reformas más, por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados Mercedonios o Intercalares.

Con el emperador Julio César se volvió a organizar el calendario (46 a.C.), y se fijó su duración en 365 días, 5 horas y 52 minutos.

Los romanos contaban los años, en los documentos oficiales, según la serie de cónsules y emperadores (era de los Cónsules, 509 a.C.).

La era Romana se contaba desde la creación de Roma (Ab urbe condita). Fue Terencio Varrón quien estableció, definitivamente, que la fundación de Roma había sido en el año 753 a.C. No obstante hubo intentos anteriores como el de Fabio Pictor, que la estableció en el 747 a.C.; Polibio, 750 a.C.; Marco Porcio Catón, 751 a.C.; y Verrio Flaco, 752 a.C.; datos que se deben tener en cuenta a la hora de datar hechos. Tito Livio se adhiere a la fecha de Catón, aunque en ocasiones usa la de Fabio Pictor. Cicerón usa el cómputo de Varrón, que al final es el usado por Plinio, y el empleado por los historiadores modernos. Esta era comenzaba el 21 de abril, aunque normalmente se reduce al 1 de enero.

División de los meses

Conforme a su origen lunar, el mes tenía tres fechas fundamentales relacionadas con las fases de la luna y que servían de punto de partida para los otros días:

Las calendas, las nonas y los idus. Los días se denominaban dependiendo de los días que faltasen hasta la próxima fecha señalada.

Las calendas eran el primer día del mes, las nonas eran el día 5 (excepto en marzo, mayo, julio y octubre que eran el día 7), y los idus eran el día 13 (excepto en marzo, mayo, julio y octubre que eran el día 15).
Teóricamente las calendas corresponden al novilunio, las nonas al cuarto creciente y los idus al plenilunio. El día anterior también se llamaba “pridie” (vísperas), el anterior a las vísperas antevísperas, y al día posterior se le llamaba postridie. Los días comprendidos entre esas fechas se citan en base a ellas. De esta manera el 20 de octubre era el decimotercer día antes de las calendas de noviembre.

Nundinum

Además de la división en años y meses siempre ha sido necesario contabilizar el tiempo en algún ciclo más corto. En Roma, ya desde muy pronto se institucionalizaron las NUNDINA, bloques de ocho días a cada uno de los cuales se les asignaba una letra A, B, C, D, E, F, G, y H, tras el cual volvía a iniciarse el ciclo con A, el día de mercado dentro de la muralla de la Ciudad. El origen de este ciclo es etrusco.

La Septimana

Es un ciclo de siete jornadas consecutivas, comparte con el Nundinum su uso como medida de tiempo en el ámbito mercantil i civil. Los romanos no lo usaron como una unidad de tiempo civil hasta el siglo III d.C., quizá por influencia del cristianismo.

Los días de la Setimana eran: dies solis, dies lunae, dies martis, dies mercuri, dies iovis, dies veneris y dies saturni.

Los Días:

Dies Fasti: Se configuran estas fechas para los asuntos de índole privado, de forma que no interfirieran en los días que eran utilizados para actividades públicas, de esta forma todo aquel que tuviese asuntos personales o negocios por atender no tendría que acudir a las asambleas. Los pretores que encargaban de los litigios podían ejercer.

Dies Nefasti: Estos días la actividad pública estaba prohibida debido a que los pretores al revés de los días fasti no podían pronunciar palabras como “doy”, “digo” o “adjudico” por lo que no podían ejercer su actividad. Como no era un día festivo las actividades privadas y comerciales podían seguir su ritmo habitual.

Dias comitiales: Dia fasti pero con la particularidad de que en estas jornadas era posible convocar asambleas, por lo que los ciudadanos llamados a asamblea debían estar disponibles si eran reclamados. En el año 58 a.c. se unieron los días fasti con los días comitiales para poder permitir disponer de más días para celebrar asambleas.

Dias Intercisi: Son días mixtos, tal como indica Varrón son días fastos en su mitad y nefastos a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde. En total eran 8 días a lo largo del año. En general eran usados como días de vigilia, de sacrificios preparatorios para la fiesta del día siguiente.

Dias fissi: Como los días Intercisi son días mixtos, que comienzan siendo nefastus y finalizan siendo fastus. Solamente existian tres días fissi durante el año.

Dias especiales:

Quando Rex Comitiavit Fas: Día que significa “fasto cuando el Rey huía del Comicio”. Era celebrado el 24 de marzo y el 24 de mayo. Según se cree estos días correspondían originalmente en tiempos de la Monarquia, con la convocatoria de los “comitia tributa”.

Nefastus publicus o principia: Eran días asociados a las grandes fiestas públicas, los festivales de carácter y fecha fija a lo largo del año. Son días religiosos que empiezan siendo nefastus para passar a ser fastus una vez finalizadas las ceremonias religiosas.

Fastus principio ó publico dies: Al revés que los días anteriormente descritos estos empezaban siendo fastus y acababan siendo nefastus. Se consideraban fiestas menores y eran muy poco numerosos.

Dies Postriduani: Eran jornadas no propicias en relación a otras, eran los días posteriores a cada jornada señalada (calendas, nonas, idus). Son días sin sacrificios por lo que el pueblo los consideraba desaventurados.

Días alienses: Eran días de luto, donde se conmemoraba algún evento histórico desafortunado para la ciudad. Eran días que se evitaba cualquier actividad no esencial porque eran considerados popularmente como gafes, aunque la actividad del estado y la economía no se paralizaban estos días. La derrota de los romanos frente a los galos en el río Allia el 18 de julio del 390 a.C. es considerada el origen de esta celebración.

Existían más días especiales no reflejados como fastos como los días vitiosus, días atri, o los días religiosi.

Las fiestas religiosas

El calendario religioso romano reflejaba la hospitalidad de Roma ante los cultos de los dioses de los territorios conquistados. Originalmente eran pocas las festividades religiosas romanas. A lo largo de los años se introdujeron nuevas fiestas que señalaron la asimilación de los nuevos dioses. Llegaron a incorporarse tantas fiestas que los días festivos eran más numerosos que los laborales. Las fiestas religiosas más importantes eran las fiestas lupercales, saturnales, equiria y de los juegos seculares. Algunas festividades cristianas que se celebran actualmente se basan en las festividades que ya se celebraban en tiempos romanos, sólo que cristianizadas para hacerlas compatibles con la nueva religión.

División del día

El día entre los romanos constaba de 24 horas y comenzaba a medianoche. La hora era la doceava parte del tiempo transcurrido entre la salida y la puesta del sol. Por eso en Diciembre la hora llegaba a no tener más que 45 minutos, y, en cambio, en junio era de 75 minutos.

Naturalmente, no tenían una noción exacta del tiempo. Las referencias a éste son expresiones imprecisas. mane, por la mañana; ante meridiem, antes del medio día; post meridiem, después del medio día. La sexta hora del día terminaba a las doce del día, y la sexta de la noche, a media noche. La noche estaba dividida en cuatro vigilias de tres horas cada una.

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ONOMÁSTICA ROMANA

El ciudadano romano se caracterizaba por tener lo que se llama tria nomina, y que distinguía a aquellos que tenían la ciudadanía, es decir, quien eran romanos, de aquellos como extranjeros o esclavos que no lo eran.

Esta tria nomina estaba compuesto por el praenomen, nomen y cognomen. Para poner un ejemplo que mejor que el nombre del más insigne de los romanos: Cayo Julio Cesar. Cayo es el praenomen, Julio el nomen y Cesar el cognomen.

El praenomen era el nombre propio de la persona, digamos que sería como nuestro nombre de pila, por el que se dirigirían comúnmente entre los miembros de una familia o entre amigos. Sin embargo, el tiempo hizo que el praenomen fuera perdiendo su función original, puesto que se fue reduciendo el número de estos, y no se crearon más, quedándose un grupo de tan solo 17 que en las inscripciones aparecen abreviados:

A(ulus) M(arcus) Ser(uius)
Ap(pius) M’ (Manius) S/Sp (urius)
C(caius) N(numerius) Ti/Tib(erius)
Cn(aeus) P(ublius) T(itus)
D(ecimus) Q(uintus) V(ibius)

El nomen, por así decirlo, era como una especie de apellido. Se trataba del nombre de la gens a la que pertenecía el individuo. La gens era un amplio grupo de parentesco en la que todos los individuos que la componen tienen unas relaciones idénticas y equidistantes. Así, por ejemplo, los Julios, Cornelios, Sempronios eran gens. Dentro de la gens existían diversas familias, entendiéndose éstas no solamente como el parentesco de padres e hijos, sino algo más amplio, todos aquellos que estaban sometidos a la potestas del pater familias, en donde además del cónyuge e hijos, la formaban también la clientela y esclavos.

Dichas familias de una misma gens se diferenciaban mediante el uso del cognomen, que surge a partir del siglo III a.C y se implanta entre las clases alta en el siglo I a.C. Así nos encontramos a la familia Julio Cesar, en la que todos los miembros llevaban dicho nomen y cognomen, o los Cornelio Escipión, una forma de diferenciarse por ejemplo de los Cornelios Sila, por poner ejemplos conocidos. Pero una gran mayoría de los romanos de las clases bajas no poseían cognomen, por ejemplo Cayo Mario, el que fuera siete veces cónsul, carecía de cognomen. Otros individuos tenían un cognomen a modo de mote, habiéndolos muy variopintos, y que se ponían una vez que el individuo era mayor, en este caso llamados cognomina e virtute. Por ejemplo, Cornelio Escipión se ganó el cognomen de el Africano, y su hijo adoptivo uso su nomen original como cognomen: Cornelio Escipion Emiliano.

Con el tiempo la poca cantidad de praenomina y la multiplicidad de unos mismos nomina hicieron que el cognomen se convirtiera realmente en el nombre que identificaba a los individuos.

Pero el nombre oficial, además, incluía la filiación y la tribu, que aparecían mencionadas entre el nomen y el cognomen. La filiación es mencionar el nombre del padre: Marci filius (hijo de Marco). En el caso de que el individuo fuera un antiguo esclavo, la filiación se sustituía por el nombre de su antiguo amo: Marci libertus (liberto de Marco).

Por su parte, la tribu es lo que hacía realmente ciudadano romano, todo aquel que tenía la ciudadanía debía estar inscrito en una de las 35 tribus existentes (4 urbanas y 31 rústicas). Dichas tribus eran la unidad de voto en la comitia tributa.

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Finalmente, en el caso de las mujeres, éstas tampoco tenían tria nomina. El nombre de una mujer se limitaba al nomen familiar en femenino. De esta forma la hija de Julio Cesar se llamaba Julia, o la madre de los Gracos, hija de Cornelio Escipión el Africano, se llamaba Cornelia. Pero esto hacía que unas mismas hermanas se llamaran igual, por lo que en ocasiones, para ser diferenciadas, se les ponía un cognomen que en muchos casos eran tan solo algo tan simple como Julia la Mayor y Julia la Menor.En el caso de las esclavos, el nombre es sencillo, solo tenían uno, que podía ser su nombre de origen, o habérselo puesto su amo, e incluso un mismo esclavo podía ir variando su nombre si a lo largo de su vida tenía varios amos. En el momento en que un eslavo era liberado, dicho nombre pasaba a ser el cognomen, pasando el praenomen y nomen de su amo a ser los del nuevo liberto.

Para ver un ejemplo de un nombre completo usaré la siguiente inscripción funeraria, bastante sencilla, que se encuentra en el museo de Mérida:

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Lo que nos interesa para explicar la onomástica son las dos primeras líneas, donde aparece el nombre entero del romano que ocupaba la sepultura. La inscripción de desarrollaría así:

C(aius) FLAVIUS C(ai) F(ilius) PAP(iria tribus) / SABINUS/ H(ic) S(itus) E(st) S(IT) T(IBI) T(ERRA) L(EVIS)

Por lo tanto, traducido, el nombre del romano es Cayo Flavio Sabino (praenomen, nomen y cognomen), hijo de Cayo, de la tribu Papiria (filiación y tribu). El resto, aunque no interesa ahora son dos formulas características en las inscripciones funerarias: Hic situs est (aquí yace), Sit tibi terra levis (que la tierra te sea leve).

EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA ROMANA

Roma mantuvo durante la República una peculiar formar de gobierno, que ante nuestros ojos nos puede parecer extraña, e incluso difícil de comprender. Heredera de la forma de los gobiernos de las polis griegas, tres eran los pilares en el que se asentaba el poder: las asambleas, el Senado y los magistrados, sin que existiera en ninguna de ella un claro poder definido, debiéndose tener en cuenta también que no es posible intentar buscar los tres poderes que hoy conocemos, puesto que dicha división se dio en el siglo XVIII.

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Como inciso, se debe comentar, también, que política y religión van unidas totalmente, no pudiéndose entender la una de la otra. Los cargos religiosos como los pontífices, del que destaca el Pontifex Maximus (jefe de la religión romana), los flamines, o los augures, eran ocupados por los mismos senadores. Dichos cargos tenían un importante peso político, y desde ellos se podía manipular sesiones del senado, votaciones, etc.

El Senado:

Empezando por el Senado, éste era sin duda el eje central del poder en la República. Su existencia se remonta hasta los tiempos de la monarquía, como consejo asesor del monarca. Compuesto tradicionalmente por 300 senadores, aunque su número cambiará en varias ocasiones a lo largo del final de la República. Los Senadores pertenecían a las principales familias romanas, cuyo miembros, tras haber ocupado la pretura ,normalmente, tenían derecho a un asiento en el Senado. Era así una cámara de exmagistrados, lo que la hacía una institución con hombres de gran experiencia en la política., todos ellos expretores y excónsules. El senador de mayor edad, y el que más veces hubiera ocupado el consulado y censura, era princeps senatus, o primero del Senado, que tenía como privilegio el poder hablar en primer lugar en las sesiones.

Estaban, por lo tanto, representados en el Senado las principales familias de la aristocracia romana, lo que hace sin duda de Roma una oligarquía, puesto que el Senado, pese a que sus funciones no estaban definidas, poseía una gran auctoritas, y nada se realizaba ni se aprobaba sin el consentimiento de éste, normalmente mediante la fórmula del senatus consultum. El hecho de que sus funciones no estuvieran definidas,era precisamente lo que le asignaba un gran poder, puesto que podía tocar cualquier tema al no tener unas funciones limitadas, y hacía cumplir su voluntad por distintos medios, sobre todo a través de los magistrados, entre los que destacan los consules, quienes emitían los decreta. Se encargaba explícitamente el Senado, además, de las finanzas del Estado y de la política exterior, de tal forma, que si un cónsul firmaba algún tipo de tratado con un pueblo extranjero, éste no tenía ningún valor hasta que el Senado diera su visto bueno.

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Curia Julia en Roma

El Senado existirá hasta el final del Imperio, pero su poder disminuyó con la llegada de Augusto al poder, tras la muerte de Cesar en el 44 a.C, que conforme iba atribuyéndose poder a su persona, fue dejando al Senado como una mera cámara consultiva, hasta que finalmente con el paso del tiempo acabó siendo simplemente una Curia más, la de la ciudad de Roma.

Las magistraturas:

El otro pilar de la base del gobierno republicano eran las magistraturas, cuyos miembros eran elegidos por las asambleas de ciudadanos, que componían lo que se llamaba el Cursus Honorum. Este Cursus Honorum era la carrera política que todo romano noble debía llevar a cabo, debiendo ocupar las magistraturas en un orden, sin poder ocupar la siguiente sin haber desempeñado antes la anterior. Se comenzaba por ser elegido Quaestor, posteriormente se elegía entre ser elegido Aedil o Tribunus Plebi. Normalmente, la gran mayoría elegían el tribunado, aunque los patricios no podían serlo, por lo que obligatoriamente debían presentarse a la edilidad curul. Tras ello, se pasaba a las magistraturas superiores, primero Praetor, y finalmente Consul y Censor.

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Magistrados Romanos. La toga indica el cargo

Dichas magistratura se caracterizaban por la colegialidad, es decir, nunca una magistratura era ocupada por un único individuo, al menos debían ser ocupadas por dos personas, como es el caso de la magistratura máxima, el Consulado. Esta colegialidad era debido al miedo a la tiranía que se da cuando el poder recae en una única persona, como sucede con los monarcas. Por lo tanto, los magistrados que ocupaban un mismo cargo debían tomar sus decisiones de forma colegiada, puesto que de lo contrario su colega en la magistratura podía vetar una determinada decisión. De igual modo, las decisiones de todo magistrado podían ser vetadas por las magistraturas superiores, puesto que su potestas era mayor.

De acuerdo a la Lex Villia Annalis del 180 a. C, la cual regulaba el Cursus Honorum, las magistraturas tenían una duración de un año, tras el cual se debía elegir a otra persona para ocuparla, que además no podía ser la misma que ya lo había ocupado. Para que una persona pudiera volver a ocupar la misma magistratura debían transcurrir dos años. De igual modo, para ocupar la siguiente magistratura en el Cursus Honorum, debían transcurrir igualmente dos años. Las magistraturas eran ocupadas evidentemente por la clase aristocrática, las cuales invertían grandes cantidades de dinero en las campañas electorales, puesto que era el pueblo, el populus, a través de los comicios, los que votaban.

Aunque todo esto solía ser respetado, al final de la República fue usual que generales de gran prestigio se les permitiera presentarse al consulado de forma continuada, como sucede con Mario, que ocupo el consulado siete veces, cinco de ellas en años consecutivos. Y fue normal que se permitiera también, como el caso de Pompeyo, ocupar el consulado, sin haber desempeñado las anteriores magistraturas.

Pasando a analizar las magistraturas, la cuestura era la primera de las magistraturas en el Cursus Honorum, a la cual se llegaba después de haber ocupado un tribunado militar. Su principal función era la de administrar el tesoro público, o tareas de tipo administrativas en las campañas militares. En principio solo existían dos quaestores, cuyo numero se fue ampliando hasta llegar a ser  20 en el s. I a.C.

En un segundo lugar, estaba la edilidad, compuesto por cuatro miembros, dos plebeyos y dos patricios. Sus funciones principales eran policiales, con vigilancia de calles, construcción de obras públicas, así como de su mantenimiento, juegos públicos, y el abastecimiento de Roma. Ello hacía que ocupar estas magistraturas fuera caro, y por esa razón la gran mayoría elegían el tribunado de la plebe, una magistratura mucho más popular.

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El tribunado de la plebe nació en el siglo V a.C, en el contexto de la lucha patricio-plebeya, y tras una secesión de estos últimos, se permitió a la plebe tener sus propios magistrados, llamados tribuni plebi, a los que se dio el ius intersecciones, es decir, la capacidad de vetar la decisión de cualquier magistrado, y el ius  auxilii, derecho a auxiliar a cualquier ciudadano en peligro de muerte. Con el final de la lucha patricio-plebeya en el siglo II. a.C la magistratura se integró en el Cursus Honorum, que tan solo no ocupaban los patricios, de tal forma que los patricios saltaban de la edilidad a la pretura. El tribunado de la plebe era una magistratura muy activa legislativamente, puesto que eran éstos los que normalmente presentaban los proyectos de ley, llamados rogatio. Quienes ocupaban esta magistratura tenían sacrosanctitas, es decir, que eran intocables, cualquiera que se atreviera a agredir a un tribuno podía ser perseguido.

La pretura era ya una magistratura mayor, que daba acceso al senado, teniendo además imperium, o poder militar, de tal forma que cada praetor tenía bajo su mando una legión, la cual solía estar compuesta por unos 6.000 soldados. La pretura sería fundada más o menos en el 367 a.C. con las leyes Licinio-sextas. Principalmente sus funciones eran judiciales, administrando justicia. Había en principio dos pretores, uno el praetor urbi, que se encargaba de administrar justicia entre los ciudadanos, y se hacía cargo de las funciones de los consules cuando estos no estaban en Roma. El otro pretor era el praetor peregrini, que administraba justicia entre los que no eran ciudadanos romanos. Cuando Roma empezó a conquistar territorios fuera de la península itálica, en la primera guerra púnica (264 – 241), se planteo el problema de cómo gobernar los nuevos territorios de Cerdeña-Corcega y Sicilia, tan alejadas de Roma, decidiéndose que se mandarían cada año un pretor a cada nueva provincia para que la gobernara. De tal forma cada vez que se conquistaba una provincia, el número de praetores aumentaba.

En cuanto al consulado, era la magistratura más importante, y la que todo aristócrata aspiraba a llegar. Se considera que el consulado no existió desde el principio, ya que comparando Roma con otras comunidades itálicas no se encuentra una institución con magistrados con poderes iguales. Se dice que en principio se podían llamar praetores, quizás uno de ellos máximo, otros dicen que podría haberse llamado Magister Populi, con un ayudante llamado Magister Equitum. Otra posibilidad es que el monarca fuera sustituido por solo un magistrado, con cualquier nombre de los anteriores, incluso dictator. Esto último es lo más común en las comunidades que pasan de monarquía a república, habiéndose producido una evolución hasta llegar al consulado clásico. En el 367 a.C se aprobaron las leyes licinio-sextas, con el nombre de dos tribunos de la plebe, las cuales se piensa que crearon el consulado histórico que conocemos.

El consulado, como magistratura superior de la república, era epónima, por lo tanto su duración debe ser la misma, pero esto es falso. A partir del 153 a.C entraban en el cargo 1 de enero, de acuerdo a las Periochae de Libio, con motivo de la guerra celtibérica, y la cuestion de Segeda. Antes era el 15 de marzo, pero no se sabe desde cuando esto fue así, pero con toda probabilidad no llevaría mucho tiempo en vigor.

El cónsul tenía especialmente un gran imperium, cada cónsul tenía bajo su mando dos legiones. Tenía también importantes funciones civiles, puesto que eran los encargados de cumplir con las decisiones del Senado, aunque normalmente los cónsules pasaban la mayor parte de su consulado fuera de Roma, puesto que una vez elegidos, el Senado les asignaba una provincia que corriera gran riesgo para que la gobernara, o simplemente para que dirigieran la guerra contra alguno de los pueblos.

Existía una magistratura más, por encima del consulado, en el Cursus Honorum, que pese a que era ordinaria era una magistratura especial: la censura. Estaba compuesta por dos miembros, censores, que normalmente habían ocupado varias veces el consulado. Eran elegidos cada cinco años, y estaban en el cargo un máximo de año y medio. Su principal función era hacer el censo de ciudadanos, y la de renovar el álbum senatorial. También revisaban el tesoro público, y podían iniciar obras públicas de gran importancia. Esta magistratura, a pesar que culmina el Cursus Honorum no supone un poder superior al de los cónsules, sino más bien un poder aparte, el cual no puede ni ser vetado ni vetar, con unas funciones precisas.

Existía además una magistratura extraordinaria, la dictadura, que solo era ocupada por una persona, el dictator, el cual era elegido por los consules a propuesta del Senado, en un momento de gran peligro para Roma, de tal forma que se le daba todo el poder para que salvara a la res publica. La duración máxima era de seis meses, y si el peligro acababa antes, debía devolver el poder y volver a la normalidad.

En el siglo I a.C, con la gran expansión de Roma, y el gran numero de provincias, produjo que ya no fuera eficaz crear nuevos praetores, sino que se procedió a que los consules y praetores, una vez que finalizaban su cargo, se convertían en procónsules y propraetores durante un año más, dándoles una provincia para gobernarla. Esta reforma la llevo a cabo Sila, prohibiendo además que ni consules ni praetores abandonaran Roma durante el tiempo que estuvieran en el cargo.

Asambleas:

Finalmente, están las asambleas. Existían diversos tipos de asambleas, compuestas por los ciudadanos romanos, entre las que se encuentra los comicios centuriados o comitia-centuriata, los comicios por curias o comitia curiata y los comicios por tribus o comitia tributa.

Los comitia curiata quedo como un recuerdo de la primitiva Roma, que aunque no desaparecieron, su única función fue prácticamente la de dar la lex curiata de imperio a los cónsules, igual que se dio en un principio al Rex.

Los comitia centuriata llegará a estar formada por 193 centurias a partir del s. IV a.C, de las cuales 18 pertenecían a la supra classem, es decir a los équites. 170 centurias estaba compuesta por la classis, en cinco grupos distintos, de acuerdo a riqueza, estando el primer grupo compuesto por 80 centurias. Cinco centurias pertenecían a los proletarii, los cuales eran el elemento auxiliar del ejercito al no poder costearse el armamento. Cuando se realizaba la votación, cada comicio votaba en orden de riqueza, de tal forma, que votando las 18 centurias de équites a favor y las 80 centurias de la primera clase de la classis, hacía que se llegara a la mayoría, y por lo tanto ya no era necesario que el resto de centurias votaran. Cónsules, pretores y censores eran elegidos en esta asamblea. Votaban la guerra y las conclusiones de los tratados, así como leyes, y servían de apelación para condenas de muerte.

Los comitia tributa, estaba en base a las 35 tribus en las que se dividió Roma. En ellas participaban todos los ciudadanos, teniendo cada tribu un voto, al igual que las centurias. Esta asamblea estaba presidida por los tribunos de la plebe. En ellos se elegían a los magistrados menores, y servían como apelación en delitos de pequeña índole.

Estas asambleas no eran democráticas, primero por su forma de votar, y en segundo lugar porque eran manipulables. Las decisiones de estas asambleas siempre debían llevar el beneplácito del Senado. A la hora de votar, siempre se debían tomar augurios, y si éstos eran malos la votación se cancelaba, por lo que se podían atrasar votaciones durante largo tiempo.

El proceso para aprobar una ley era más o menos el siguiente. Un magistrado presentaba un proyecto de ley, al cual se le llamaba rogatio. Si el Senado daba su autoridad, que pese a que en el procedimiento no era necesario, en la práctica no se podía hacer nada sin consentimiento de esta Cámara. Una vez que el Senado había dado su auctoritas, se convocaban contiones, que eran reuniones de los ciudadanos, en las cuales se les explicaba el proyecto, tras lo cual eran convocadas los comicios, ya fueran los comitia tributa o los comitia centuriata. Si era aprobada la rogatio pasaba a tener rango de lex. La ley solía llevar el nombre de quien, o quienes, la presentaba.

EL PRINCIPADO

El Principado de Augusto

Tras la campaña de Egipto y la derrota de Marco Antonio Octavio tenía todo el poder en sus manos. En el año 29 a.C volvió a Roma, en donde fue objeto de una serie de distinciones y honores. Ese mismo año se incluyó su nombre en el Carmen Saliare, el texto sagrado que recitaban los Salii en honor a Marte. Se clausuraron las puertas del templo de Jano, en un claro signo de que la pax había vuelto a Roma gracias a Octavio. Se celebraron tres días de Triunfo, y dentro de estas celebraciones se consagro la Curia Julia, levantándose un altar en ella en honor de la Victoria, que simbolizaba la divinidad tutelar del Imperio, y un recordatorio de la madre de todas las victorias: Actium. Se le reconoció, además, el derecho a crear patricios mediante la lex Saenia.

Ese año se inicio el proceso para acomodar las instituciones al poder de Octavio, poniendo fin a la excepcionalidad triunviral. Llevó a cabo como cónsul una lectio Senatus, revisión del álbum senatorial, que era propia de los censores, sin que recibiera la potestas censoria. Se redujo el número de senadores a 600, incorporando a sus partidarios, y él se inscribe como Princeps Senatus. Presidía el Senado y lo convocaba, y como Princeps era el primero que hablaba. Tenía el Senado bajo su control, y empezó su predilección por el termino Princeps.

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Entre los años 28 y 27 se llevo a cabo una restitutio res publicae, aboliendo el régimen triunviral. Fundamento su poder sobre la República y el Imperio en el consulado del 28 a.C, restableciendo el carácter colegial del consulado, siendo su amigo Agripa su colega. En agosto se declaró oficialmente el final de las guerras civiles mediante un Senatus Consultum que cerraba el periodo de excepción y emergencia que había empezado en el 43 a.C. Llevó a cabo la segunda operación de las funciones de los censores, haciendo un censo de la población del Imperio romano, la primera vez en 42 años, que fue acompañada de una lustratio, tras la cual el pueblo romano recomenzaba un nuevo tiempo en armonía con los dioses. En el plano judicial restableció la normal administración de justicia, nombrando un pretor urbano, y restauró el derecho de apelación de los ciudadanos. Devolvió también el erario al Estado.

Imperator Caesar Augustus

En el 27 completa esa restitución mediante tres sesiones del Senado los días 13, 15 y 16 de enero. Devolvía las provincias al Senado con sus legiones, y éste le otorgó una serie de honores como la corona cívica de hojas de roble; el laurel, símbolo de la victoria, y finalmente el Senado insistió en que mantuviera el control sobre todas las provincias, aceptando la Galia, Hispania y Siria. Se le daba además un imperium de 10 años que incluía el derecho a hacer la paz y la guerra

A partir del 27 se diferenciarán dos tipos de provincias, las provinciae caesaris y las provinciae populi romani, aunque en el fondo seguía manteniendo casi el mismo poder sobre todas.

Junto con esa gestión de las provincias, el día 16 recibió el mayor de los honores, el título de Augustus mediante Senatus Consultum. Según Casio Dion ese epíteto solo se usaba para designar objetos sagrados, y nunca para los hombres. Casio Dion lo traduce como Sebastos en griego , digno de veneración. Suetonio lo define de forma más precisa: Augeoere (crecer, aumentar) y se aplicaba para calificar los lugares religiosos que habían sido consagrados con rito augural. Por lo tanto, sería un epíteto religioso que lo calificaba en ese plano, pero también en el político, significando que había crecido en sí mismo, hasta alcanzar la perfección. De esta forma pasó a ser llamado Imperator Caesar Augustus.

El último acto fue depositar un escudo de oro en la Curia Julia que llevaba una especie de inscripción en el que decía que se lo había entregado el pueblo y el Senado romano por su virtus, clementia, iustitia y pietas.

Después de estos hechos se convertía en el Princeps, en el primer hombre de Roma, siendo su auctoritas superior, pero el mismo dice que su potestas no fue mayor que la de sus colegas. Con su auctoritas expresaba su posición de prestigio moral y religioso, y en segundo lugar también designaba su posición de tutela, fuerza y garantía sobre los órganos de la República.

El 23 a.C es la siguiente fecha de gran interés en la construcción del primado político de Augusto. Ese año renunció al consulado que llevaba desempeñándolo desde el 31, al parecer debido a una enfermedad que casi le costó la vida, lo que le planteó la cuestión de la sucesión. Augusto tenía planteado que el poder pasaría a su familia, pero de tal modo que no pareciera una monarquía. La renuncia al consulado, además de dejar una de las plazas consulares libres, hacía que se tuviera que redefinir su posición política.

En el 23 recibió la plena tribunitia potestas y el imperium proconsulare, así como el ius interseccionis sobre cualquier magistrado, el ius coercitioniius referendi, por el cual podía someter al Senado a una cuestión determinada en cualquier sesión, y podía presenta una moción con prioridad sobre el resto de magistrados. Tenía el poder de los tribunos sin ser tribuno, lo que hacía no estar sometido a la anualidad y colegialidad.

El imperium proconsulare era excepcional, y no tenía que deponerlo al cruzar el pomerium como era lo habitual. Concentraba los poderes de dos magistraturas que no tenía, el tribunado y el proconsulado. Desde el 23 es cuando se puede decir queda constituidos los poderes del príncipe, los cuales serán los mismos que tendrán sus sucesores. podía ser superior al suyo, lo que hacía que su poder era superior a cualquier gobernador provincial. En consecuencia, le confería el liderazgo militar en el imperio.

A partir del año 23 las líneas de política de Augusto fueron por una parte la aproximación a la plebe, y la tendencia a la monumentalidad. Se preocupó por asegurar las necesidades de la plebe para presentarse como su protector. En el 19 se hizo cargo a sus expensas de la cura annonae, suministro de trigo a Roma haciendo frecuente las frumentaciones, repartió plata en ocasiones señaladas, rebajó los intereses de los préstamos, e incluso él mismo realizó préstamos a bajo interés.

Se preocupó de eliminar a los rivales en popularidad, así por ejemplo, Egnatius Rufus, que había sido aedil y que había creado con su dinero una brigada de bomberos, pretendiendo presentarse a cónsul, fue acusado de conspirar contra la vida de Augusto y se le condenó.

Se llevaron a cabo grandes centros monumentales en Roma. En el año 13 se inauguró el Altar a la Paz. Se terminó la gran obra del Foro de Augusto inaugurado en el año 2 a.C, año en el que se le concedió el titulo de Pater Patriae (Padre de la Patria).

Junto con Agripa, en el año 17, celebraron los ludi seculares, que tradicionalmente se celebraban cada 110 años, con una parte central que consistía en una purificación o lustratio de la ciudad. Comenzaba así un nuevo siglo bajo los auspicios de los dioses y un tiempo de paz gracias a Augusto. En esto se inserta el pontificado máximo, cargo que asume en el año 12 a.C a la muerte de Lépido. El culmen de su promoción política fue la concesión de Pater Patriae, que pretendía evocar la auctoritas, la potestas, el vinculo familiar, la condición de dador de vida que tenía el padre en el ámbito familiar, la obediencia y la adhesión filial que se debe al pater en la familia romana, una figura que había que respetar.

Mientras todo esto ocurría, Augusto llevo a cabo también anexiones territoriales. Entre el 26 y el 19 a.C llevo a cabo la conquista del norte de Hispania, y en el 16 procedió a una reforma administrativa creando en Hispania tres provincias: Tarraconensis, Betica y Lusitania, las cuales sustituían a las antigua provincias Citerior y Ulterior. También la Galia sufrió modificaciones creándose la Aquitania, Lugdunensis y Belgica. En el 30 Egipto se había convertido en provincia, y en el 25 a.C en Oriente se crea la Galacia y en el 6 d.C Judea se convierte también en provincia romana.

Los mayores logros de Augusto como conquistador fueron en el Danubio, donde se conquistó Rhaetia, Noricum y Moesia, aunque estas provincias no fueron constituidas hasta después de la muerte de Augusto. En el Rin quiso llegar hasta el río Elba, y de hecho se estuvo a punto de conseguir, pero en el 9 d.C en Panonia hubo una sublevación y hubo que enviar allí legiones que se encontraban en el frente del Rin, además Roma sufrió una derrota en Teutoburgo en donde se perdieron tres legiones. Se convertirá así el Rin en la frontera norte del Imperio en la mayor parte de la historia de Roma.

Finalmente hay que hablar de la sucesión de Augusto. Como ya se ha dicho. Augusto quería transmitir su poder a su familia, pero sin que pareciera una monarquía, lo que hizo siempre que el tema de la sucesión fuera el punto débil del principado.

Augusto pretendía perpetuar su poder en su familia usando la tradición nobiliar gentilicia que por vía de consanguinidad masculina transmitía el nomen, el patrimonio, el prestigio y la clientela. Pero Augusto no tuvo hijos, tan solo una hija. Tuvo que recurrir de esta manera a adoptar a los hijastros de sus matrimonios, aunque antes lo había intentado mediante el matrimonio de su hija Julia.

El primer candidato a la sucesión fue Claudio Marcelo, hijo de su hermana, al que caso con su hija, pero lamentablemente éste murió. El segundo candidato fue Agripa, su compañero de armas, que casó en el 23 a.C con Julia, recibiendo Agripa todo Oriente en un imperio proconsular, y en el 18 la tribunitia potestas. En el 17 a.C adoptó a los hijos de Julia y Agripa, a Cayo y Lucio, a los cuales les dio el título de Princeps iuventutis, Príncipe de la juventud. Pero esto tampoco resultó, Agripa murió, así como sus dos hijos.

La tercera opción fue el matrimonio de Julia con Tiberio, que era el hijo de su tercera esposa Livia. Tiberio pertenecía a la gens Claudio, y había demostrado su capacidad militar y política. Había sido cónsul en el 13 a.C, en el 11 recibió un imperio proconsular, y en el 6 la tribunitia potestas. Augusto tuvo que optar así por la opción de Tiberio, una opción que no gustaba mucho a Augusto. En el 4 a.C adoptó a Tiberio, e hizo que éste adoptara a Germánico, el cual era sobrino de Tiberio y a la vez marido de una nieta de Augusto.

Cuando Augusto murió en el 14 d.C, Tiberio tenía la mejor posición, con el patrimonio y nombre de Augusto, convirtiéndose así en el nuevo Princeps.

El ordenamiento del príncipe

El principado de Augusto supuso un nuevo ordenamiento institucional que se adaptaba a su propio poder. Pero se producía una paradoja, Augusto se presentó siempre como el restaurador de la República, y por tanto dar al traste con las instituciones republicanas no era viable. Así, se produjo un doble ordenamiento administrativo, el tradicional y el del príncipe, que se yuxtapuso al primero. Esta característica se mantuvo a lo largo de la época imperial, aunque con modificaciones.

La consecuencia más inmediata es evidente, el ordenamiento tradicional perdió fuerza frente al poder real del princeps, quien creó un aparato estatal permanente que superaba al republicano, que se caracterizaba, este útlimo, por la improvisación. Al fin y al cabo el ordenamiento republicano estaba adaptado para el gobierno de una ciudad, y no para el de un imperio de amplias dimensiones.

Ordenamiento tradicional:

El Senado subsistió hasta el final del Imperio, pero bajo el control del principado. Augusto, progresivamente, fue acaparando el control de la cámara, desde el 29 a.C cuando se inscribe como el primero del Senado: senatus principi. Era el príncipe quien confeccionaba la lista de senadores, tarea que hasta entonces habían hecho los censores.

Frente a la perdida de la capacidad legislativa del pueblo, el Senado adquiere eficacia normativa -capacidad de crear leyes-. Pero esta acción siempre está supeditada al emperador. Augusto presenta propuestas que son aprobadas por el Senado. Se trataba, de esta forma, de controlar la fabricación del derecho.

Con la aprobación de la Lex Valeria Cornelia, en el 5 d.C, se preveía la creación de 10 centurias (5 de senadores, 5 de equites) que eran seleccionadas por el príncipe entre las decurias de jueces públicos que el mismo elegía. Esas diez centurias procedían a la elección de los cónsules y los pretores, los magistrados supremos de la república. Eran elegidos como destinati, siendo posteriormente confirmados por los comicios. Es decir, Augusto designaba libremente la elección de estos magistrados.

El Senado debía nombrar los gobernadores de las provincias del populus, entre exconsules y expretores, y también partidarios del príncipe. Acuñaba moneda de bronce, mientras que Augusto se reservo la acuñación en plata y oro. Gestionaba el erario público, aunque a partir del 23 a.C. con la colaboración de dos pretores cuyo nombramiento dependía de Augusto.

Y en su función judicial, se convirtió en un tribunal para juzgar a senadores de aquellos delitos que iban encaminados a la traición del Estado y la corrupción. Es decir, dejaba en manos del Senado los casos impopulares.

En cuanto a los magistrados, estos perdieron básicamente sus competencias, aunque tan solo la censura desapareció, al ser desempeñadas sus funciones por el príncipe. El haberlas desempeñado era algo prestigioso -más que desempeñarlas-, y habilitaban para el desempeño de los oficios del príncipe.

El consulado quedo totalmente vaciado de poder. Tan solo los pretores conservaron ciertas funciones, al seguir manteniendo su poder jurisdiccional, con competencias en la organización de juegos públicos, y desde el 23 a.C gestionaban el erario público. Entre los pretores se contraba el praetor urbanus, el praetor pergrinus, praetor aerarii, y el praetor de fideicomissis.

Los ediles fueron los más perjudicados, ya que al ser una magistratura que daba popularidad, sus competencias fueron transferidas a diversos oficios del príncipe: el orden público al prefecto de la ciudad, la annona al prefecto del abastecimiento de la annona, y el cuidado del archivo público a los cuestores. Sus funciones quedarán, por tanto, reducidas a la vigilancia de los baños públicos y termas, y otros lugares públicos en general.

En cuanto a los tribunos de la plebe, se quedan sin espacio político para presentar sus iniciativas. Mientras que los cuestores siguieron siendo los auxiliares de los gobernadores de las provincias del populus para asuntos financieros, así como la salvaguarda del archivo estatal.

Los comicios siguieron existiendo, pero muy limitados. Su frecuencia de convocatoria fue reduciéndose con el tiempo. La principal perdida fue la apelación ante el pueblo, que se sustituyo por la apelación al emperador.

En su función legistlativa, será el principe quien presente los proyectos. Entre el 18 y el 17 a.C. llevó a cabo una intesa actividad en colaboración con los comicios, llevando a cabo una cura legum et manum (cuidado de las leyes y costumbres, leyes sobre el matrimonio, lujo, violencia pública y privada, contra la corrupción electoral y las manumisiones.

Su función electoral se limitó a la comendatio (recomendación imperativa de canditados por parte del principe) y la nomitatio (lectura pública del nombre de los canidatos, con eliminación de los no queridos).

Ordenación del príncipe:

Se crean tres tipos de oficios: prefectos (el que está a la cabeza de algo), procuratores (persona que defiende por representación los intereses de otra), curatores (el que se preocupa de un determinado tema). Y al mismo tiempo se diivden entre los que son propios de Roma, los de Italia, y los de las provincias. Y por otra parte se encuentran los legati, quienes realizan una determinada labor en nombre del emperador.

La existencia de estos nuevos oficios implica que ámbitos de intervención administrativa son confiados a estos nuevos servdiores del Estado. Estos son nombrados, cesados y retribuidos por le principe, y no están sujetos a la anualidad. En origen fueron 23 puestos, y se fueron multiplicando con el tiempo. Y se convirtieron en parte del cursus honorum tanto de senadores y de equites. Los equites tenían reservado una serie de oficios, mientras que los senadores otros.

Y se crea también el concilium principis, un consejo asesor integrado por los amgios y compañeros del principe a título particular.

Roma fue dividida en 14 regiones, superponiendose a las cuatro antiguas tribus, y con el fin de garantizar el mejor funcionamiento de los servicios de policía y bomberos. Entre los principales oficios estaban:

El praefectus urbi es elegido entre senadores de rango consular (normalmente tras ocupar dos consulados ordinarios) con la función de dirigir el servicio de policía y tutela del orden público en Roma. Tiene jurisdicción civil y penal sobe esas materias. Comandaba 3 y luego 4 cohortes urbanas de 500 miembros, como una fuerza paramilitar, puesto que en el interior de la ciudad no podía haber legiones. La prefectura de la ciudad se convierte en la culminación de la carrera senatorial y se mantiene hasta el final del Imperio.

El praefectus vigilum se encargaba del cuerpo de bomberos. Augusto nacionalizó esta brigada, instituyéndose la prefectura en el 6 d.C. el jefe del servicio era un eques, formaba parte de la carrera política de los equites. También la vigilacia noctura de las calles de la ciudad, con ese fin el prefecto mandaba 7 cohorte de 500 bomberos.

El praefectus praetorio. Estaba compuesto por dos miembros, reclutados entre equites. Eran los comandantes de la guardia pretoriana, seleccionados entre los jévenes de las mejores familias itálicas con la función de proteger al príncipe. Por su responsabilidad y proximidad al poder, los prefectos se convirtieron en hombres muy poderosos. Desde el 2 a.C la prefectura es la culminación de la carrera ecuestre.

Curatores aquarum: senadores de rango consular responsables del aprovisionamiento de agua a Roma, construcción y mantenimiento de acueductos.

Praefectus annonae. Era también un eques, y se encargaba del suministro del trigo a Roma, oficio que antes hacían los ediles.

Praefectus frumentationis. Confiada a senadores de rango pretorial, cuya misión era la distribución de trigo entre la plebe.

Curatores del Tiber y de la coacia de la ciudad: Senadores de rango consular.

Curatores de los altares y lugares religiosos y públicos de la ciudad: también por senadores.

Prefecto del erario militar: senadores de rango pretorial con la función de administrar una nueva caja que se había creado para los militares.

Italia quedo institucionalizada y se crearon los curatores de las vías, senadores de rango pretorial cuya función era reparar y mantener las vías de comunicación romanas, con el resto de las regiones de Italia. Augusto dividió Italia en 11 regiones.

En cuanto las provincias, se produjo una división de éstas. Aquellas que eran del príncipe, y las que eran del populus. Las primeras tenían guarnición militar, y sus gobernadores eran elegidos por el príncipe entre expretores y exconsules, los culaes recibían el nombre de legatus Augusti propraetore (legado de Augusto en calidad de pretor). Las provincias más pequeñas eran gobernadas por equites en calidad de procurator o praeses. La gran excepción era Egipto, cuyo gobernador, el praefectus Aegypti era siempre un eques.

Junto al gobernador se nombraba un auxiliar financiero, el procurator Augusti provinciae -normalmente un liberto de confiaza del principe-, que gestionaba tanto los tributos como las propiedades del principe en la provincia.

En cuanto a las provincias del populus, la gestión de los tributos corresponde a un cuestor designado por el Senado, y junto a él un procurador que se ocupa exclusivamente de las propiedades del principe. Los gobernadores, nombrados también por el Senado entre exconsules o expretores, se llaman siempre proconsules, ya hubieran sido cónsules o no.

Entre los legati, se encontraban diversos legati Augusti con tareas específicas, como adjuntos al gobernador. Destacan los legati legionis, que eran generales de las legiones que desempeñaban la función militar en nombre del emperador, quien era el supremo comandante de las legiones.

Los cargos destinados a los equites, que fueron los que experimentaron mayor aumento a lo largo del principado, eran divididos de acuerdo a su remuneración: sexagenarios (60.000 HS), centenarios (100.000 HS), ducenarios (200.000 HS), tricenarios (300.000 HS). Todos ellos también con una cierta jerarquización dentro de cada grupo.

Entre los tricenarios se encontraban los secretarios de los servicios centrales: a rationibus, a declamationibus Latinis, a declamationibus Graecis, a memoria, a libellis, a censibus, a cognitionibus, ab epistulis Latinis, ab epistulis Graecis, ratio privata, y rationalis Aegypti.

En los ducenarios se encuentran los procuradores provinciales, así como el procurator bibliothecae, diocetes Aegypti, idiologus Aegypti, iuridicus Alexandreae, archiereus Alexandreae et totius Aegypti, a studiis Augusti, a uoluptanibus Augusti, praepositus a censibus. Fiscales como el de la XX hereditarium, hereditates, patrimonium, y el jefe de la escuela de gladiadores, el ludus magnus. También procuradores gobernadores de provincias como Recia, Nórico, Mauritania cesariense. El almirante o praefectus classis praetoriana Ravennatis, y el procurator summarum rationum que se encarga del fisco.

En los centenarios destacan los procuradores gobernadores de Epiro, Alpes marítimos y Alpes Atrectianos. En Roma los puestos de procurator monetae, consiliarius, advocatus fisci, y procurator ludi matutini. Los procuradores financieros de diversas provincias como Dacia, Armenia, Galacia, Cilicia y Chipre. El procurador ad kalendarium Vegetianum, que se encargaba de las propiedades del emperador en la Bética.

Así como los almirantes de las classes Brittanica, Germanica y Pontica. Junto a ellos diversos cargos en Egipto.

En los sexagenarios están los procuradores provinciales de Chipre, Córsica, Mesopotamia y Tracia. Almirantes de flotas secundarias, y subalmirantes o subpraefecti de las de Ravenna y Miseno. Cargos urbanos como el ludus matuninus, bibliotheca Ulpia, ab actis urbis. Fiscales como el procurator XX libertatis, promagister XX hereditatium. Encargados del patrimonium y ratio privata, y otros tantos cargos locales como fiscales locales, supervisores provinciales, etc.

La sociedad altoimperial: los ordines

La sociedad romana del Alto Imperio –quizás de cualquier época histórica- estaba dividida en dos amplios grupos: los que poseían el poder y las riquezas, y quienes carecían de todo esto. En absoluto es una novedad. Pero el interés yace en la singularidad que presenta “la alta sociedad”, la cual, además, quedaba dividida en los llamados ordines: ordo senatorius y ordo equester, al que podemos sumar un tercero en el caso de los municipios, el ordo decuriorum. La riqueza, e incluso el poder, no eran, en muchos casos, sinónimo de prestigio social.

En general, no podemos decir que el ascenso del divino Augusto a la cabeza del Imperio supusiera un cambio social, al menos en la estructura, respecto a la República Tardía. Pero si algo destacó del gobierno de Augusto fue el de poner orden en los muy diversos aspectos que habían ocasionado cuantiosos problemas en las décadas anteriores. Así, en lo que a esta alta sociedad se refiere, los ya nombrados ordines experimentaron una regulación, la cual establecía quién debía estar fuera o dentro de ellos.

Cabe destacar, por tanto, que los ordines no fueron una creación nueva por parte del Príncipe, ni mucho menos. Hagamos memoria acerca de cómo estos se conformaron. La tradición atribuía la división social por clases y centurias a la época de la monarquía. Independientemente de cuando date, la realidad es que en la cúspide de esta sociedad se encontraban las centurias de los caballeros o equites. Dicho de otra manera, aquellos que debían servir en la caballería del ejército romano, puesto que poseían la suficiente riqueza como para mantener el caballo que les daba tal nombre. No hace falta mencionar que todas las grandes familias romanas de la nobilitas, aquellas cuyos miembros controlaban las magistraturas y el noble Senado, se encontraban censados en estas.

El grupo de caballeros, con el tiempo, fue aumentado. El patrimonio mínimo que se exigía para entrar en estas centurias, cuatrocientos mil sestercios, se mantuvo sin cambio alguno. Así, por muy poco desdeñable que fuera esta cantidad, facilitó que muchos romanos consiguieran alcanzarla. No se debe olvidar, de ningún modo, que las conquistas permitieron fructíferos negocios mercantiles para crear tales fortunas. Sin embargo, estos “nuevos ricos” amenazaban con desbaratar el control del Estado por parte de las grandes familias senatoriales. De tal modo que, al dar la casualidad que estas nuevas fortunas se basaban en los negocios, mientras que las de la nobilitas tradicional estaban sustentadas en la propiedad de la tierra, prontamente este último grupo decretó que aquellos que se dedicaran a la primera actividad quedaban impedidos para ejercer magistratura alguna. ¿Qué honor podía haber en individuos que se enriquecían mediante estos negocios? Se trataba de un veto en toda regla para iniciar una carrera política.

De esta manera, un amplio grupo de la sociedad romana enriquecida quedó aislada del poder. Estos se fueron conformando como un grupo distinto al de los senadores. La sanción jurídica a esto vino en el año 129 a.C., mediante la lex reddendorum equorum. Esta ley obligó a todos los senadores a abandonar las centurias de los caballeros –el propio nombre de la ley expresa que debía devolverse el caballo al Estado-. De esta forma, los caballeros quedaban directamente identificados con individuos con abultada fortuna, pero sin posibilidad de ejercer el poder. El conjunto de ellos conformaba el ordo equester frente al ordo senatorius. Visualmente esto mismo se ratificó mediante la lex Roscia del 67 a.C. que otorgaba a los caballeros a llevar anillo de oro –como los senadores- y banda estrecha de púrpura –angustus clavus- en el vestido–frente a la ancha de los senadores-. Se les permitía además ocupar, en las celebraciones públicas, ciertos lugares de honor.

Más allá de esto, no existía ninguna otra regulación. Cualquier caballero, como fue el caso de los homines novi, podía en cualquier momento abandonar esta posición para convertirse en senador. Para ello únicamente se debía demostrar un patrimonio basado en la propiedad de la tierra, así como ocupar alguna de las magistraturas que daban acceso al Senado, la cual fue la cuestura desde Sila.

Esta división se mantuvo en tiempos del Alto Imperio. No hubo un cambio trascendental pese a que ambos ordines fueron integrados dentro de la administración ideada por Augusto. Se trataba de dar salida al amplio conflicto que ambos grupos habían tenido a lo largo de más de un siglo respecto al ejercicio del poder.

No podemos considerar que los dos estamentos se convirtieran en dos castas, es decir, que fuera el nacimiento lo que determinara a cual pertenecer, aunque es cierto que este hecho influía bastante, al menos para el senatorial. Riqueza, prestigio social, desempeño de cargos y méritos

–que más bien forman parte de un todo- eran factores para entrar, mantenerse o, en su caso, salir de ambos ordines. Lo que se quiere hacer comprender, por tanto, es que ni eran dos estamentos cerrados, pero tampoco abiertos a cualquiera por la mera posesión de riqueza, especialmente en el caso del senatorial.

El orden senatorial

El orden senatorial, también conocido como amplissimus ordo o clarissimus ordo, cerró sus puertas, una vez regulado por Augusto, más de lo que lo había hecho en tiempos de la República.

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Desde que Sila aumentara el número de senadores de trescientos a seiscientos a base de caballeros y, más tarde, Cesar añadiera nada menos que cuatrocientos más –un total de mil senadores-, muchos, en este caso, provenientes de las provincias, el ordo senatorius había quedado totalmente alterado en su composición. Augusto no hizo otra cosa que poner orden en este. Redujo el número de senadores a seiscientos, por lo que la limpieza tanto en la Cámara como en el ordo fue drástica, y además lo reguló.

Debemos hacer, antes de continuar, una advertencia o aclaración. El ordo senatorius no equivale al Senado. Evidentemente, todos los senadores pertenecen al primero, pero no todos los individuos del primero pertenecen al Senado. Esto último, en general, es extraño que se produzca, pero podía haber ciertas personas que decidieran no implicarse en la política, de tal modo que, aunque eran hijos de senadores y, por tanto, según la ley, heredaban la categoría social, no entraban a formar parte del Senado hasta que no ocuparan, al menos, la cuestura. De hecho, cuando alguien se sentaba en el Senado por primera vez se garantizaba que su familia, en tres generaciones, pertenecería a este orden independientemente de que se sus herederos no siguieran una carrera política –incluso si se perdía la fortuna mínima exigida-. Además, también las mujeres, que no podían ocupar ni asiento en el Senado ni ejercer cargo alguno, ostentaban los mismos títulos que los hombres: clarissima o amplissima femina. Se incluye en esta categoría a jóvenes, niños y niñas.

Sea como fuere, el orden senatorial, en el conjunto de la sociedad, era muy reducido. El número de hombres dentro de este apenas superaría al número de senadores, es decir, unos 600 –que componían unas 400 familias-. Y debemos de suponer que difícilmente aumentó su número. En primer lugar, porque básicamente había que nacer dentro del ordo senatorius, por lo que la reposición biológica a lo mucho únicamente mantendría, con suerte, el número de miembros, algo que sabemos que no solía ocurrir como demuestra el amplio número de familias que quedaban sin descendencia. En segundo lugar, el patrimonio exigido tampoco estaba al alcance de cualquiera. Se debía de poseer una cantidad mínima de un millón de sestercios. Un aumento considerable respecto a lo que se solicitaba anteriormente, pero una auténtica minucia si se observan las fortunas de las familias senatoriales –de hecho, también muchos caballeros poseían cuantías que superaban este mínimo-. La mayor parte de estas fortunas se basaban en tierras, especialmente en Italia. Por poner algunos ejemplos, Plinio el Joven, uno de los miembros de este grupo más pobre, poseía una riqueza de veinte millones de sestercios. La mayor fortuna que conocemos es la de Cneo Cornelio Léntulo con nada menos que cuatrocientos millones de sestercios. Se debe decir que Narciso, el liberto que fue secretario general de Claudio, tuvo una fortuna igual, aunque claro está, los que tenían esta condición quedaban excluidos de esta categoría social.

Este último ejemplo, el de Narciso, nos lleva a una tercera norma para entrar dentro del ordo: no se podía ser liberto, ni descendiente de liberto, independientemente de que se alcanzara una fortuna de tal calibre.

El meritum –junto con el potencial económico- era en última instancia el elemento con el que una persona podía llegar a entrar en este reducido grupo sin poseer ascendencia previamente dentro. No fueron pocos, en todo caso, los que entraron, pues como se ha apuntado, las familias senatoriales tuvieron auténticos problemas para mantener los linajes vivos –en tiempo de los Antoninos, solo uno de cada dos senadores con rango consular poseía al menos un hijo que le heredara-. El porcentaje de las antiguas familias de la República que remontaban sus linajes a Eneas o a la propia fundación de la ciudad era mínimo. Al final de la República eran tan solo cincuenta familias. En el siglo II d.C. estos linajes prácticamente habían desaparecido.

La sangre nueva siempre fluyó, por tanto, hacia el orden senatorial. Ya con Augusto varios fueron los que alcanzaron este estamento, como su leal amigo Marco Vipsanio Agripa. Vespasino, que llegó a ser el emperador de una nueva dinastía, fue también en su momento un homo novus. Además, si en principio la gran mayoría provenían de Italia, en las décadas siguientes a la instauración del principado, el número de homines novi de las provincias aumentó de forma progresiva, especialmente de las más romanizadas.

Fue normal que muchos personajes alcanzaran esta escala social mediante servicios al Estado, es decir, al emperador. Normamente eran caballeros que habían desempeñado cargos imperiales –tanto en la propia administración como en mandos militares-. Cabe decir que, junto a esto, se requería de una amplia red de amistades, especialmente dentro del propio orden senatorial, para desarrollar una carrera que desembocara en tan alta dignidad. Incluso los propios miembros del orden necesitaban de influencias, amistades y, una vez más, méritos para ocupar, del mismo modo, la más alta escala dentro del grupo senatorial, la cual veremos más tarde.

A veces, algunos caballeros se vieron recompensando por medio de sus hijos, a los cuales se les permitía vestir la túnica con la franja ancha púrpura –símbolo de tan alta categoría-, para que pudieran iniciar el cursus honorum típico del orden senatorial.

Demuestra bien la necesidad de prestar un buen servicio al emperador, e incluso gozar de su amistad, el hecho de que en ocasiones fue el propio príncipe el que ayudó económicamente a ciertos personajes para poder integrarlos dentro del orden senatorial. Algunas veces, los emperadores sostuvieron financieramente a familias senatoriales que se habían arruinado. En este último caso, no es que la pérdida económica produjera una expulsión automática del estamento –como se ha comentado, al menos las tres generaciones siguientes de todo senador se mantenían dentro de este-, pero la ostentación básicamente era un elemento fundamental de prestigio dentro de él.

El orden de los senadores era un estamento bastante cerrado como se puede observar. Lujo y riqueza los definía. La exclusividad era su lema, y para ello se requería solidaridad entre sus miembros. Las familias senatoriales, como ya antaño, no dudaron en apoyarse entre sí mediante matrimonios, adopciones y relaciones de amistad. Tal era el parentesco que unía a estas familias que muchos no dudaron en incorporar a sus nombres los de diversos parientes. Hubo extremos tan llamativos como el que Quinto Pompeyo Senecio, el cual poseía treinta y ocho nombres.

Los hijos de estas familias, claro está, eran educados para seguir la estela de sus padres. Maestros privados, normalmente griegos, educaban a estos para que en el futuro desempeñaran los altos cargos de la administración y del ejército. En esta educación no faltaba desde luego el aprendizaje de una ideología que justificaba la posición privilegiada de los senadores como salvaguardas del Estado romano. Y no podemos decir que los homines novi, cuya educación había sido distinta, no adquirieran los ideales del orden senatorial. Todo lo contrario, estos fueron en su mayoría los principales defensores de este.

Pese a que este estamento era bastante homogéneo en su composición, existían distinciones entre sus miembros, de acuerdo al recorrido que lograran realizar sus miembros en la política como vamos a ver a continuación. No obstante, el antiguo título de patricio todavía otorgaba prestigio, al menos para las pocas familias que todavían lo ostentaban.

Los miembros que nacían dentro del ordo senatorius –o que eran incluidos en este a una edad temprana- debían comenzar sus carreras políticas de acuerdo al cursus honorum –el de las tradiciones magistraturas de la República-, pese a que este se encontraba básicamente vaciado de poder, pero llevarlo a cabo otorgaba distinción y jerarquía a los propios individuos del estamento senatorial. Entre los dieciocho y los veinte años se ocupaba alguno de los cargos del vigintivirato, compuesto como su nombre indica de veinte puestos. Por tanto, veinte miembros nuevos cada año estaban en disposición de ocupar los veinte puestos de la cuestura –de nuevo prácticamente sin competencias-, a los veinticinco años, y con esto sentarse en el Senado. Previamente debían servir como tribunos militares en el ejército, aunque es cierto que muchos únicamente lo fueron de forma nominal, sin ejercerlo en la realidad.

Posteriormente se ocupaba el tribunado de la plebe o la edilidad a los veintisiete. Era a partir de los treinta años cuando la carrera política comenzaba en realidad, puesto que los rangos de pretor y cónsul daban acceso a ocupar puestos altos de la administración del príncipe, los cuales poseían un poder real. Tras ocupar la pretura, el senador se convertía, así, en senador con rango pretorial y podía acceder, si sus méritos eran notorios, a ejercer el mando en una religión como legatus legionis o el de alguna provincia imperial –aquellas que a lo mucho tenían una única legión- como legatus Augusti pro praetore. También alguna prefectura de relevancia.

Era más complicado obtener el consulado –de hecho, sin el apoyo del emperador, un senador no pasaba de ser un mero individuo privilegiado-, puesto que únicamente dos cónsules, a partir de los treinta y tres años, podían ser designados cada año, aunque lo más habitual es que hubiera varias parejas de cónsules – consules suffecti-. Socialmente se alcanzaba la cúspide. Tras ello quedaban abiertos los más altos puestos del príncipe como la curatela de la ciudad de Roma, las provincias imperiales más ricas y con más de una legión estacionada, o las senatoriales con rango consular como África y Asia. El más alto puesto era sin duda alguna el de praefectus urbi.

Cabe decir que cuando los nuevos miembros del ordo eran designados por el emperador, la mayoría entraban directamente al Senado con el rango de pretor.

Veamos la carrera real de un senador que realizó un cursus honorum típico para su rango, y que fue plasmada epigráficamente –algo común-: “A Lucio Julio Marino Cecilio Simple, hijo de Lucio, de la tribu Fabia, cuadrunviro para el cuidado de las vías, tribuno militar de la Legión IV Escítica, cuestor propretor de la provincia de Macedonia, edil de la plebe, pretor, legado propretor de la provincia de Chipre, legado propretor de la provincia de Ponto y Bitinia durante el proconsulado de su padre en la misma, curador de la vía Tiburtina, hermano arval, legado de Augusto en la Legión XI Claudia Pía Fiel, legado del emperador Trajano Augusto Germánico en la provincia de Licia y Panfilia, procónsul de la provincia de Acaya y cónsul”.

El orden ecuestre

El ordo equester estaba integrado, en principio, por ricos negociantes, comerciantes, banqueros, etc., que anteriormente habían sido excluidos de la vida política precisamente por estas actividades. Augusto los integró al régimen pero de una forma subordinada al estamento senatorial, sin que este último, como ya hemos visto, estuviera cerrado del todo.

Lo primero que se realizó, del mismo modo que en el anterior orden, fue regularlo. Durante la República había sido el censor el responsable de introducir en las centurias ecuestres a los nuevos caballeros que alcanzaran la suma de cuatrocientos mil sestercios –la cual se mantiene en época imperial-, pero desde el año 70 a.C. no había habido censores, por lo que el número de personas que ostentaron los insignias de los caballeros sin derecho se amplió. De nuevo hubo que realizar una criba considerable.

El número de caballeros fue, en cualquier caso, mucho mayor que el de senadores. No conocemos las cifras con seguridad, pero sabemos que en alguna ocasión se reunieron cinco mil caballeros para tomar parte en el tradicional desfile de caballeros –transvectio equitum-. Debemos suponer que estos solo era una mera representación de la totalidad. Además, los mayores de treinta y cinco años estaban totalmente eximidos de montar. Alföldy calculó que habría unos veinte mil caballeros en tiempos de Augusto, cifra que aumentó en los siguientes principados.

En cuanto a la transvectio equitum, también desfilaban en ella los hijos de los senadores que eran nombrados honoríficamente por el senador como serviri equitum Romanorum de los seis escuadrones en que se dividían los caballeros. Los herederos del príncipe, en su juventud, iban al frente bajo el título de principes iuventutis.

Los caballeros eran conscientes de que su posición era privilegiada y que podían ostentar un amplio poder que, en el mejor de los casos, podía llevarles a abandonar este orden para pasar al senatorial. No es de extrañar que, en tanto que los méritos eran de gran importancia para ello, guardaran celosamente, como demuestran las inscripciones, todos y cada uno de los cargos que habían ocupado –imitando, por tanto, a los senadores-.

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Sin embargo, era un grupo más heterogéneo que el de los senadores. En primer lugar, el nivel económico entre unos y otros era considerable. Mientras que unos a duras penas podían mantener el patrimonio mínimo, otros poseían fortunas similares a las del primer estamento.

En segundo lugar, los había que únicamente habían desarrollado algún tribunado militar de forma nominal o la función de iudex en Roma, mientras que otros habían ocupado diferentes cargos del príncipe, algunos de gran relevancia –las procúratelas, por ejemplo, daban derecho a percibir una amplia remuneración-. Por otra parte, estaban los que nunca se interesaron por la carrera política. El estrato más alto de los caballeros, por tanto, estaba compuesto por aquellos que entraron al servicio del Estado. Este era reducido, puesto que las plazas, al fin y al cabo, eran muy limitadas, especialmente para ejercer procúratelas –solo existían veintitrés con Augusto, pese a que aumentaron progresivamente hasta que en tiempos de Filipo eran ciento ochenta y dos-. Estos últimos apenas se distinguían de los senadores en la realidad. Con Marco Aurelio se instauró una jerarquía de títulos dependiendo la categoría de los cargos: los procuradores eran egregii, los jefes de los negociados centrales y prefectos eran perfectissimi, y los prefectos del pretorio, eminentissimi. Además, todos los caballeros se podían designar como illustres, insignes, splendidi y primores. Sus familiares, en cambio, no podían utilizarlos.

Finalmente, dependía también de la procedencia del caballero. Los hijos de libertos –o los propios libertos- sí que eran admitidos en este ordo, pero seguía siendo una “mancha” en el expediente, aunque es cierto que muy pocos adquirieron esta categoría, al menos sin contar con el beneplácito del emperador. Otros tantos procedían de la más baja sociedad romana, especialmente aquellos que ascendían en el ejército hasta llegar a primus pilus, cargo que tenía una considerable dotación económica, por lo que al acabar el servicio militar se estaba en disposición de entrar en el ordo equester. Podemos mencionar también aquí que muchos provenían de las provincias, lo cual era visto a veces con recelo, pese a que una amplia mayoría de caballeros acabó por ser de estas, frente al ordo senatorius cuya composición era ante todo de itálicos.

Una amplia mayoría procedía de familias pudientes, pese a que el rango de caballero no se conseguía por el mero nacimiento. El individuo debía ser elevado a dicho rango por su propia persona –ya hemos visto que ni siquiera los títulos podían ser usado por los familiares-. En todo caso, lo más frecuente fue que el hijo de un caballero también ingresara en este ordo, a no ser que las circunstancias económicas hubieran cambiado considerablemente para no poder ser admitido. No fueron pocos los que no consiguieron el rango que sí habían ostentado sus padres.

En cuanto a la carrera política que podían desarrollar los caballeros, la cual dependía como hemos visto de mérito e influencias, solía comenzar con el desempeño de puestos de oficiales reservados para estos. En orden de importancia es el que sigue: praefectus cohortis, tribunos legionis, tribunus cohortis y praefectus alae. Tras el paso por el ejército se podía desempeñar alguna procúratela o, incluso, ser gobernador de alguna pequeña provincia ocupada tradicionalmente por caballeros. A partir de los Flavios se continuaba la carrera en las oficinas de la corte que anteriormente eran ocupadas por libertos. Posteriormente, aguardaban los codiciados praefectus vigilum, praefectus annonae, prafectus Aegypti y, finalmente, praefectus praetorio.

Observemos, como antes, la carrera de un caballero real que comenzó en el ejército y que adquirió su rango gracias a este: “A Tiberio Claudio Secundino Lucio Estacio Macedo, hijo de Tiberio, de la tribu Palatina, primipilo de la Legión IV Flavia Félix, tribuno de la I Cohorte de vígiles, tribuno de la XI Cohorte urbana, tribuno de la IX Cohorte pretoria, primipilo de nuevo (legión), prefecto (de campamento) de la Legión II Trajana Fuerte, procurador del 5 por ciento de las herencias, procurador de la provincia Lugdunense y de la de Aquitania, jefe de la caja imperial, prefecto de abastecimientos. Lucio Saufeyo Juliano, a su amigo óptimo”.

Cabe decir que muchos de los caballeros no pasaban de ocupar alguna de las magistraturas en sus correspondientes municipios, en donde también formaban parte del ordo decurionum. Este último estaba compuesto por individuos, más o menos acaudalados –al menos respecto al resto de la población local-, que intentaban, mediante el desempeño de alguna de las magistraturas locales, el ascenso al cuerpo de caballeros. En cualquier caso, hablar del ordo decurionum de forma generalista sería difícil, puesto que los miembros de la aristocracia local poco tenía que ver con los de los municipios que contaban con un número de habitantes mucho mayor.

En general, la entrada en los ordines fue usada por el emperador como elemento de recompensa. Más allá de la normativa, la palabra del emperador fue, en último término, fundamental para que un individuo entrara a formar parte de alguno de estos, en concreto del senatorial. En este último, el proceso por el cual alguien entraba a formar parte del ordo, que recibía el nombre de adlecti, únicamente dependía del emperador. Del mismo modo, muchos cargos a veces fueron ocupados tanto por equites como por senadores, pues una vez más todo dependía del princeps.

LOS SACERDOTES ROMANOS

No se pretende, aquí, una explicación detallada de cada uno de los sacerdocios, sino, más bien, el presentarlos en su conjunto. Si una de las características más relevantes de la religión romana es su amplia ritualización, habría que preguntarse, por tanto, quiénes eran los directores de ceremonias y rituales, y quiénes guardaban la tradición religiosa de Roma, es decir, quién se hacía cargo del ius divinum. La respuesta es fácil: toda una serie de sacerdotes, que conformaban la autoridad religiosa, y que eran los depositarios y gestores de esa tradición, sirviendo como instrumentos del culto. Estos, además, ocupaban una situación excepcional dentro de Roma, a diferencia de los sacerdotes griegos.

Primeramente, podríamos preguntarnos sobre el número de sacerdotes que existían. Por una parte, podemos decir que había una multitud de estos, con mayor o menor importancia. Por otra parte, sin embargo, eran sacerdotes profesionalizados, y formaban un número limitado, ordenado, estructurado, especializado y permanente –pues quienes los ocupaban lo hacían de forma vitalicia–. A su vez, la gran mayoría de los sacerdocios estaban colegiados, en donde podemos destacar los tres grandes colegios mayores, que más tarde fueron cuatro. Conformaban lo que en latín se conoce como quattuor amplissima collegia, que ordenados de mayor a menor importancia quedarían así: el colegio de los pontífices, el de los augures, el colegio de los quindecimviri sacris faciundis –que en origen estuvo compuesto por dos, luego diez, hasta quedar en quince–, y el colegio de los septenviros de los banquetes sagrados –septemviri epulonum–.

Por debajo de estos existían toda una serie de colegios, o mejor dicho, sodalidades –sodales–, como la de los salios –Salii–, lupercos –Luperci–, la de los hermanos arvales, la de los fetiales, y vestales. Luego, existían algunos sacerdocios particulares, conocidos como flamines, y que conformaban unos sacerdocios distintos. A ellos deberíamos sumar los sacerdotes de culto local o provincial, que se fueron creando en cada provincia y ciudad, así como los sacerdotes de los distintos santuarios, y los que se encargaban de los cultos familiares –en este caso, el paterfamilias–. Y a partir de época imperial, al ser divinizados los emperadores, se crearon nuevas sodalidades encargados del culto a estos. Y llegados a este punto, hay que aclarar que dichos colegia y sodales no pueden ser entendidos como una especie de monacato, sino que el número de quienes los conformaban está siempre limitado.

¿Quiénes ocupaban estos sacerdocios? Los principales, ya nombrados, eran ocupados por los mismos que ocupaban las magistraturas, es decir, por la nobilitas romana, e incluso en muchos sacerdocios se mantenía la tradición de ser elegidos solo entre el patriciado. El ser ocupados por la nobilitas indica de por sí la importancia de estos sacerdocios, que se refleja bien en un comentario de Cicerón que realiza en el Discurso sobre su casa (1.1): “Si un espíritu divino, pontífices, parece haber inspirado a nuestros ancestros gran número de sus invenciones y de nuestras instituciones, nada de lo que nos han transmitido es más admirable que su decisión de confiarnos, a la vez, la presidencia de la totalidad del culto de los dioses inmortales y la suprema dirección del Estado, de modo que los hombres mejor considerados y más ilustres gobiernan juiciosamente el Estado como ciudadanos, y, al interpretar con sabiduría la religión, como pontífices, aseguran por partida doble la salud de la patria”.

Respecto a esto anterior, hay que aclarar que pese a esa profesionalización comentada al principio, la vida de los sacerdotes no está consagrada en exclusiva al culto de los dioses. Es decir, que al tiempo que se realiza una carrera política, y se ocupaban las magistraturas, también se podía desempeñar algún tipo de sacerdocio. Pongamos el ejemplo de Julio Cesar, quien fue desde el año 63 a.C. Pontifex Maximus, al tiempo que fue realizando el cursus honorum, y de hecho hasta el año 59 a.C. no ocupó su primer consulado, y aún faltarían diez años más para las Guerras Civiles.

¿Qué funciones desempeñaban estos sacerdotes? Pese a ser distintas la de cada uno de ellos, o la de cada uno de los colegia, se puede decir que su principal cometido es dirigir el rito y controlar la legitimidad política y religiosa. Aunque deberíamos excluir de estas características a los flamines, ya que estos mantienen una posición “pasiva”, mientras que el resto de sacerdotes tienen una función “activa”.

En cuanto a la dirección del rito, son los pontífices los principales sacerdotes que llevan esta función. Estos estaban presidios por el Pontifex Maximus, que, por así decirlo, era realmente el jefe de la religión romana. Todo los demás debían estar sometidos a éste. Los pontífices intervenían en la vida litúrgica, asistiendo a los magistrados, y a los flamines en sus celebraciones religiosas. El Pontifex Máximus se encargaba de proveer, así como de su inauguración, a los más antiguos sacerdocios, como los flamines mayores, las Vestales, el rex sacrorum –este último habría recogido las funciones del antiguo rex, aunque como sacerdocio fue perdiendo sus funciones originales– y los augures – o incluso de todos los sacerdotes como piensan algunos–.

Conforme Roma fue aumentando en tamaño, el número de pontífices fue creciendo –de los tres originales hasta los dieciséis en el final de la República–, y se crearon nuevos sacerdocios, congregados en colegios, que les descargaban de atribuciones concretas. Así, los banquetas sagrados de Júpiter, epulum Iovis, que se realizaban con ocasión de los Juegos romanos –y también de los juegos plebeyos– fueron realizados desde el 196 a.C. por un nuevo colegio, el de los septemviri epulonum –que inicialmente fue solo de tres miembros–.

Otro de los colegios mayores era el de los duoviri, que según la tradición fue creado en época monárquica, y que fue aumentando hasta ser un colegio de quince miembros en época de Sila –quindecimviri–, que estaban encargados de los Libros sibilinos. Cuando existía una emergencia nacional ,o los prodigios observados así lo requerían, el Senado encargaba a dichos sacerdotes interpretar estos libros, los cuales supuestamente daba la solución para acabar con el problema que había ocasionado la ruptura de la pax deorum. A menudo, la solución que daban los libros, tras la interpretación por parte de los sacerdotes, era la de introducir ritos y cultos de origen extranjero. Esto se incremento a partir del siglo III, conforme el territorio romano se ampliaba. Se trababa de una forma para que los nuevos pueblos conquistados se integraran en el dominio romano, mediante la introducción de sus dioses en el panteón romano.

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Por su parte, los augures –dieciséis en total–, el segundo de los colegios tras los pontífices, tenían como función la interpretación de lo augurios –señales enviadas por los dioses–, que permitían conocer si había una situación armoniosa para emprender una determinada actividad, como por ejemplo el inicio de las asambleas. Se trataba, por tanto, de garantizar que los dioses de la ciudad estuvieran de acuerdo con aquello que se iba a emprender. Su gran fuerza, y poder, hizo que fuera un puesto codiciado, sobre todo al final de la República, puesto que estos podían anular las actuaciones de los magistrados si consideraban que los augurios eran contrarios a ellas. Habría que comentar, por otra parte, que los augures no realizan ningún tipo de adivinación. Esta práctica oriental, que entre otras tantas cosas, asumieron de los etruscos, era realizada por los haruspices, los cuales no eran sacerdotes oficiales, y no serían nacionalizados hasta época de Claudio. Y pese a ello, para la adivinación, se solía recurrir a profetas ambulantes, o a los oráculos existentes a lo largo del Mediterráneo.

Frente a todos estos sacerdotes, que Plutarco los considera como señores de los sacra, existían otros que se caracterizan por ser “estatuas vivientes y santas” (Cuestiones romanas 111) puesto que representan a la divinidad. Plutarco se estaba refiriendo concretamente al Flamen de Júpiter –Flamen Dialis–, pero los estudiosos creen que la definición puede ser aplicada a todos los flamines. Además del Flamen Dialis, había otros dos más: el de Marte –Flamen Martialis–, y el de Quirino –flamen Quirinalis– que pueden ser considerado como los más importantes. Luego había otros como el flamen Volturnalis –Voltorno–, Palatualis –Pales–, Furrinalis –Furria–, Floralis –Flora–, Falacer –Falacer–, Pomonalis –Pomona–, Volcanalis –Volcano–, Cerialis –Ceres–, Carmentalis, y Portunalis –Portuno–.

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Aunque estos últimos no son muy conocidos, teniéndose solo información sobre el de Júpiter, Marte y Quirino –los cuales, anualmente, celebraban de forma conjunta una ceremonia en honor a Fides–. Estos sacerdotes no parecen que sean ni sacrificadores ni depositarios de la tradición, sino que su función era la de representar a la propia divinidad. Es decir, que quienes los ocupaban encarnaba durante toda su vida al dios correspondiente en las ceremonias. Ello podría explicar por qué no existen estatuas cultuales anteriores al siglo V a.C., en cuanto que sería el flamen quien encarnaba al dios.

Además, en mayor o menor grado, parece que los flamines estaban cubiertos por una multitud de elementos tabú. Así, por ejemplo, en el caso del flamen Dialis, sus ropas iban desprovistas de nudos y ataduras, y debí llevar la cabeza cubierta con el abogalerus, un tipo de bonete, hecho con piel de una víctima sacrificada a Júpiter. La esposa de este era la flaminica, cuyo calzado también era especial, y debía llevar un vestido de color rojo fuego. En general, tenía toda una serie de restricciones, pues no podía ni tocar, ni nombrar, productos como la harina, la levadura, y la carne cruda. Y de su casa solo se podía sacar el fuego sagrado.

Otros sacerdotes parece que tenían la misma función, la de representar a su divinidad. Los lupercos encarnaban los espíritus de la naturaleza salvaje. Las Vestales –seis vírgenes, normalmente patricias– garantizaban la identidad y permanencia de Roma –manteniendo encendido siempre el fuego de Vesta–, representado el hogar y la morada.

También los magistrados tenían, en ciertas ocasiones, la función de llevar a cabo iniciativas cultuales, tales como la formulación de votos, sacrificios regulares y excepcionales, permitir la toma de auspicios, triunfos, presidencia de juegos, entre otras. Por ejemplo, los magistrados siempre comienzan con sus funciones religiosas, tomando los auspicios de investidura. Los cónsules, tras entrar en el cargo, debían presidir la primera reunión del Senado, en la cual se trataban únicamente asuntos religiosos. Aunque en general, su actividad religiosa está limitada, y una vez más deberíamos plantearnos que dichas funciones, que realizan los magistrados, están en un contexto en que no podemos separar las funciones que hoy consideraríamos laicas, de aquellas que hoy serían religiosas. Ni tampoco podemos considerar sacerdotales estas funciones, ni la existencia de ningún tipo de usurpación, puesto que, como hemos visto, existen una multitud de sacerdotes publici o puopuli romani con una importante posición en la constitución romana.

Los sacerdotes, sin embargo, quedaban sometidos al poder de los magistrados, aunque siempre en colaboración. Por ejemplo, los augures debían confirmar mediante la observación de los augurios el inicio de una asamblea, pero para poder observarlos debía contar con la aprobación de un magistrado que tuviera derecho a tomar auspicios. Aunque muchas veces magistrado y augur era la misma persona. Por lo general, el sacerdote solo interviene para hacerse cargo de los ritos de acuerdo a ius sacrum. Pero normalmente, sino existe una consulta expresa de un magistrado o del Senado, los sacerdotes no pueden emitir anuncio alguno.

Los sacerdotes permiten una unidad de la Republica como lo describe Cicerón en varias ocasiones: “Trataré ahora acerca de las magistraturas. Una vez constituida la religio, es está, con toda seguridad, la que mejor mantiene la unidad de la República” (Leyes, 2.27.69). “Estoy convencido, incluso, de que Rómulo. Por medio de los auspicios que prescribe, y Numa, a tr vés de los sacrificios que establece, han puesto los fundamentos de Roma. Ésta, sin duda alguna, no habría podido alcanzar su grandeza actual sino se hubiera atraído por medio de su culto el favor de los dioses inmortales” (Sobre la naturaleza de los dioses, 3.2.5). Se trababa por tanto de dar legitimidad a las actuaciones de los magistrados.

Llegados hasta aquí, y tras haber observado las diferencias y vinculación con los magistrados,

¿eran los sacerdotes elegidos del mismo modo que los magistrados, es decir, elegidos por las distintas asambleas? La respuesta es que no. Y aunque cada uno de diferente manera, estos eran elegidos por criterios tradicionales. Por una parte, el sacerdote era un ciudadano más, que representaba, ante las divinidades, al resto del pueblo, y por ello necesitaba de la confirmación política de éste para realizar esta función. Pero nunca fueron elegidos por el pueblo, ni controlados por éste, al menos de forma directa. Los sacerdotes, tradicionalmente, eran renovados por cooptación, como lo era el Pontifex Maximus, aunque con la Lex Domitia, presentada por Licinio Craso en el año 145 a.C., se intentó la “democratización” en la elección de los sacerdotes. A partir de entonces, los miembros de los cuatro colegios mayores eran elegidos por una asamblea de diecisiete tribus –elegidas a sorteo entre las treinta y cinco–. Sin embargo, los candidatos siguieron siendo designados por los propios colegios. Se volvería a una situación anterior en época de Sila, y, desde el 63 a.C., se devolvió a las tribus el derecho a elegir a los sacerdotes, aunque, si bien, creció el número de estos.

Ya en época de Augusto, el reclutamiento de los sacerdotes se realizó en base al censo, al igual que las magistraturas y de su nuevo ordenamiento. Así, ciertos sacerdocios estaban destinados para el ordo senatorial, otros para el ecuestre, e incluso los sacerdotes de barrio eran ocupados por libertos. Pero los sacerdocios sufrieron también un retroceso en cuanto a poder –que no en prestigio–. Si Augusto se hizo cargo del Pontificado Máximo, y de todos los sacerdocios importantes, el resto de sacerdotes quedaban como mejores consejeros en derecho sagrado, o de meros asistente litúrgicos. En este punto, se puede decir que el príncipe recuperó todos los poderes de los que había gozado el monarca: tiene el imperium, auspicia, es augur, y el sacerdocio superior desde el año 12 a.C. –todos ellos pasaran en bloque a los sucesivos príncipes–. De esta forma, para el príncipe no le era ya esencial la colaboración con los sacerdotes. Si pensamos en los augures, el derecho a tomarlos y a observarlos recaían en él mismo, por tanto se garantizaba siempre auspicios favorables.

Con todo lo visto, se puede decir que las instituciones religiosas son fundamentales en Roma. Los sacerdotes mantienen la tradición, y equilibran la situación política, danto legitimidad a las actuaciones de los magistrados, y siendo los directores de los distintos ritos.

ESPECIALISTAS RELIGIOSOS EN ROMA

SACERDOCIOS SENATORIALES

Rex sacrorum (1)

Regina sacrorum (1)

Pontices (desde el 300 a.C. 9; desde Sila, 15; desde Julio Cesar, 16; desde Augusto, unos pocos menos. Desde el siglo IV d.C. son llamados pontifex maiores o Vestae). Se encuentra presidido por el Pontifex Maximus

Septemviri epulones (desde el 196 a.C.,3; desde la lex Domitia, 7; desde Julio Cesar, posiblemente 10)

Virgines Vestales (6, la jefa vestal es llamada virgo Vestalis máxima; las tres mayores son las tres maximae)

Flamines maiores (Dialis, Martialis, Quirinalis, son siempre patricios)

Flaminica (Dialis, Martialis, no se tiene constancia de una flaminica Quirinalis)

Flamines minores (12: Carmentalis, Volcanalis, Cerealis, Portunalis, Volturnalis, Palatualis, Furrinalis, Floralis, Falacer y Pormonalis; posiblemente podrían haber existido Virbialis y Lucularis)

Augures (3 y más tarde 6. En el 304 a.C. 9; y desde Sila 15; con Cesar, 16; y con Augusto algunos menos. El augur mayor en edad es llamado augur maximus)

Quindecimviri sacris faciundis (primero 2; en el 367 a.C., 10; desde el siglo II a.C, 17; desde Julio Cesar, 19. Había dos presidentes llamados magistri)

Fratres Arvales (12 miembros, anualmente se rotaban en la presidencia bajo el nombre de magister)

Sodales Titii (posiblemente 12)

Fetiales (posiblemente 20 miembros, dos de ellos eran oficiales, uno el pater patratus y otro el

verbenarius)

Salii (12 miembros; desde Augusto se multiplicaron por dos divididos en palatini y collini. Había tres puestos, magister, praesul y vates)

Curio maximus (1)

Pontifices Solis (creado por Aureliano en el 274 d.C., posiblemente con 16 miembros) Sacerdotes sacrae urbis (al menos eran 10 y conocido solo a partir del 286 d.C.) Damiatrix (al parecer el titulo corrector era el de sacerdos Bonae Deae)

SACERDOCIOS ECUESTRES

Tubicines sacrorum populi Romani Quiritium (el número es desconocido)

Luperci (posiblemente 12 miembros en cada uno de los dos grupos, los fabiani y los quinctiales, y un tercero, the luperci Iulii en honor a Julio Cesar posteriormente. Fue en origen compuesto por patricios, pero en la Tardorepública participan tanto miembros ecuestres como senadores)

Pontifices minores sacris populi Romani faciundis (3 miembros)

Sacerdotes Laurentium Lavinatium (flamines, salii, festialis/pater patratus, pontífices, augures)

Sacerdotes Caeninenses

Sacerdotes Albani (pontífices, virgines Vestales, entre otros)

Sacerdotes Cabenses monti Albani

Sacerdotes confarreationum et diffareationum (conocidos a partir del siglo II d.C.)

SACERDOCIOS ABIERTOS A CIUDADANOS ORDINARIOS

Haruspices (colegio compuesto por 60 etruscos de buena familia, encabezado por un magister

o un haruspex maximus) Curiones (30)

Vicomagistri (también llamados cultores Larum et imaginum Augusti/domini nostri/dominorum nostrorum)

Sacerdotes bidentales (al menos una decuria)

Harioli, magi, mathematici (no eran sacerdocios oficiales)

SACERDOCIOS DEL CULTO IMPERIAL (en Roma por senadores)

Sodales Augustales/ Augustales Claudiales (21)

Sodales Flaviales/Titiales

Sodales Hadrianales

Sodales Antoniniani, Veriani, Marciani, Commodiani, Helviani, Severiani, Antoniniani, Alexandriani…

Flamines divorum (Iulii/Iulialis, Augustalis, Claudialis, neronis, Flavialis, Titialis, divi Nervae, Ulpialis, Commodianus, divi Severi…)

Flaminicae divarum (Iuliae augustae, etc.)

Sacerdos divi Augusti, sacerdotes domus Augustae, sacerdos domus divinae

PERSONAL SUBORDINADO

Kalatores/calatores (asistentes libres de los jefes de los colegios, responsables de las actividades cotidianas)

Publici sacerdotales (conjunto de esclavos que se encarcaban del mantenimiento de los colegios como los siguientes:)

A commentariis (secretarios de los colegios sacerdotales)

Arcarii (tesoreros)

Aeditui (porteros de los templos)

Apparitores, ministri, pedisequarii (sirvientes, guardaespaldas)

Camilli, pueri (niños servidores)

Turarii, unguentarii (asistentes encargados del incieso y las especias)

Fictores (personal que prepara el pan y la mola para los pontífices y las vestales)

Pullarii (cuidadores de los pollos augurales)

Praecones, viatores (anunciadores, escoltas)

Popae, victimarii, cultrarii (personal responsable de los sacrificiones de animales)

Symphoniaci, fidicinae (músicos)

Vestiarii (encargados del vestuario)

Lictor Dialis (1)

Lictores Vestalium (6?)

Lictores curiatii (30?)

Lictores vicomagistrorum (265 X 2?)

Flamines curiales (30

Struferctarius (oficial que hacia ofrendas en los árboles en donde habían caído rayos)

Praeficae (mujer que se lamentaba en los rituales funerales)

CULTOS INDEPENDIENTES

Isis: sacerdos, Isiacus, neocorus, profeta, Anuboforus, aidilis lustrarius, melanephorus, pastophorus, hymnologus, aretalogus, cymbalistria, tympanistria, yllychiniarius, scoparius Isidis.

Mater Magna: sacerdos, archigallus, sacerdos Phryx maximus, gallus, nafanticus, cistophorus, tympanistria, tibicen.

Jupiter Dolichenus: notarius, sacerdos, patronus, prínceps, pater candidatorum, candidatus, curator templi, lecticarius

Judaei: archisynagogus, archon, curator, sacerdos, scriba, patronus.

Christiani: episcopus, presbyter, diaconus, subdiaconus, lector, ostiarius, fossor, virgines.

Sabazius: sacerdos, antistes, pyrphorus.

Títulos y atribuciones de los emperadores romanos

Aunque estos son los cargos, títulos y atribuciones más comunes, se debe tener en cuenta que no todos los emperadores romanos hicieron uso de ellos, y que en caso de hacerlo, posiblemente no los usaban al mismo tiempo. Los cargos de cónsul y censor, por ejemplo, no formaban parte integral de la dignidad imperial, siendo ostentados por diferentes personas además del emperador reinante.

  • Augustus (en español ‘Augusto’, ‘Sagrado’ o ‘Venerable’), un cognomen o apellido honorífico exclusivo del Emperador que portaron todos ellos a partir de Augusto, al que fue decretado por el Senado el 16 de enero de 27 a. C.
  • Autocrátor, título griego equivalente a «soberano» con un significado semejante a ‘con plenos poderes’. Aparece sólo en inscripciones y prosa en griego.
  • Basileus, título griego que significa ‘rey’; usado de forma popular en Oriente para referirse al emperador y que se convirtió en un título formal a partir del reinado de Heraclio. También usado exclusivamente en inscripciones y prosa griegas.
  • Caesar (Nobilissimus Caesar, en español ‘César’), cognomen, cognombre o tercer nombre, procedente de la familia de Julio César, usado posteriormente como nomen, segundo nombre o apellido de familia, bien para referirse al Emperador (usado en segundo lugar, tras Imperator), bien a los herederos (usado en último lugar tras su nombre ordinario).
  • Censor, cargo de la República ejercido por 5 años que ostentan dos individuos con las mismas atribuciones: velar por la moralidad pública y controlar los empadronamientos, incluidos los de los órdenes senatorial y ecuestre. Lo ejercieron muy pocos emperadores, como Claudio (47-48 d. C.), Vespasiano y Tito (73-74 d. C.).
  • Cónsul, la más alta de las magistraturas senatoriales de la República romana, de un año de vigencia (enero-diciembre), que ostentan al tiempo dos individuos con las mismas atribuciones. Son el poder ejecutivo del Senado. Los emperadores lo ejercían a voluntad, pero no siempre (Augusto lo fue 13 veces, Tiberio 2, Trajano 6, Adriano 3, etc.).
  • Dominus Noster (cuyo significado era ‘Nuestro Señor’ o ‘Amo’), título honorífico que comienza a usarse a la vez o en vez deImperator Caesar bajo el usurpador Magnencio (350-353 d. C.).
  • Imperator (con el significado de ‘Comandante’ o ‘Comandante en jefe’), título obtenido tras la ascensión a la púrpura imperial o tras un importante triunfo militar. Este título, de origen republicano, se convirtió desde Augusto en el prenombre (praenomen) de la mayoría de los emperadores hasta mediados del siglo IV.
  • Imperator Destinatus, Designatus (‘Destinado, designado para ser Emperador’), título para el heredero imperial usado por Septimio Severo para su hijo Caracalla.
  • Imperium Maius (‘Comandante supremo’), indica que su poseedor ostenta el poder absoluto sobre todos los demás poderes, incluyendo la capacidad de sentenciar a muerte.
  • Invictus (‘No vencido’), título honorífico.
  • Pater Patriae (‘Padre de la patria’), título honorífico, decretado por primera vez para Augusto en 2 a. C.
  • Pius Felix (‘Piadoso y bendito’), título honorífico.
  • Pontifex Maximus (‘Sumo pontífice’), título de origen republicano que implicaba la mayor de las autoridades religiosas. Estaban a la cabeza de los sacra (ritos oficiales de Roma). Los emperadores cristianos a partir de Graciano dejaron de usar este título al ser cedido éste a los papas de Roma.
  • Princeps (‘Príncipe’ o ‘Primer ciudadano’), título honorífico que denota el estatus del Emperador como «primero entre iguales». Da nombre al nuevo sistema político ideado por Augusto: el Principado.
  • Princeps Iuventutis (‘Príncipe de la juventud’), título honorífico destinado al heredero del Imperio.
  • Princeps Senatus (‘Príncipe del Senado’), cargo republicano con una vigencia de 5 años.
  • Tribunicia Potestas (‘Poder del tribuno’, ‘Potestad tribunicia’), cargo senatorial de origen republicano (494 a. C.), que desde Augusto, en 23 a. C., es privativo del emperador. Mediante él obtenía poderes de tribuno, incluyendo la inviolavilidad (sacrosanctitas) y la capacidad de vetar las decisiones del Senado. Se renovaba anualmente (hasta Trajano en el dies imperii o de ascenso al trono, después cada 10 de diciembre) por lo que en las inscripciones imperiales es el marcador cronológico más fiable de la titulatura.

Además, en epigrafía son frecuentes las siguientes abreviaturas como propias de la dignidad imperial:

  • AVG. – Augustus (cognomen o tercer nombre, específico del emperador, desde Augusto)
  • CAES. – Caesar
  • CES. y CES. PERP. – Censor y Censor perpetuus
  • COS. – Consul (se añade un numeral cada vez que lo ejerce, excepto el I)
  • DIV. – Divus, Diva: desde Augusto, designa al emperador, emperatriz o miembro de la familia imperial que ha recibido la apotheosiso declaración de divinización. Normalmente le sigue el nombre más popular del personaje en cuestión (Divus Augustus, Divus Hadrianus), excepto César, que fue designado simplemente Divus.
  • GERM. – Germanicus (otros epítetos de victoria sobre pueblos determinados: Britannicus, Dacicus, Parthicus, Sarmaticus, Alamannicus, etc., a veces seguidos de Maximus).
  • IMP. – Imperator (como prenombre y como indicador de victorias militares, suyas o de sus generales, en este caso le siguen numerales, excepto el I)
  • MAX. – Maximus
  • NOB. – Nobilissimus
  • OPT. – Optimus, como cognombre, específico de Trajano.
  • P.P. o PAT.PATR. – Pater patriae
  • P.F. – Pius Felix
  • PONT.MAX. o P.M. – Pontifex Maximus
  • PRINC. IVV. – Princeps Iuventutis (aplicado a los césares o herederos)
  • TRIB.POT. o TR.P. – Tribunicia potestas (habitualmente en ablativo o genitivo, le sigue el numeral, excepto el I)

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LA VIDA COTIDIANA DE LOS LEGIONARIOS

Tras las reformas de Cayo Mario, convertirse en legionario romano era el sueño de muchos que veían en el servicio en las legiones un medio para ganarse la vida y vivir aventuras durante los veinte años que duraba el servicio, para después retirarse confiando en que las campañas se hubieran dado bien y una bolsa bien repleta de denarios, un buen lote de tierras para cultivar y un par de esclavos les acompañaran en el retiro. Sin embargo, el alistamiento en las legiones, soñado por muchos, era un sueño al alcance de pocos. Las legiones romanas profesionales basaban su efectividad en la calidad de los legionarios y no en su número. Para los romanos como Mario y César eran preferibles mil legionarios adiestrados que diez mil patanes. Por ello, la selección era muy rigurosa en tiempos de paz, ya que en tiempos de guerra siempre se abría la mano un poco más.

EL NUEVO LEGIONARIO

El alistamiento

Un legionario romano recién alistado en la Legión Décima cuando César llegó a la Galia Cisalpina para hacer frente a la invasión helvecia en el año 58 debía haber cumplido los siguientes requisitos:

Requisitos legales:

1- Ser ciudadano romano. Sólo los ciudadanos romanos podían servir en las legiones.

2- Estar legalmente censado y tener el visto bueno de las autoridades municipales. Una especie de certificado de buena conducta que incluía avales de familiares y amigos recomendando al joven aspirante.

3- Ser soltero. Un legionario romano tenía prohibido casarse, aunque una vez alistado se solía hacer la vista gorda.

Requisitos físicos:

1- Tener entre 16 y 20 años. Las edades variaron a lo largo de los siglos.

2- Una estatura mínima de 1,70. Hay que tener en cuenta que en la Alta Edad Media la estatura media de los hombres bajó alrededor de cinco centímetros

3- No sobrepasar un determinado peso y tener una determinada masa muscular. En general se buscaba un tipo de recluta delgado pero fibroso.

4- Superar las pruebas físicas. No las conocemos pero serían prácticamente iguales que las de hoy en día, para demostrar que el aspirante a recluta era capaz de correr, saltar, etc. Además sabemos que se les hacían un reconocimiento médico completo que incluía pruebas de visión y de oído.

Si el aspirante creía reunir todos los requisitos se presentaba ante las autoridades locales de su municipio que debían certificar que había tenido un buen comportamiento y que era apto para el servicio. Entonces era enviado a la capital de su provincia donde se les hacía un primer examen físico, se certificaban sus documentos, se les hacía entrega de un stipendium o dieta consistente en unas monedas para pagar el viaje y eran enviados al cuartel general de la legión a la que habían sido adscritos.

Una vez en el cuartel general de la legión, que era su sede administrativa, los funcionarios militares revisaban los documentos de los aspirantes dándoles el visto bueno y se les sometía a un nuevo examen médico y a una prueba física. Si pasaban este trámite eran formalmente aceptados como reclutas y debían prestar juramento solemne de defender Roma contra todos sus enemigos y de guardar y hacer guardar las leyes de Roma. Ya eran legionarios romanos.

El centurión les informaba de que su sueldo era de 225 denarios al año y de que en los depósitos de la legión encontrarían todo su equipo: cota de malla, yelmo, espada, pugio, pila, etc, etc, etc. Ese equipo debían pagarlo de su bolsillo, así era difícil que lo perdieran y podían adquirir el estándar fabricado en serie para el ejército o uno más caro adquirido a artesanos especializados con bonitos adornos. De momento, y como todos estaban tiesos, adquirían el estándar, cuyo coste se descontaba de su sueldo.

El entrenamiento

Los primeros meses eran terribles. Los veteranos ser reían al recordarlos, pero cuando tuvieron que pasarlos estaban muy lejos de ello. Los jóvenes que voluntariamente se habían entregado al ejército habían de ser formados, moldeados física y mentalmente para convertirse en perfectas máquinas de matar, en los mejores soldados de la Historia. Los reclutas eran alojados en los barracones del campamento. Cada ocho legionarios formaban un contubernium o grupo que debía aprender a convivir, ya que los ocho harían vida en común como si de una familia se tratara. Cada contubernium tenía una mula que cargaba con la pesada tienda de campaña de cuero, el molino para moler trigo y las herramientas y utensilios comunes. Todo lo demás lo llevaban los legionarios a cuestas. Precisamente por eso se les apodaba “las mulas de Mario”, porque cualquiera que les viera marchar creería que aquello más que soldados eran mulas. En el ejército romano había dos tipos de mulas: las que tenían cuatro patas y sólo cargaban y las que tenían dos piernas y además de cargar luchaban.

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Cuando el recluta veía todo lo que tenía que llevar encima se le quedaba la cara petrificada, pero cuando le decían que tenía que cargar con todo aquello durante treinta kilómetros “como mínimo” y después cavar los fosos, levantar los terraplenes y las empalizadas y montar las tiendas del campamento de marcha, creía estar soñando. Pero no era un sueño. Marchas y más marchas cargados con cestos llenos de piedras conseguían que los pies se endurecieran como el acero y que los músculos de las piernas doblaran su tamaño. Y además de las marchas estaban los ejercicios obligatorios como montar a caballo, natación, etc. No es extraño que las primeras semanas el valetudinarium (hospital) del cuartel estuviera siempre lleno de reclutas quejándose de ampollas y dolores musculares, aunque lo que de verdad funcionaban en estos casos eran los remedios caseros de los veteranos que los novatos se apresuraban a aplicarse con gran alivio. cada día antes de salir el sol las trompetas tocaban diana y la legión se ponía en marcha. Los barracones debían quedar impecables para la inspección y tras ella, los legionarios desayunaban para después preparar su equipo e iniciar una nueva jornada de caminatas y más caminatas. Una pausa para comer y de vuelta al trabajo a ensayar una y mil veces aquellas complicadas maniobras que convertían a una serie de manípulos en una línea de batalla infranqueable. Tras la jornada agotadora, los legionarios se dirigían a los barracones de baño donde se bañaban y sudaban impurezas y después cenaban y se dirigían a los barracones a jugar a los dados o a escribir cartas hasta la hora de dormir.

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Las primeras semanas los médicos de la legión tenían mucho trabajo, ya que tenían que “reparar” a los reclutas “dañados” por las ampollas, los calambres y las contusiones y certificar las bajas de aquellos que a pesar de sus esfuerzos no conseguían mantener el nivel y debían abandonar aún antes de que comenzara el entrenamiento con armas, el punto ansiado por todos los reclutas. Que sin embargo se llevaban una sorpresa al ver que el día fijado para el primer entrenamiento con armas se les entregaban escudos y espadas de madera maciza terriblemente pesadas.

“¡A entrenarse, reclutas!” gritaba el centurión con su voz ronca y todos comenzaban a entrenarse siguiendo las órdenes de los instructores. Primero atacaban postes de madera clavados en el suelo y de vez en cuando el curtido sarmiento de vid del centurión se clavaba en el vientre de un recluta que caía retorciéndose de dolor mientras el centurión gritaba:

-!Lo próximo que te golpee las tripas puede ser una espada germana! ¡Protege el cuerpo con el escudo! ¡No muevas el escudo, mueve la espada!

Cuando los reclutas habían aprendido los rudimentos del ataque y la defensa contra los postes tras agotadoras jornadas, los instructores les hacían combatir por parejas intercambiándolos entre sí. Y más agotadoras jornadas sin pausa, semanas, meses enteros hasta que por fin los legionarios eran autorizados a entrenarse con armas de verdad. Y les impresionaba, porque las de verdad pesaban la mitad que las de mentira, todo calculado para que en esos meses los brazos se acostumbraran a manejar el doble de peso que el de las armas reales que ahora parecían ligeras.

-¡Este es el gladius hispaniensis! -gritaba el centurión frente a ellos blandiendo su espada española de empuñadura de marfil y adornos dorados- ¡Una espada diabólica inventada por esos diablos de Hispania! ¡El arma que más romanos ha matado en toda nuestra historia! ¡Pero ahora somos nosotros quienes la usamos!

Y los reclutas aprendían a manejar aquella espada española corta, de doble filo y punta impresionante, y aprendían a atacar para atravesar a su adversario sin desguarnecer su cuerpo, siempre protegido por el escudo. Y aprendían a lanzar los dos pila y a manejarlos como si de lanzas se tratara hasta que el uso de las armas se convertía en algo automático, en un puro acto reflejo: se habían convertido en auténticas máquinas de picar carne, en legionarios de Roma.

LA VIDA DEL LEGIONARIO

El alojamiento

Cada legión tenía su campamento fijo, pero podía pasar mucho tiempo en otros lugares. Los campamentos de marcha eran ocupados por interminables hileras de tiendas de cuero ya que era necesario montarlo y desmontarlo cada día, pero cuando la legión de disponía a pasar una temporada en un lugar determinado se construía un campamento semipermanente a base de empalizadas y barracones de madera que los legionarios procuraban hacer lo más confortables posibles. Si la legión permanecía allí años la madera acababa pudriéndose y se levantaban barracones nuevos de ladrillo, verdaderas ciudades en minuatura con todas las comodidades posibles como baños e incluso anfiteatros, ya que alrededor de estos campamentos permanentes no tardaban en crecer verdaderas ciudades como es el caso de León y tantas otras.

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El tiempo libre

Los reclutas debían hacer instrucción dos veces al día, los veteranos sólo una, por eso los veteranos disponían de más tiempo libre que ocupaban en haraganear por las calles, en jugar, en trapichear con algún barril de vino “extraviado” del depósito de la legión o en ocuparse de alguna dama necesitada… o sea, igual que hoy en día, y es que los siglos pasan, pero hay cosas que nunca cambian. Los legionarios profesionales tenían prohibido casarse mientras durara su servicio de veinte años, pero en las legiones acantonadas de guarnición permanente se solía hacer la vista gorda, ya que era frecuente que los legionarios, si bien no podían casarse “legalmente”, se arrejuntaban creando familias estables que tras el licenciamiento se legalizaban. De esta forma, los hijos de un legionario romano y una hispana o una gala o una griega que no poseyera la nacionalidad romana, al casarse legalmente con el legionario obtenían automáticamente la ciudadanía de pleno derecho y podían así alistarse en las legiones siguiendo los pasos de sus padres. Este sistema fue uno de los que más aportó al esfuerzo romanizador.

La comida

La comida de los legionarios se acomodaba al lugar en el que prestaran servicio. Siempre había un elemento básico: el trigo, que era recibido por cada contubernium para ser preparado en panes o tortas, y después lo que diera la tierra. Por ejemplo, en España, tierra de abundantes huertas, los legionarios romanos inventaron nuestro famoso Gazpacho, a base de productos hortícolas aborígenes a los que tras el descubrimiento de América se añadieron otros. El gazpacho actual a base de tomates, pepinos, pan, pimientos, cebollas, etc. todo ello bien triturado hasta convertirse en una especie de sopa espesa de color naranja es hoy uno de los platos nacionales de España y una auténtica maravilla gastronómica. Pero en sus orígenes fue un típico “plato militar a base de mezclar todo lo mezclable” que hoy sigue haciendo las delicias de los españoles en verano. Puedo asegurar que pocas cosas hay más ricas que un buen tazón de gazpacho bien frío. Como en España abundaba la caza, los legionarios que sirvieron en mi amado país tuvieron un menú bien surtido a base de liebres, conejos, corzos, gamos, venados, jabaliés, etc. Cada legión de guarnición se encargaba de comprar los suministros que podían encontrarse en la zona, y si se estaba en una zona gastronómicamente privilegiada entonces se comía bien. Esto es algo que no ha cambiado en absoluto.

La sanidad

El mundo romano era un “mundo limpio”… al menos teóricamente. Los acueductos, las termas, las fuentes que plagaban el Imperio nos dan fe de ello. Evidentemente, había zonas más saneadas que otras y zonas que parecían vertederos dentro de la misma ciudad de Roma, pero el agua corriente y la higiene personal, verdadera obsesión de los romanos, hicieron de Roma un mundo mucho más saneado que los anteriores y los posteriores. El desarrollo tecnológico conseguido por Roma, un desarrollo que no sería alcanzado hasta las postrimerías de la Edad Media, posibilitó el avance de la medicina. Baste señalar que para tratar la peste, los médicos romanos aplicaban tratamientos de desinfección mientras que en el siglo XIV se ponían caretas para tratar de “asustar” a la enfermedad. Sin antibióticos ni otros adelantos, la medicina romana, heredera directa de la medicina griega que es la gran medicina de la Edad Antigua, consiguió grandes logros gracias a un factor fundamental: la transmisión de los conocimientos a través de las obras escritas. Gracias a esto las obras científicas fueron recopilándose en las bibliotecas al alcance de todos, mientras que en la Edad Media la mayoría de las obras escritas desapareció y las pocas que quedaron se salvaron gracias a que los monjes las copiaron y guardaron celosamente en los monasterios. El Mundo Romano sirvió como grandiosa correa de transmisión de la cultura clásica, y gracias a ello, un médico tenía a su alcance consultar obras escritas cinco siglos antes, lo que fue de enorme ayuda para tratar las dolencias, a base de experiencia.

La sanidad militar romana fue la más eficaz de la Historia hasta la organización de los Tercios españoles en los primeros años del siglo XVI (y hay que recordar que nuestros Tercios, que pasearon victoriosos las banderas de España por Europa, fueron construidos según el modelo de las legiones romanas). En cada campamento permanente romano había un gran edificio, el valetudinarium u hospital, donde los médicos militares trataban las dolencias de la guarnición. Los instrumentos encontrados en las excavaciones tienen una similitud prácticamente exacta con los usados hasta hoy día, lo que indica el alto grado de perfección conseguido por la sanidad militar romana.

El salario

El ejército romano era un ejército bien pagado comparado con otros ejércitos incluso de nuestros días (y si alguien cree que esto va con segundas ha acertado…). El salario de los soldados romanos en la época de la muerte de César-principios del Imperio era aproximadamente el siguiente:

GRADUACIÓN DENARIOS
Legionario 225
Pretoriano 500
Centurión 1.250 / 2.500
Primi Ordines

5.000

Tribunus semestris 12.500
Tribunus laticlavius 30.000 / 50.000
Tribunus angusticlavius 25.000
Praefectus castrorum 30.000
Praefectus alae 25.000 / 30.000
Tribunus cohors urbanae 50.000
Tribunus cohors praetoriae 50.000 / 75.000
Primus Pilum iterus 50.000 / 75.000

Además del salario, el legionario recibía extras como donaciones o partes de botín, premios en metálico, etc. La mitad de estos extras eran depositados obligatoriamente en la caja de la legión, en una cuenta que debía servir para pagar sus honras fúnebres en caso de muerte o para asegurarles el retiro al licenciarse.

Promocion en el ejercito romano: image185

ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO

Después de cambiar el modelo griego de la falange griega que mantenía desde sus principios, la legión se transformó en la unidad base del ejército romano, aunque originalmente la palabra legión se aplicaba a todo el ejercito, esto fue cambiando hasta que en el siglo I a.C.

Una legión estaba formada por 5.120 hombres dividida por 10 cohortes formadas por 480 hombres, las cohortes a su vez de dividían en 10 centurias de 80 hombres cada una, aunque cabe destacar que la primera cohorte de la legión formada por los mejores hombres estaba formada por 5 centurias dobles de 160 hombres.

Las centurias las formaban por 10 Contubernia (grupos de 8 hombres que comparten una tienda de campaña).
Un Centurión figuraba al mando de cada una de las centurias, aunque acataba las órdenes de los tribunos.
La unidad más pequeña capaz de emprender cualquier acción era formada por dos centurias y recibía el nombre de Manípulo o puñado.

El comandante en jefe era el Legatus Legionis (de orden senatorial) que disponía de un estado mayor formado por un prefecto y seis lugartenientes (Tribuni Legionis) cinco que pertenecían a la orden de los caballeros y otro perteneciente a la clase senatorial, esta practica hacía que hubiera una falta de profesionalidad en los estamentos superiores, falta que era cubierta por los centuriones, la verdadera espina dorsal del ejército romano.
Las tropas auxiliares estaban organizadas en unidades de infantería (Cohortes) compuestas de 500 a 1000 hombres por unidad, organizados en 16 o 24 turmas, o en cohortes mixtas de 6 a 10 centurias mas 3 o 6 turmas, de éstas saldrían también los escuadrones de caballería (Alae).

Al mando de las tropas auxiliares se encontraban oficiales romanos del orden ecuestres (praefecti) los auxiliares nunca alcanzaron el estatus de legionario y percibían un salario inferior.

A mediados de la época republicana, las legiones se estaban divididas en las siguientes unidades:

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Caballería o Equites. La más prestigiosa de todas las unidades. Cada jinete pagaba todo su equipamiento que consistía en su armadura, espada, jabalinas, casco y un escudo redondo como protección. El Decurión era el oficial al mando de la unidad.

Junto a esta caballería se encontraba otra más liviana compuesta de ciudadanos reclutados más jóvenes y pobres, que no podían entrar en la Equites por su pronta edad.

Infantería liviana o Velites. Eran las unidades que se encargaban de lanzar las jabalinas y hostigar al enemigo. Provenientes de los estratos más pobres, los Velites no tenían una función básica asignada durante la batalla, siendo utilizados dependiendo de la necesidad del momento.

Infantería pesada. La unidad básica de la legión y la más conocida de todas. Compuesta de ciudadanos que se podían pagar el equipamiento de armadura, Pillum, casco, escudo y Gladius. La infantería se subdividía dependiendo de la experiencia de los legionarios.

  • Los Hastati. Los más jóvenes de todos, se situaban en la línea delantera.
  • Los Principes. Legionarios que rondaban la treintena, componían la segunda línea de la legión.
  • Los Triarii. Formado por los más veteranos, solo entraban en combate cuando la situación lo reclamaba.
Las legiones romanas y su número

En la República las legiones se formaban cuando la situación así lo requería, y una vez neutralizada la amenaza, o se hubieran conquistado los territorios que se buscaban, estas eran disueltas.

Augusto, Marco Antonio, y Lépido formaron en el año 43 a.C. el segundo triunvirato, cada uno de ellos organizó sus propias legiones, pero cuando Augusto se hace con el poder absoluto de Roma y su imperio tras la derrota de Marco Antonio en la batalla de Actium (31 a.C.), se encuentra con 50 legiones a su mando.

Augusto decide entonces reorganizar el ejército y convertirlo en profesional. Disuelve algunas legiones, y otras las fusiona en una sola, reduciendo el número a 28. La mayoría de estás duran más de dos siglos, y algunas como la V Macedonica aún se encontraría en el siglo VI d.C.

Estas eran las siguientes:

I Germanica
II Augusta
III Augusta Pia Fidelis
III Gallica
III Cyrenaica
IV Macedonica
IV Scythia
V Alaudae
V Macedonica
VI Victrix
VI Ferrata Fidelis
VII Macedonica
VIII Augusta Mutinensis
IX Hispana
X Gemina -antes Equestris-
X Fretensis
XI
XII Fulminata
XIII Gemina Pia Fidelis
XIV Gemina Martia Victrix
XV Apollinaris
XVI Gallica
XVII
XVIII
XIX
XX Valeria Victrix
XXI Rapax
XXII Deiotariana

Como se puede ver, existen legiones con números duplicados, esto es debido a que algunas mantuvieron sus números originales. Las legiones XVII, XVIII, y XIX, fueron eliminadas en el año 9 d.C. en el bosque de Teutoburg antes de conseguir un nombre. Las legiones VII y XI fueron renombradas con el nombre de Claudia Pia Fidelis en el año 42 d.C., pero se desconoce el nombre que tenía anteriormente la XI.

Con la perdida el año 9 d.C. de tres legiones, el número se redujo a 25 y Roma no volvió a tener 28 hasta el año 66 d.C.

  • XV Primigenia, año 43 d.C. (Claudio).
  • XXII Primigenia Pia Fidelis, año 43 d.C. (Claudio).
  • I Italica, año 66 d.C. (Nerón).

En el año 68 d.C. el senado declara persona no grata a Nerón, y acepta como emperador al gobernador Galba, el cual había marchado desde Hispania a Roma con una nueva legión, la VII Galbiana o Hispana. Otros dos generales se oponen (Otón y Vitelio), y la lucha por el poder da como resultado la sucesión de cuatro emperadores el año 69 d.C, hasta el triunfo de otro general, Vespasiano, que instaura la dinastía Flavia.

Está claro que después del conflicto no se podría confiar en algunas legiones, y por tanto se produce una severa reforma del ejército. La XV Primigenia es disuelta. Dos nuevas se constituyen, la I Adiutrix Pia Fidelis, y la II Adiutrix Pia Fidelis. La I Germanica y VII Galbiana se unen para formar la VII Gemina. Y dos más, partidarias de Vespasiano desde el principio son renombradas, la IV Macedonica pasa a ser IV Flavia Felix, y la XVI Gallica que recibe el nombre de XVI Flavia Firma. Quedando el número total de legiones en 29.

El emperador Domiciano crea una nueva legión, la I Flavia Minervia en el año 83 d.C., aunque también se pierden dos, la V Alaudae (año 87 d.C.), y la XXI Rapax (año 92 d.C.)

Trajano crea otras dos el año 102 d.C., la II Traiana Fortis y la XXX Ulpia Victrix.

Adriano pierde otras dos, una en el 132 d.C., la IX Hispania, y otra el 135 d.C., la XII Deiotariana.

Marco Aurelio crea dos el año 165 d.C., la II Italica Pia , y la III Italica Concors.

El año 197 d.C., con Séptimo Severo el número total de legiones llega a 33, lo máximo que el imperio tendría, y nacen la I Parthica, la II Parthica, y la III Parthica.

En ese año las legiones eran las siguientes:

I Adiutrix Pia Fidelis
I Italica
I Flavia Minervia
I Parthica
II Adiutrix Pia Fidelis
II Augusta
II Parthica
II Italica Pia
II Traiana Fortis
III Augusta Pia Fidelis
III Italica Concors
III Cyrenaica
III Gallicia
III Parthica
IV Flavia Felix
IV Scythica
V Macedonica
VI Ferrata
VI Victrix
VII Claudia Pia Fidelis
VII Gemina
VIII Augusta Mutinensis
X Fretensis
X Gemina
XI Claudia Pia Fidelis
XII Fulminata
XIII Gemina Pia Fidelis
XIV Gemina Martia Victrix
XV Apollinaris
XVI Flavia Firma
XX Valeria Victrix
XXII Primigenia Pia Fidelis
XXX Ulpia Victrix

Durante los siguientes 200 años muchas serían disueltas o eliminadas, pero rara vez cambiarían de posición.

En el 395 d.C. sólo 24 legiones quedaban, todas ellas sin moverse en 180 años.

I Adiutrix Pia Fidelis
I Italica
I Parthica
II Adiutrix Pia Fidelis
II Parthica
II Italica Pia
II Traiana Fortis
III Italica Concors
III Cyrenaica
III Gallicia
IV Flavia Felix
IV Scythica
V Macedonica
VI Victrix
VII Claudia Pia Fidelis
VII Gemina
X Fretensis
X Gemina
XI Claudia Pia Fidelis
XI Fulminata
XIII Gemina Pia Fidelis
XIV Gemina Martia Victrix
XV Apollinaris
XVI Flavia Firma

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LEGIONES ROMANAS Y SUS ACUARTELAMIENTOS DURANTE EL IMPERIO

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Los tributos, tasas y demás cargas fiscales han sido medidas económicas y políticas tomadas por las distintas administraciones estatales a lo largo de los tiempos. Medidas indispensables para mantener las necesidades de los mismos, pero también impopulares. Roma, al igual que todo Estado, requirió de unas fuentes de ingresos que permitieran financiar sus actividades. De esta forma, primero bajo la República y, más tarde, bajo el Principado, Roma estableció una serie de impuestos que gravaban tanto a las personas –hoy llamados impuestos directos- y las actividades o servicios –indirectos-.

LOS IMPUESTOS EN EL IMPERIO ROMANO

Como se podrá observar, existió una amplia cantidad de impuestos, aunque no todos ellos convivieron al mismo tiempo. En algunas épocas, los impuestos fueron numerosos, mientras que en otras fueron muy reducidos. De hecho, se denota que muchos de los impuestos nacieron únicamente para hacer frente a los gastos derivados de circunstancias concretas, normalmente relacionada con los asuntos bélicos.

Durante la República, el sistema impositivo era reducido y poco estructurado. En gran medida, la continua conquista de territorios dio como resultado el traslado de abultados botines a Roma, por lo que no existía la necesidad de gravar de forma onerosa a sus propios ciudadanos. En cuanto a la forma de recaudación, no existían unos funcionarios estatales que llevaran a cabo este trabajo. El Estado arrendaba por una cantidad fija la recaudación de los impuestos a particulares, que reciben el nombre de publicani, o a compañías de publicanos. Estos, claramente, intentaban lucrarse tanto como pudieran, por lo que debían recaudar una cantidad mayor que la que habían pagado al Estado, lo que daba lugar a situaciones en las que estos establecían cargas superiores a las establecidas, especialmente a los habitantes de las provincias –que en su mayoría no eran ciudadanos romanos-.

Todo esto cambio en época de Augusto. En primer lugar, se tuvo que establecer un sistema fiscal sólido para hacer frente a unos gastos cada vez mayores. Además, las conquistas desde entonces se ralentizaron, por lo que los botines dejaron de fluir hacia Roma. Debían ser ahora los ciudadanos o los habitantes del imperio los que financiaran la actividad militar y constructiva del Estado. De hecho, bajo Augusto se puede decir que adquirió carta de naturaleza unos incipientes presupuestos estatales mediante los diversos tesoros o cajas que se nutrían de los diversos impuestos y cuya recaudación iba destinada a determinados fines. De esta forma, comenzó a existir una cierta organización entre los ingresos y los gastos. Este sistema siguió funcionando, con modificaciones, a lo largo de todo el Principado, hasta que Diocleciano realizó una profunda reforma del sistema fiscal.

El sistema de recaudación también se modificó. Se fueron introduciendo funcionarios públicos y cargos de responsabilidad encargados de estas funciones. En cualquier caso, la preocupación por el Estado para evitar una descontrolada recaudación por parte de los publicanos hizo que, ya en época de Cesar, se tomaran medidas encaminadas a paliar esto. No obstante, fue en el principado de Nerón cuando se tomaron medidas serias. Se hicieron públicas las cantidades o porcentajes de los diversos impuestos, pudiéndose denunciar ante la justicia quienes consideraban que se le había cobrado injustamente. En tal caso, el publicano debía pagar hasta el triple de lo que había percibido.

Las provincias

Las provincias eran una fuente de financiación imprescindible para Roma. Ya desde sus primeras conquista en los territorios del Lacio, Roma estableció a las tribus conquistadas una serie de tributos. De hecho, la palabra tributum proviene de la palabra tribu. En cualquier caso, designa un gravamen de la tierra, que se estableció a lo largo de todas las provincias y que, como veremos, gravaba la propiedad de la tierra independientemente del status del individuo y de la propia comunidad a la que perteneciera.

No obstante, cuando se realizaron las grandes conquistas, a los pueblos o ciudades conquistados se les imponía el pago de un stipendium, dicho de otra manera, el pago de una determinada cantidad. El stipendium era establecido cuando victoriae praemium ac poena belli, dicho de otra manera, como precio a la victoria y compensación a la guerra. En otras palabras, a aquellas comunidades que habían sido derrotadas por Roma. También se establecía el lustrum y la decuma o décima de trigo, que debían entregar al Estado, aunque en muchas ocasiones las exigencias respecto a esto variaba de acuerdo a las necesidades de la propia Roma. Era muy frecuente que se exigieran contribuciones extradordinarias y prestaciones de servicios persona- les como el viarium munitio, es decir, el servicio coactivo para la reparación de las calzadas. De esta misma forma, con frecuencia, se exigía la entrega de alimentos para el abastecimiento de la población romana, de los ejércitos romanos o del de la administración de la provincia.

En este caso, se solicitaba el pago a la comunidad o ciudad en su conjunto, debiendo ser esta la que llevaba a cabo la recaudación entre sus habitantes para poder hacer frente al pago.

Las ciudades que no habían sido derrotadas, por el hecho de que prefirieron aliarse con Roma, se les concedió el status de foederatae, por lo que se establecía el envío de tropas auxiliares a las legiones romanas.

En cualquier caso, conforme se fue concediendo la ciudadanía a los habitantes del Estado, especialmente cuando se extendió a todos en época de Caracalla, los impuestos que veremos a continuación quedaron homogeneizados tanto en Roma e Italia como en las provincias.

Los impuestos en Roma

Los impuestos directos nunca fueron del agrado de los romanos, por ello son muy poco numerosos, entre los que podemos destacar el antiguo impuesto del Tributum in capita que, como su nombre indica (tributo por cabeza), gravaba a todos los ciudadanos romanos que tuvieran una fortuna superior a los 15.000 ases. Estos ciudadanos eran los adsidui, los cuales eran también quienes, antes de la reforma de Mario, servían en el ejército costeándose su propio armamento. Quienes se encontraban por debajo de esta suma estaban exentos de pagar el tributo. Estos últimos eran los proletarii. El impuesto gravaba la fortuna en tantos por mil, la cual fue variante a lo largo del tiempo, de tal forma que el porcentaje osciló entre el 1 y el 3 por mil.

Desde la época republicana, los impuestos indirectos fueron los grandes protagonizados, los cuales reciben el nombre de vectigalia, nombre con el que se designaba las rentas que cobraba el Estado por el arrendamiento de tierras públicas, minas, salinas, entre otros. Más tarde, este es el nombre que se da a los impuestos que eran recibidos desde las provincias y, más tarde, el término designó a los numerosos impuestos que hoy en día llamados indirectos. De alguno de estos, poseemos amplia información; de otros, únicamente tenemos constancia de su existencia sin que sepamos a ciencia cierta qué y cómo gravaban.

Un gran capítulo de impuestos tiene que ver con el comercio y las mercancías. Así, uno de los impuestos más comunes, que se siguió aplicándose hasta la Edad Moderna, son los portoria (singular: Portorium). Como su nombre indica, estos se cobraba en las puertas o fronteras (tanto terrestres como fluviales) cuando algún comerciante intentaba penetrar por estas con mercancías. Es uno de los impuestos más viejos, puesto que se estableció en tiempos de la República y se mantuvo sin apenas modificaciones a lo largo del tiempo. Se desconoce, por otra parte, qué mercancías y cuanto se debía abonar. Posiblemente también relacionado con las mercancías estaba el Vectigal Rotarium, del que únicamente conocemos que gravaba la circulación de vehículos, por lo que debe estar relacionado con el transporte de estas. Para que los mercaderes puedan asentarse en un puesto en el mercado debía pagar el Vectigal Foricularii promercalium.

La Centesima rerum venalium, también conocido como Vectigal Auctionum o Vectigal rerum venalium, fue establecida por Augusto para hacer frente a los gastos que se derivaron de la guerra civil. Era un impuesto sobre las ventas, debiéndose abonar al estado una centésima parte del coste. Este gravaba tanto las grandes ventas como edificios y terrenos, como la de otros bienes de menor envergadura como animales o determinados útiles. Era uno de los impuestos más impopulares y, por ello, parece que fue abolido en varias ocasiones, así como restituido en momentos de necesidad. Más impopular era el impuesto dictado por Calígula, el Vectigal Ansarii promercalium que gravaba productos de consumo habitual y necesario. Pese a las protestas por parte de la población, se mantuvo vigente durante la mayor parte del Principado.

En cuanto a la compra y venta de esclavos, Augusto y sus sucesores establecieron la Quinta e Vicesima Venalium Mancipiorum, con el fin de establecer fondos para la caja de los gastos militares, aunque quedó abolido por Nerón. A partir de entonces se aplicó a estos la Centesima rerum venalium.

Cuando el esclavo era puesto en libertad, algo que era muy común, se debía pagar el Aurum Vicesimarium, es decir, se debía pagar la vigésima parte del valor de venta del esclavo, según la Lex Manlia del 357 a.C. Fue reformado por Caracalla, quien duplicó esta tasa, pero en época de Diocleciano fue eliminado completamente. Por regla general, no era el amo del esclavo o nuevo liberto el que la pagaba, sino el propio esclavo, aunque también podía ser el propietario. Este impuesto fue de tal importancia para el fiscus romano que existía un tesoro específico, el Aerarium Sanctius, el cual residía en el templo de Saturno, el cual únicamente se utilizaba para necesidades urgentes del Estado. Los encargados de este tributo eran los Publicani libertatis o Socii vicessima libertatis. En el siglo II d.C., pasó a pertenecer al Fiscus libertatis et peculiorum y encargado a funcionarios imperiales.

Las herencias eran gravadas por la Vicesima Hereditatum, establecida por Augusto en el año 6 a.C. según la Lex Iulia de Vicesima Hereditatum. Consistía en pagar una vigésima parte de la transmisión de la herencia. La recaudación eran acumulada en el Aerarium militare, el cual debía costear la pensión de los veteranos del ejército. No obstante, los herederos que eran parientes cercanos, los denominados Decem personae (padre, madre, hijos, abuelos y hermanos) estaban exentos, así como aquellos que poseían un patrimonio inferior al millón de sestercios, siempre y cuando fueran ciudadanos romanos que demostraran ascendencia como tal. Es decir, que aquellos que habían obtenido la ciudadanía, como los libertos, no se podían acoger a estas excepciones. Caracalla lo amplió a la décima parte y suprimió las citadas excepciones. Fue recaudado en principio por publicani y, más tarde, ante las cada vez mayores dificultades para estimar el volumen de la herencia, se puso en mano de procuradores especiales, a cuyo cargo se encontraba personal especializado. Fue abolido por Diocleciano.

La justicia tampoco era gratuita. Los procesos judiciales eran gravados por la Quadragesima Litium, que fue cambiando con el tiempo. Una vez que se determinaba el objeto del litigio (Litis Contestatio) se pasaba a realizar una valoración monetaria de este (Litis Aestimatio), ya fuera de muto acuerdo entre las partes o de forma judicial –en este caso eran tres árbitros quienes lo realizaban-, así como los costes del proceso. En cualquier caso, una parte del valor del objeto en litigio, de acuerdo a este impuesto, debía ser pagado al Estado junto con las costas derivadas. No era, desde luego, el único impuesto que se derivaba por el uso de la justicia.

Ciertos impuestos tienen que ver con el monopolio por parte del Estado de ciertas prácticas. Así, por ejemplo, las minas de metal pertenecían a este, pero no las explotaba directamente, sino que las arrendaba a los publicani, que realizaban la extracción a cambio de una cantidad fijada en el momento del arrendamiento. De la misma forma, si existían minas en manos privadas, se debía pagar igualmente el impuesto que recibía el nombre de Metalla. En el caso de las minas de oro, se pagaba el functio auraria. Mismo procediento se seguía con las minas de sal, bajo un impuesto que se llamaba Sal.

El uso de los recursos hídricos que el Estado proporcionaba a los habitantes debía pagarse por instalaciones, como las termas, que hacían amplio uso del agua: vectigal ex aqueductibus o vectigal formae. El vectigal urinae se exigió desde Vespasiano, y era exigido para la utilización de los urinarios establecidos en la vía pública.

Ciertas profesiones también estaban gravadas por impuestos, sobre todo aquellas que se consideraban de baja condición social como por ejemplo la prostitución. Del mismo modo, también lo estaban ciertas condiciones: los solteros debían pagar el aes uxorium. Este se introdujo por primera vez en tiempos de Augusto –aunque podía haber existido antes-. La escasez de alusiones a este impuesto en los documentos hace difícil determinar sus características. Sin embargo, parece ser que este tributo forma parte de toda una serie de disposiciones encaminadas a proteger a la familia, penalizando, por tanto, la soltería. El impuesto era anual y suponía un 1% de la riqueza declarada. Parece que se mantuvo sin grandes cambios hasta la época de Constantino.

Desde Vespasiano, se fijó un impuesto a los judíos entre los veinte y cincuenta años, Fiscus Iudaicus. Estos debían pagar dos dracmas en el templo de Júpiter Optimo Maximo, lo que suponía una humillación hacia estos que debían hacer, en toda regla, una ofrenda a un dios que no era el suyo.

Por otra parte, se encontraba la Cura annonae. Estas eran donaciones gratuitas o a bajo precio que el Estado hacia a los ciudadanos en materia alimenticia. En muchas ocasiones, para poder llevar a cabo esto, el Estado exigía a los propietarios de almacenes que entregaran estos a la ciudad en sustitución de otros impuestos.

Podemos añadir, finalmente, impuestos, por llamarlo de alguna manera, que pagaban las altas clases sociales que ocupaban cargos tanto en Roma como en otras ciudades. Los magistrados romanos, por lo general, solían costear espectáculos públicos y la reparación o construcción de obras públicas. Era una parte del coste que tenían que asumir por ocupar alguna de las magistraturas, las cuales se consideraba un honor ocuparlas y no una forma de enriquecerse con ellas (aunque en la práctica hicieran esto último). En las ciudades, de igual manera, los decuriones pagaban la summa honoraria al penetrar en este ordo, aunque en el Bajo Imperio las necesidades monetarias hicieron que se pagara con regularidad.

Los impuestos desde Diocleciano

Bajo Diocleciano se produjo una auténtica revolución en los temas fiscales, puesto que se estableció un impuesto de capitación, que gravaba la riqueza de las personas en todo el imperio, y se suprimieron muchos de los impuestos anteriores.

Sabemos que para llevar a cabo su cobro se requirió la realización de censos y catastros que abarcaban la tierra, el ganado y la población. El problema es que desconocemos si se trataba de un impuesto único o este estaba dividido en varios, puesto que las fuentes dan diversos nombres. Algunos autores, al considerar que eran varios, creen que existió una capitatio terrena, una capitatio humana, una capitatio animalium y una capitatio plebeia. En los tres primeros casos, se basa en la riqueza territorial, mano de obra o número de personas que componen una familia agrícola, y el número de cabezas de ganado; mientras que en el último caso gravaría el número de esclavos y colonos que dependían del propietario. La capitatio terrena vendría, por tanto, a sustitur al Tributum soli. En cuanto a la forma de pago, la capitatio terrena era en especie, y el resto se pagaba en dinero, ya fuera en oro o en plata.

Como hemos dicho, la mayor parte de lo expuesto se basa en hipótesis. Si existió esta división, posiblemente al final del imperio se hubiera producido una unión y se cobrara una única cantidad, lo que agilizaba el complicado sistema de recaudación.

En tiempos de Constantino se crearon dos nuevos gravámenes: la collatio lustralis o auri lustralis collatio y la collatio glebalis. El primero gravaba los beneficios del comercio y actividades profesionales. Estaban sujetos a él tanto los campesinos que iban a vender sus productos directamente al mercado como las prostitutas. Estaban exentos de este impuesto los clérigos negotiatores o comerciantes que estaban inscritos en el registro. El otro impuesto, la collatio glebalis o gleba senatorial, era un gravamen obligado a los senadores. Dependía su cuantía de la fortuna que poseyese el senador en cuestión.

Esto es tan solo una aproximación al amplio sistema fiscal romano, pero nos da una idea de la complejidad y las raíces en el que se basan muchos de nuestros actuales impuestos.

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La historia de Roma contada por los romanos (de Alberto Cervera Romero)

Los antiguos romanos no eran tan diferentes de nosotros; todos los grupos sociales acaban desarrollando una serie de historias comunes (no necesariamente ciertas) que les otorgan cohesión y preeminencia frente a otros grupos rivales (al menos a sus propios ojos). Lo anterior se puede aplicar tanto a un equipo de fútbol del siglo XXI como a una tribu del siglo VI a. C.; y desde luego se tiene un ejemplo de libro en los nacionalismos exacerbados como por ejemplo el vivido en Alemania en los años treinta. Los romanos reflejaron todas estas historias más o menos ciertas, más o menos absurdas en sus acuñaciones debido a las peculiaridades de su sociedad.

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Tras la expulsión de sus reyes, se vieron obligados a nombrar a unos funcionarios que llevasen a cabo sus funciones; estos funcionarios, denominados cónsules eran elegidos anualmente entre las distintas tribus de Roma mediante unas elecciones que poco tenían que ver con las actuales (la primera imagen es el un denario acuñado por P. Licinius Nerva entre los años 113 y 112 a.C. cuyo reverso describe el proceso de votación por tribus). Para empezar no todo el mundo tenía derecho al voto, tan solo los varones libres; y no todos los votos valían lo mismo puesto que se votaba por tribus a los distintos candidatos, de ese modo al estar los ricos insertos en una serie de tribus “rurales” y los pobres amontonados en las tribus urbanas, el poder relativo de los ricos era mucho mayor.

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Aunque las primeras emisiones numismáticas no se distinguían por su originalidad (por ejemplo, en la segunda imagen se aparece un As Grave obtenido por fusión entre los años 225 y 217 a.C. mostrando al dios Jano y proa de nave), pronto empezaron a hacerse más “personalizadas”. De ese modo las monedas de más valor (denarios), pronto empiezan a mostrar iniciales, monogramas y símbolos que permitían reconocer al funcionario responsable de la acuñación (y exigirle responsabilidades en caso de falta de calidad). Estos funcionarios eran jóvenes de familias nobles al comienzo de su “Cursus Honorum”, o como diríamos hoy día al comienzo de su carrera política. Los más avispados de estos jóvenes pronto percibieron el poder propagandístico que en la antigüedad tenían las monedas, pues pasaban de mano en mano, codiciadas, deseadas… ¡y sobre todo observadas de cerca en busca de posibles falsas! Un ejemplo es la tercera moneda: un denario acuñado por Furius Purpureus entre los años 179 y 170 a.C con monograma identificativo y representando a los Dioscuros cargando a caballo en su reverso.

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Así, en el 139 a.C.; el joven M. Aurelius Cotta, emitió un denario en cuyo reverso se mostraba a Hércules en biga tirada por dos centauros (cuarta imagen). Como podéis imaginar el hecho de que su familia se proclamase descendiente de Hércules tuvo mucho que ver en la elección del reverso. Esto se convirtió en la tónica habitual y hasta el colapso de la república las distintas familias se dedicaron a glosar las gestas de sus respectivos ancestros para provecho electoral de sus descendientes.

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Augusto modificó esta costumbre, los motivos que aparecerían a partir de ahora glosaran solo a la familia del Emperador y la idea de la nación romana de este. De este modo, los poetas de la corte (sobre todo Virgilio en su “Eneida”) empezaron a compilar los distintos mitos fundacionales, eliminando todos aquellos que disgustaban al poder e imponiendo una versión “oficial” que será la representada sobre las monedas. Comencemos:

LA HUIDA DE TROYA

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Bajo el mando de Eneas, los troyanos que sobrevivieron a la destrucción de su ciudad cruzaron el Mediterráneo hasta las costas del Lacio (según versiones desembarcaron entre Anzio y Fiumicino, en Laurento o en Lavinium). El rey de los Latinos los acogió, asentándolos en el Lacio y prometiendo a su hija Lavinia a Eneas, lo que provocó una guerra con los Rutuli. El hijo de Eneas y Lavinia, Ascanio (también llamado Julos, pretendido antecesor de la Gens Julia) fundó la ciudad de Alba Longa y fue el primero de sus reyes. Estos reyes fueron el nexo directo que unía a Ascanio con Rómulo y Remo.

La quinta imagen es un denario de Julio César donde en el reverso se representa a Eneas con paladión llevando en brazos a su padre Anquises.

ROMULO Y REMO

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Tras seducir el dios Marte a Rea Silvia, esta dio a luz a dos gemelos llamados Rómulo y Remo los cuales fueron abandonados a bordo de una cesta en el rio Tíber para salvarlos de las iras del malvado Amulio, rey a la sazón de Alba Longa. Los gemelos fueron salvados por una loba (llamada Luperca) que los amamantó hasta que los rescató un pastor llamado Faúsculo quien los adoptó y los llevó a su cabaña. Cuando crecieron fueron informados de su historia por lo que regresaron a Alba Longa, mataron al rey Amulio y liberaron a su abuelo Numitor al que le devolvieron el trono.

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Siendo bastante escépticos podemos imaginar que puesto que los antiguos romanos llamaban “lupas” (lobas) a las prostitutas baratas que solían buscarse la vida en los alrededores del rio Tíber entre los estibadores de los muelles, no es nada raro ni extraordinario pensar en que dos gemelos pudieran ser amamantados por una de estas “lupas” y posteriormente adoptadas por un pastor, pero entonces nos cargamos la leyenda…

La sexta imagen de la entrada muestra un áureo de Domiciano en el que el reverso incluye a la loba Luperca amamantando a Rómulo y Remo. La séptima imagen es un denario de Sexto Pompeyo representando al pastor Faúsculo sorprendiendo a la loba, que está amamantando a los gemelos.

LA CONSTRUCCIÓN DE ROMA

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Los gemelos regresaron al lugar donde arribó su cesta para edificar allí una ciudad, su construcción se decidió mediante los presagios que los dioses les enviaron en forma de vuelo de pájaros. Decidida la ubicación en el Palatino, Rómulo inició la construcción de su ciudad trazando el círculo de las murallas mediante el trazado de un surco ritual. Al burlarse Remo de este surco saltándolo repetidamente, Rómulo lo mató con su espada para que nunca más un enemigo volviese a profanar dichas murallas.

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La octava moneda de la entrada es un denario de Octavio Augusto mostrando en su reverso la fundación religiosa de Roma mediante el trazado del surco de sus murallas con un arado ritual. La novena imagen es un sestercio de Vespasiano que nos muestra a la diosa Roma, asentada sobre las siete colinas con el dios Tíber a sus pies contemplando a Luperca amamantando a Rómulo y Remo.

EL RAPTO DE LAS SABINAS

Bajo la dirección de Rómulo, la nueva ciudad fue creciendo a base de recoger a todos los desterrados e indeseables de las ciudades de los alrededores, el primer gran problema que se le planteó fue la ausencia o al menos gran escasez de mujeres en la nueva ciudad. Como quiera que Rómulo fuera un hombre con una gran imaginación que desde luego no estaba lastrada por ningún tipo de consideración moral, organizó unos juegos deportivos a los que invitó a los aburridos habitantes de las ciudades vecinas.

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Estos acudieron masivamente al evento con sus familias y, de acuerdo con la costumbre se separaron por sexos. Mientras los vecinos se solazaban viendo como sus atletas les daban una soberana paliza a los “engreídos” romanos, estos secuestraron a sus mujeres e hijas, encerrándolas dentro del recinto fortificado de la nueva ciudad (esto se representa en la décima moneda de la entrada).

Los Sabinos pronto se dieron cuenta del engaño pero no pudieron hacer nada pues se hallaban desarmados y lo único que lograron fue recibir las burlas y chanzas de sus vecinos romanos que desde lo alto de sus empalizadas se burlaban de su impotencia mientras escuchaban los gritos y lamentos de sus mujeres e hijas que iban siendo violadas con mayor o menor grado de violencia física por los romanos. Los Sabinos tuvieron que retirarse humillados y avergonzados pero como podéis imaginar esta afrenta no era de las que se perdonan e inmediatamente intentaron emprender su venganza.

TARPEYA, LA PRIMERA TRAIDORA

Según diversas tradiciones, Tarpeya era una de las escasas mujeres originales de Roma, hija del jefe militar de las defensas de Roma. Hemos de suponer que no debió de ver con agrado como aumentaba de forma tan súbita la competencia femenina en Roma y como de golpe sus “encantos” se vieron devaluados entre la población masculina.

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Su idea fue acudir a los Sabinos, los cuales como es lógico seguían con un monumental cabreo contra sus vecinos pero que se veían impotentes para vencer a una ciudad que se dedicaba al esfuerzo bélico en una proporción desmesurada y cuyas murallas constituían un obstáculo insuperable para sus escasas capacidades poliorcéticas. La oferta que Tarpeya les presentó fue la de abrir a traición las puertas de Roma a los Sabinos a cambio de “lo que estos portaban en sus brazos izquierdos”. En tiempos de paz, los Sabinos portaban brazaletes de plata y oro bellamente trabajados y sin duda en ellos pensaba Tarpeya, pero cuando les abrió una poterna. Estos, asqueados con la conducta de la traidora la sepultaron hasta matarla con lo que en esos momentos llevaban en sus brazos izquierdos, o sea sus escudos (aparte de dar salida a su indignación ante la traición se ahorraban una pasta).

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Tal y como podéis imaginar los romanos se encontraron de repente frente a frente con los antiguos esposos y padres de sus forzosas mujeres sin sus murallas y fortificaciones por medio. Es de suponer que en esas circunstancias se mostrarían mucho menos chistosos y ocurrentes que meses antes por lo que rápidamente se armaron como buenamente pudieron y formaron líneas de combate frente a los Sabinos que estaban pertrechados al completo. La situación no pintaba nada bien para los romanos, pero en esas intervinieron decisivamente las Sabinas, interponiéndose entre ambos ejércitos y evitando un combate en el que de un modo u otro ellas perdían (si ganaban los romanos por un milagro, se quedaban sin sus hermanos y padres; si ganaban los Sabinos volverían deshonradas a sus casas paternas); sin duda para ellas era preferible ser las respetadas matronas de una ciudad pobre antes que ser hijas despreciadas y parias en una ciudad opulenta. Sea como fuere el caso es que la leyenda dice que ambos pueblos se unificaron.

La undécima moneda es un denario del magistrado L. Titurio ilustrando en su reverso la muerte de Tarpeya a manos de los Sabinos. La duodécima es un denario de Augusto, emitido por el triunviro monetario Turpiliano y representando a Tarpeya sepultada por los escudos Sabinos.

LOS SIETE REYES

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Tras la muerte de Rómulo (o más bien la ascensión de este a los cielos según las leyendas) se eligió rey a Numa Pompilio, comenzando la era de la expansión territorial de Roma dentro de la península Itálica y la de grandes reformas internas. Tras unos primeros reyes benévolos y competentes que acrecentaron Roma, finalmente llega al poder Tarquinio el Soberbio, el cual intenta imponer un poder absoluto quebrantando el poder del Senado. Uno de los episodios más famosos de su reinado fue la destrucción de seis de los nueve libros sibilinos que marcaban y predecían el destino de Roma tras negarse Tarquinio a pagar las trescientas monedas de oro que por ellos pedía inicialmente la Sibila; según la leyenda, al recibir la primera negativa, esta se limitó a quemar los tres primeros libros y a pedir la misma cantidad por los supervivientes. Cuando recibió la segunda negativa quemó otros tres y volvió a exigir la misma cantidad, Tarquinio no se atrevió a permitir que se quemasen los tres últimos libros y “apoquinó” las trescientas monedas.

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Su gobierno trascurrió desastrosamente hasta que tras la violación de la noble Lucrecia por parte del hijo de Tarquinio se produce una rebelión de los nobles romanos que bajo el caudillaje de Lucio Junio Bruto (Lucio Junio “el estúpido”) logran expulsar a Tarquinio del poder mandándolo al exilio.

La décimo tercera moneda es un denario de L. Pomponio Molo representando en su reverso al rey Numa Pompilio como sumo Sacerdote. La décimo cuarta es un denario de L. Manlio Torcuato representando a la Sibila de Cumas y en su reverso su instrumento característico. La décimo quinta es un denario honrando al primer Bruto y a Servilio Ahala, ambos regicidas y ancestros del Bruto que asesinó a Cayo Julio César (Marco Junio Bruto o como justificar un asesinato político).

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LAS GUERRAS DE ROMA CONTRA LOS ETRUSCOS

Tarquinio no se quedó de brazos cruzados tras su expulsión de Roma y pronto logró el apoyo de las ciudades etruscas que veían con gran preocupación el creciente poderío de Roma. El primer enemigo poderoso fue Lars Porsenna, el cual llegó a sitiar la ciudad y que desesperó de conseguir la victoria cuando vivió de cerca la fiereza de los romanos.

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En todo caso, las ciudades latinas aprovecharon la circunstancia de una Roma muy debilitada por Porsenna para coaligarse contra ella bajo la dirección de los Tarquinios.

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La batalla se libró a orillas del lago Regilo, donde tras un comienzo desastroso las tropas romanas se vieron auxiliadas por dos misteriosos jinetes que inclinaron la balanza a su favor. Tras la batalla estos dos jinetes desaparecieron por lo que los romanos asumieron que los Dioscuros (Rómulo y Remo) habían descendido de los cielos para combatir a su lado.

La décimo quinta moneda es un denario de C. Servilius mostrándonos en su reverso a un guerrero romano enfrentándose a otro etrusco. La décimo sexta moneda se trata de un denario de C. Servilius Vatia mostrando un instante de la batalla del lago Regillo en que su antepasado mata a uno de los hijos de Tarquinio.

BRENNO, LA INVASION GALA DE ITALIA

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Tras las guerras etruscas, un nuevo enemigo surgió procedente del norte. Las hordas galas, comandadas por su caudillo Brenno asolaron el norte y centro de Italia; a su paso fueron cayendo las ciudades etruscas una tras otra y tras derrotar al ejército romano pusieron sitio a la ciudad, tomándola entera salvo la colina Capitolina. La leyenda nos cuenta que Brenno accedió a retirarse si los asediados romanos le entregaban mil libras de oro y que cuando los romanos se quejaron de que las pesas que usaban los galos estaban trucadas este arrojó su espada en el platillo de las pesas exclamando: Vae victis! (¡Ay de los vencidos!).

Las mismas leyendas nos hablan de un heroico contraataque efectuado por los romanos que como resultado obligó a huir a las hordas galas tras la muerte de Brenno a manos de Cincinatus. Aquí finaliza la etapa de las fábulas de Roma y comienza la etapa histórica pues los antiguos romanos no conservaron registros escritos anteriores a la toma de su ciudad por los galos.

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La penúltima moneda de la entrada es un denario de M. Sergio Silo mostrándonos a un jinete romano con la cabeza cortada de un caudillo galo. La última se trata de un denario de Aulo Licinio Nerva mostrando a un jinete romano matando a un infante galo que huye. Los galos fueron el “coco” de los romanos hasta su aniquilación como pueblo a manos de Cayo Julio César.

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ICONOGRAFIAS DE DIOSES EN REVERSOS

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ICONOGRAFIAS DE ARQUITECTURA

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Por Miquel Millán

IMAGEN DESCRIPCIÓN ATRIBUTOS
 image912 Abundantia, aunque diosa menor del panteón romano, la situamos en las personificaciones, por ser una representación o derivación de la misma Fortuna. Mujer sujetando una cornucopia (cuerno de la abundancia) que derrama grano y/o dinero. Denario de Septimio Severo.
 image913 Aegipto, representa la provincia romana del mismo nombre. Mujer tendida apoyada en una cesta para grano, sujetando sistrum. A sus pies pequeño altar con un ibis.
 image914 Aeternitas, personificación de la eternidad. Mujer que sujeta serpiente la cual se muerde la cola, ave Fénix o, como en este caso, el Sol y la Luna ante un altar. Áureo de Vespasiano.
 image915 África, personificación del África romana: se extendía en los territorios que hoy conocemos como Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto Mujer reclinada, sujetando cornucopia en una mano y escorpión en la otra. A sus pies cesta con espigas. Moneda de Adriano.
 image916 Águila legionaria, personificación de las legiones de Roma. Águila sujetando entre sus zarpas un haz de rayos, recordando a Júpiter y máximo símbolo de las legiones. Imagen extraída de un denario republicano de la familia Petillia.
 image917 Alejandría, personificación de la ciudad de Alejandría, en el delta del Nilo, Egipto. Importante nudo de comunicaciones y de gran ámbito comercial de la época. Mujer recostada sujetando espigas. A sus pies espigas aún sin recoger.
 image918 Altar, con una ofrenda de espigas de trigo. (Las ofrendas pueden ser de distinta naturaleza). Los altares o aras representados en la moneda romana suelen ser de dos tipos. El que presentamos aquí es del tipo redondo y de tamaño pequeño que solía estar ubicado en los hogares. El otro tipo es el de forma rectangular ubicado en templos. Denario de Marco Aurelio.
 image919 Animales, Los animales traídos de todos los rincones del imperio fueron motivo de admiración por los romanos, sobre todo en las cacerías que se celebraban en el anfiteatro como espectáculo. Galieno fue un emperador muy pródigo a la hora de acuñar animales en los reversos de sus monedas.
 image920 Anna Perena, según cuenta la tradición alimentó a los plebeyos cuando se retiraron al Monte Aventino. Aparece, entre otros, en denarios republicanos de la familia Fabia.
 image921 Annona, o Annonaria era un aspecto de la diosa Fortuna y protegía el abastecimiento de grano a la ciudad de Roma. También se la conocía así cuando el emperador disponía un decreto por el que se distribuía grano entre los pobres de Roma cuando había dificultades para su subsistencia. Los atributos de Annona y con los que suele aparecer en las acuñaciones ya sean juntos o por separado son las espigas de cereal, el modio, que era un artilugio que servía para medir cantidades de grano y la cornucopia como símbolo de la abundancia.
 image922 Arabia, personificación de la provincia romana del mismo nombre. Camello, rama y fasces.
 image923 Asia, representación de la provincia del mismo nombre que comprendía el territorio que hoy ocupan Turquía, Siria, Líbano, Israel y Jordania. Apoya el pie en la proa de un navío, mientras sostiene en la mano derecha un garfio y en la izquierda un timón. Denario de Adriano.
 image924 Bonus Eventus, el genio que representaba la buena suerte y el éxito. Normalmente desnudo, con pátera, arco y dos espigas o cornucopia: En esta imagen de un denario de Vespasiano sostiene una patera con la derecha y unas espigas con la izquierda.
 image925 Carro triunfal, dedicatoria a los triunfos obtenidos por el emperador contra sus enemigos. Alusión al fastuoso desfile de la victoria en Roma. Áureo de Probo en el que se le representa con el águila de las legiones de Roma sobre una insignia y conduciendo el carro triunfal.
 image926 Cautivos, propaganda de las victorias de los romanos en el campo de batalla.
 image927 Clementia, personificación de las virtudes de la misericordia y la clemencia como figura de una mujer, que simboliza el perdón a los vencidos. Con rama o patera y cetro, Al final del Imperio se representa por dos figuras viriles sosteniendo un globo entre ambas.
 image928 Concordia, símbolo del acuerdo y la armonía. El templo más antiguo dedicado a la concordia se encontraba en el Foro Romano y acogió durante un tiempo las reuniones del Senado antes del año 367 a.C. Fue construido por Camilo. Se la representa de diversas formas. A veces sujetando pátera, rama de olivo y cornucopia o cetro y otras veces entre dos personajes dándose la mano o simplemente como unas manos entrelazadas. O como en este áureo de Claudio Gótico sujetando dos estandartes militares (Tenía que haber concordia entre las legiones… puedes sacar conclusiones de ello.)
 image929 Constantia, representación alegórica de la perseverancia. Se la representa como mujer sujetando antorcha o lanza y cornucopia: Áureo de Antonia.
 image930 Emperador, representación en el reverso de las monedas del emperador emisor escenificando alguna virtud, hazaña, conquista, etc. del mismo, Áureo de Antonino Pio en el que se le ve sujetando el globo del Orbe. Alegoría del poder que ostentaba sobre todo el mundo el emperador de Roma.
 image931 Estandartes, las águilas de Roma: sus ejércitos. Profusamente representados en la numismática romana. Áureo de Constantino en el que se le representa entre los estandartes de sus legiones.
 image932 Fecunditas, representación de la fecundidad y la fertilidad entre las romanas. Suele ser representada con cetro y/o acompañada de uno o varios niños, sentada o en pie. Áureo de Julia Domna.
 image933 Felicitas, personificación de la suerte y la felicidad. Se la representa sujetando caduceo y cornucopia, como en este áureo emitido por Filipo.
 image934 Fides, alegoría de la fidelidad o lealtad. Hay dos maneras de representar la fidelidad. La Fides Publica y la Fides Militum. La primera se representa con lanza, espigas o canastilla de frutos, Como Fides Militum, se la representa sujetando dos estandartes militares o cetro y un estandarte, como en este áureo de Filipo.
 image935 Fortuna, personificación del destino. Se la representa sentada o en pie, con timón, cornucopia y/o rueda de la fortuna. Áureo de Clodio Albino.
 image936 Galera, los temas marinos también tuvieron su espacio en las acuñaciones romanas. Desde los denarios legionarios de Marco Antonio, hasta acuñaciones imperiales en las que se rendía homenaje a la flota romana, como en este áureo de Septimio Severo que conmemora un viaje por mar de este emperador.
 image937 Galia, personificación de la Galia mediante un busto femenino con cabello alborotado.
 image938 Genio, En la mitología romana, el genio era originalmente el antepasado de la familia que vivía en el mundo terrenal. A través de los miembros masculinos el genio aseguraba la existencia de la familia. Más adelante, el genio llegó a ser más una protección o un espíritu guardián para las personas. Estos espíritus dirigían y protegían a los romanos a través de su vida. Cada hombre tenía un genio, a quién por su aniversario ofrecía sacrificios. Los romanos creían que el genio concedía éxito y energías intelectuales a sus devotos. Representación en un áureo de Adriano del Genio del pueblo de Roma, (el alma de Roma) con altar; pátera y cornucopia.
 image939 Germania, mujer que representa a Germania. Mujer de torso desnudo o en pie empuñando lanza y escudo o con lanza rota a sus pies.
 image940 Hilaritas, personificación del júbilo, la alegría, regocijo e hilaridad. Mujer con palma y cornucopia, a veces acompañada de niños. Áureo de Marco Aurelio.
 image941 Hispania, mujer que representa a las provincias romanas de España y Portugal. Mujer recostada sujetando rama de olivo y conejo. (Se dice que Hispania para los romanos quería decir “tierra de conejos”.)
 image942 Honos, símbolo del valor, y el del honor. Joven en traje militar o togado con lanza, rama de olivo y cornucopia, como en el caso de esta imagen extraída de un denario de Marco Aurelio.
 image943 Indulgentia, la indulgencia, el perdón que otorgaba el emperador a los castigados con penas judiciales o de los impuestos. Alegoría de la buena voluntad del emperador en circunstancias especiales para con su pueblo. Matrona con cetro y mano extendida y/o mujer con corona mural. Denario de Caracalla.
 image944 Iudaea, representación de la provincia de Judea, que tantos problemas dio en un tiempo a los romanos. En tiempos de Vespasiano Judea estaba “Capta” (capturada). Vespasiano logró pacificar dicha provincia después de muchos intentos fallados en la historia de Roma. Aquí vemos como representa dicho emperador a Judea: atada como prisionera de los estandartes de las legiones.
 image945 Iustitia, la justicia. Mujer con distintos atributos: rama de olivo, pátera, cetro, etc. denario de Adriano.
 image946 Iuventas, la juventud. Mujer con pátera, echando incienso en un altar en forma de trípode. Denario de Marco Aurelio.
 image947 Laetitia, la alegría, el gozo, el regocijo. Figura femenina con distintos atributos: espigas, palma, cetro, guirnalda, etc. Áureo de Pertinax.
 image948 Liberalitas, la generosidad. Mujer con ábaco y cornucopia. Áureo de Alejandro Severo.
 image949 Libertas, la personificación de la libertad. Mujer portando gorro frigio ( pileus ) en la mano y cetro. Denario de Nerva.
 image950 Manos > Concordia exercitum, ver Concordia
 image951 Mauritania, personificación de la provincia de Mauritania, que hoy sería la franja costera de Argelia y Marruecos. Se le representa como un hombre estante sujetando lanza y a veces sujetando las riendas de un caballo como el del ejemplo de una moneda de Adriano.
 image952 Modio, ampliamente representado en la moneda romana era un artilugio para medir capacidades. En concreto el modio itálico tenía una capacidad de 8.75 litros y un modio castrensis (modio militar) era de 17.51 litros. Denario de Vespasiano.
 image953 Moesia, personificación que representa la provincia que hoy sería la zona de Bulgaria y Serbia. Mujer acompañada de un león y un toro.Dupondio de Gordiano III.
 image954 Moneta, representación de la ceca de Roma o de la moneda en si misma. También simbolizaba la prosperidad. Mujer con balanza y cornucopia que A veces se representan tres mujeres a la vez, simbolizando cada una de ellas un metal de acuñación: oro, plata y bronce.
 image955 Munificencia, la generosidad. Mujer con cetro, pátera y a veces acompañada de un león. Imagen extraída de un as de Antonino Pio.
 image956 Nilus, personificación del río Nilo, en Egipto. Hombre recostado portando cornucopia o rodeado de cañaverales con niños y un hipopótamos, como en la imagen extraída de un As de Adriano.
 image957 Nobilitas, personificación de la notoriedad, celebridad, renombre, fama, reputación, nombradía. La nobilitas en Roma estaba compuesta por los patricios y plebeyos ricos. La “nobleza”. Mujer con cetro y sujetando pequeña estatua de Minerva. Áureo de Cómodo.
 image958 Oriens, representación o personificación alusiva a Armenia y Mesopotamia. Nombre que recibió el dios del sol amaneciendo (el este del imperio). Efigie o figura con cabeza coronada de rayos y portando globo o látigo. Áureo de Adriano.
 image959 Pannoniae, representación de la provincia que hoy sería parte de Austria y Hungría ( Pannonia Alta) y también a Bosnia, Serbia y Albania ( Pannonia Baja). Sendas figuras femeninas estantes, portando con largo cetro a veces y otras, como en el ejemplo de un áureo de Trajano Decio, sendos estandartes.
 image960 Patientia, la paciencia o perseverancia como capacidades bien arraigadas en el pueblo romano a través de su historia de soportar y resistir las situaciones adversas. Alegoría representada como una figura femenina que porta un cetro. Denario de Adriano.
 image961 Pax, personificación de la PAZ. Mujer casi siempre estante con distintos atributos: cetro, caduceo, espigas, ramas de olivo, etc. Áureo de Claudio con la personificación de la Paz alada sujetando caduceo y con una serpiente a sus pies.
 image962 Perpetuitas, la perpetuidad, la continuidad a través de los siglos de Roma. Mujer apoyada en columna portando cetro y sujetando el globo del Orbe. Denario de Alejandro Severo.
 image963 Pietas, personificación de la piedad, que representaba para los romanos el sentido del deber respecto a sus dioses, el estado romano y la familia propia. Figura femenina normalmente en pie y en actitud de plegaria u ofreciendo sacrificios ante un altar. También, busto velado, con globo del Orbe y/o acompañada de niños. Áureo de Lucilla.
 image964 Providentia, personifica la intervención de los dioses en los asunto humanos, la providencia divina. Figura femenina portando cetro y vara, a veces cornucopia, timón o globo del Orbe. Áureo de Caro.
 image965 Pudicitia, personificación que representa la castidad y el pudor y modestia. Figura femenina con velo y/o cetro. Áureo de Lucilla.
 image966 Puertas de campamento, representación de puerta de campamento con sus torres o de puertas de ciudades importantes. En Hispania destacan por su amplio número las de la ciudad de Emerita Augusta (Mérida, Badajoz).
 image967 Quies, personificación de la tranquilidad, la tregua o descanso. Mujer sentada o estante con ramo y/o cetro que simboliza el reposo.
 image968 Utensilios ceremoniales, usados en los rituales religiosos por los sacerdotes (flamen). La primera figura de la imagen es un “simpulum” que era un cazito para libaciones. La segunda figura es un “aspergillum” que hacía las funciones del hisopo de los sacerdotes de hoy en día: asperger el agua sagrada. La tercera es un “capiis” que era un jarra y la cuarta es un “lituus” que era una vara o bastón con el extremo superior curvado. Denario de Julio César.
 image969 Salus, personificación de la salud y la prosperidad tanto a nivel estatal como individual. La pátera y la serpiente son sus atributos más comunes. Denario de Vespasiano.
 image970 Securitas publica, que simboliza la seguridad y la fortaleza del Imperio. Figura femenina normalmente representada por una matrona sentada o estante con cetro y/o globo del Orbe. Denario de Septimio Severo.
 image971 Spes, representación de la esperanza, la confianza. Figura de mujer estante o en marcha, con una flor en su mano y alzándose una ligera túnica,
 image972 Templo, los templos también tienen una amplia representación en la moneda romana por diversas causas: construcción de nuevos templos, restauración de templos muy antiguos, etc. Denario de Adriano.
 image973 Tiber, personificación del río Tiber. Figura masculina recostada, sujetando quilla de navío. As de Antonino Pio.
 image974 Tranquilitas, representación que simboliza la tranquilidad, el sosiego. Figura de mujer que normalmente apoya el codo izquierdo en una columna y porta cetro en su mano derecha. En esta figura de un denario de Filipo vemos a Tranquillitas sujetando cetro y serpiente.
 image975 Trofeos, ampliamente acuñados, los trofeos simbolizan las victorias sobre los enemigos de Roma. Denario republicano de la gens Cornelia.
 image976 Uberitas, personificación que simboliza la fecundidad, la fertilidad. Figura de mujer que normalmente porta una ubre de vaca, racimo de uvas, cornucopia o bolsa. Áureo de Trajano Decio.
 image977 Victoria, personificación que simboliza la victoria, el éxito militar. La Nike Griega. Figura de mujer alada, sedente o en vuelo, con palma y guirnalda, rama de laurel, escudos o trofeos
 image978 Virtus, personificación que simboliza la valentía, el coraje. Figura masculina con atuendo militar: casco, lanza, escudo, pequeña Victoria y espada. Áureo de Marco Aurelio.
 image979 Yunta fundacional, sobre todo acuñada en cecas del este del imperio, representan la ceremonia que un sacerdote, o el emperador como tal, celebraba a la hora de fundar una ciudad o una colonia: con un par de bueyes y un arado se abría un surco (sulcus primigenius) marcando con él el perímetro donde se levantarían sus murallas. En un sestercio vemos aquí a Trajano abriendo el surco fundacional de la ciudad de Sarmizegethusa, capital de la provincia de Dacia que fue conquistada por este emperador.

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Por Miquel Millán

Los antiguos romanos sentían fervor por sus dioses. Su carácter labrado en su propia historia, el orgullo de saberse y sentirse ciudadano romano, quirite, impregnaron todas sus obras. La moneda romana con su iconografía nos muestra ese carácter romano: sus esperanzas, sus creencias, sus problemas, sus defectos y sus virtudes. Sus miedos y sus heroicidades. No era casual que los magistrados monetarios, el Senado o el Emperador decidieran acuñar determinados motivos en sus emisiones monetarias. Tampoco era desinteresado. Cualquier acontecimiento que hubiera tenido lugar podía ser presentado en las monedas para mayor gloria del Emperador o el Senado. O para gloria de la familia emisora en tiempos de la República.

Una hambruna por falta de abastecimiento de grano era seguida por la Annona publica, que daba al pueblo grano para su alimentación. El pueblo debía recordar ese “favor” imperial y para ello se acuñaba la personificación de Ceres o de la propia Annona para mayor gloria del emperador. Este es un ejemplo de cómo deben leerse la mayoría de los reversos en la moneda romana.

Todo ese amplio mensaje propagandístico unas veces, actos de fe otras, está plasmado en pequeños iconos de los cuales damos aquí una extensa muestra.

IMAGEN DESCRIPCIÓN ATRIBUTOS
 image981 Aequitas, diosa de la equidad, que da a cada cual lo que merece. La balanza y la cornucopia. Imagen extraída de un áureo de Pertinax.
 image982 Amaltea, nombre de la cabra que alimentó a Júpiter. Según la mitología descendía del Sol y vivía en una cueva de Creta. Al morir se convirtió en la constelación de Capricornio. La podemos encontrar en reversos de denarios republicanos de la familia Fonteia.
 image983 Apolo, hijo de Zeus y Leto y gemelo de Artemis en la mitología griega, adoptada por los romanos. Fue dios de la música, poesía, danza y medicina. Protector del pueblo. Muchas veces identificado con Helios (el dios Sol). La Lira en su símbolo principal como podemos ver en la figura que corresponde a un denario de Augusto.
 image984 Aurora, Es la divinidad del amanecer, la que anuncia la venida del sol. Tiene un hermano: el sol y una hermana: la luna. Cuatro de sus hijos son los cuatro vientos: norte, sur, este y oeste. Figura con alas desnuda de cintura para arriba conduciendo los cuatro caballos que tiran del Sol.
 image985 Baco, Baco o Líber, dios de las vendimias y del vino, hijo de Júpiter y Semele. Emparentado con el griego Dionysus. El festival de Baco se celebraba los días 16 y 17 de marzo. Sobre el año 200 d.C. se celebraban en Roma las bacanales, fiestas orgiásticas en honor de Dionysus, tan depravadas que al final fueron prohibidas. Joven coronado con hiedra, sujetando copa de vino o racimo de uvas y a veces acompañado de pantera., como en la imagen extraída de un denario de Adriano.
 image986 Ceres, es la antigua diosa de la agricultura, hermana de Saturno. En la mitología del alto imperio se la identifica con Demeter. Sus atributos más comunes son el cesto con frutas o flores, el modio con espigas o las espigas de trigo en la mano, como vemos en la figura de un denario de Faustina mayor.
 image987 Cibeles, Cibeles es una diosa de origen oriental (Frigia / Asia Menor) y simboliza la gran madre. Vestida con corona almenada y conduciendo carro tirado por leones. Muestra extraída de un áureo de Julia Domna.
 image988 Clio, es la musa protectora de la historia. Se la representa con un rollo de pergamino en la mano, como vemos en la figura del reverso de un denario republicano de la familia Pomponia.
 image989 Cupido, Hijo de Venus (Afrodita), dios del amor y protector de los enamorados. Su equivalente griego es Eros. Pequeño niño con alas, portando carcaj y arco o cabalgando sobre animales, como la cabra o el delfín, como este extraído de un denario de la familia republicana Lucretia.
image990 Diana, Diana era originalmente una diosa de la fertilidad y, como Bona Dea, las mujeres la adoraban principalmente como el donante de la fertilidad y de los nacimientos fáciles. Bajo influencia griega la compararon con Artemis y asumió muchos de sus aspectos. Su nombre se deriva posiblemente de ‘ diviana ‘ (“el brillo”). La representan como cazadora con arco y flechas, como vemos en la figura extraída de un aureo de Faustina mayor.
 image991 Dioscuros, Los gemelos Cástor y Pólux, hijos de Zeus y la mortal Leda, llamados los Dioscuros, eran los héroes protectores de Esparta. Con estrellas sobre sus cabezas, lanza en ristre y montados a caballo o pie en tierra y desnudos. Cabalgando en la misma dirección o en direcciones contrarias.
 image992 Eneas, héroe troyano, hijo de Venus y Anquises que tras la destrucción de Troya, escapó y llegó a Italia. Los descendientes de Eneas serían reyes de Alba Longa, ciudad que fue la precursora de Roma. Eneas cargando con Anchises y portando el Paladión, pequeña estatua de la diosa Palas, protectora de Troya en un denario acuñado por Julio César.
 image993 Erato, Musa protectora de la poesía erótica. Lira y a veces, una amorcillo a sus pies.
 image994 Europa, Hija del rey de Tiro, fue seducida y raptada por Zeus, que tomó forma de toro blanco. Tuvieron tres hijos, entre ellos Minos que después fue rey de Creta. Reverso de un denario republicano de la familia Volteia.
 image995 Euterpe, Musa protectora de la poesía lírica. Reverso de un denario republicano de la familia Pomponia. Flauta doble
 image996 Flora, Divinidad femenina de origen sabino que poseía juventud perpetua y tenía encomendada la protección de los jardines y las flores. Denario de la familia Servilia. Se la representa como una joven coronada de rosas que sujeta ramos de flores.
 image997 Hercules, el equivalente latino del griego Heracles. Hijo de Zeus y Alcmena, simboliza la fuerza, la perseverancia y la virtud. Áureo de Constantino. Maza o porra y piel de león de Nemea. Suele aparecer desnudo, representado únicamente por una porra o luchando con el león, el mino tauro, un ciervo, etc.
 image999 Hermes, Hermes, el heraldo de los dioses del Olimpo, es hijo de Zeus y la ninfa Maia, hija del atlas y una de las Pléyades. Hermes es también el dios de los pastores, los viajes por tierra, los comerciantes, los pesos y las medidas, oratorio, literatura y atletismo. Moneda provincial de Gordiano III. El Caduceo.
 image1000 Isis, Diosa egipcia, hermana de Osiris y madre de Horus, que llegó a ser adoptada por el panteón romano, llegando a ser muy popular. Proa de nao, o en trono con el niño Horus sentado en su regazo. Figura extraída de una acuñación oriental de Adriano.
 image1001 Jano, dios romano de las puertas (ianua en latín), del principio y el fin. Su templo, en Roma, permanecía con las puertas abiertas sólo en periodos de guerra. moneda republicana anónima en la que se utilizan los bustos de Cástor y Polux (los dioscuros) para representar a este dios. Sus símbolos son la llave, el báculo y se representa tal como vemos en la figura y también con barba.
 image1002 Júpiter, Hijo de Saturno y Gea/Rhea, hermano de Neptuno y Plutón. Principal divinidad romana, rey de todos los dioses y de los hombres, dios del cielo y de la luz (del día), que tenía dominio sobre los fenómenos atmosféricos.
Identificado con el Ammon egipcio y el Zeus griego.
Suele aparecer desnudo, en pie o en trono, portando haz de rayos y / o cetro y acompañado del águila. Figura extraída de un áureo de Diocleciano.
 image1003 Kalliope, La más antigua y distinguida de las nueve musas. Protectora de la poesía épica y de la elocuencia, que enseñó el canto a Aquiles. Kalliope o Caliope significa “bella voz”. La lira, la plumilla y la tablilla de cera son sus atributos. Figura extraída de un denario de la familia Pomponia.
 image1004 Libera, Divinidad asociada con los cultos de Ceres y Líber (Baco) del cual era esposa. Hojas de parra. Imagen extraída de un denario de la familia Cassia.
 image1005 Luperca, Fue la loba que amamantó a los gemelos Rómulo y Remo. Según la tradición, el lupercal era una cueva, al pie de la colina Palatina, donde la loba alimentó a los gemelos.
 image1006 Luna, Diosa que personifica la luna. Más tarde identificada con Diana y Hecate. Su templo, erigido en la colina Aventina en el s. 6 a.C. fue destruido por el incendio que arrasó gran parte de Roma en tiempos de Nerón. Selene fue su equivalente en Grecia. Sus atributos son la luna creciente y las estrellas, como podemos apreciar en esta figura proveniente de un denario de la familia Aquilia.
 image1007 Marsyas, en la mitología griega fue un sátiro que encontró la flauta que previamente había creado la diosa Athena (la Minerva romana) y que había arrojado lejos de si porque al tocarla vio que se le hinchaban los mofletes. Marsyas retó a Apolo a una competición para ver quién de los dos tocaba mejor la flauta. Ganó Apolo, pero este, celoso porque creía que el que mejor tocaba era Marsyas lo persiguió hasta darle alcance en una cueva situada en un lugar llamado Calaenae. Allí le cortó la piel al sátiro y con la sangre derramada de éste nació el río de su nombre: Marsyas. La imagen está extraída de un denario republicano de la familia Censoria.
 image1008 Marte, El dios de la guerra y el más prominente y venerado en el panteón romano. En los primeros tiempos de Roma fue dios de la primavera, del desarrollo de la naturaleza, la fertilidad y protector de las manadas. Más tarde Marte es asociado a la tierra, por eso con el tiempo se le asocia a la muerte y a la guerra. Es hijo de Júpiter y Juno y padre de Rómulo y Remo en su unión con la Vestal Ilia (Rhea Silvia). Sus atributos son la lanza, el escudo, un trofeo y el yelmo. A veces sostiene una rama de olivo, signo de ofrecer la paz al enemigo. Esta imagen ha sido extraída de un denario de Trajano.
 image1009 Medusa, Una de las Gorgonas y la única, entre ellas, que era mortal. Petrificaba al que tuviera la osadía de mirarla a los ojos. Su cabellera estaba compuesta por serpientes. Fue muerta por Perseo. De aparición muy abundante en la numismática romana.
image1010 Melpomene, La musa de la tragedia dentro de las artes teatrales. Sus atributos son el garrote, el cuchillo, la máscara y/o las cothumus (botas que tradicionalmente calzaban los actores de la comedia trágica). Esta imagen corresponde a un denario de la familia Pomponia.
 image1011 Mercurio, hijo de Júpiter y la ninfa Maya (una de las hijas de Atlas), mensajero de los dioses y dios del comercio, mercaderes y viajeros. Originalmente del comercio de cereal. Relacionado con el Hermes griego. En Roma tenía un templo cerca del Circo Máximo. Su fiesta, la Mercuralia, se celebraba en los idus de mayo. Ese día los comerciantes y sus mercancías eran aspergidos por un sacerdote con agua extraída de un pozo cercano a la Porta Capena. Petaso (sombrero de alas anchas y copa baja o casco) alado, bolsa y caduceo. Figura extraída de un denario de la familia Mamilia.
 image1012 Minerva, Diosa de primer rango ya que era hermana de Júpiter. En el templo de Júpiter, en el monte Capitolio, ella estaba entre Júpiter y Juno. Minerva fue la inventora de los números y los instrumentos musicales y posiblemente sus raíces provienen de la diosa etrusca Menrva o Menerva. Sus virtudes más destacables eran el sentido común, ciencia, arte, medicina y comercio, pero también era diosa de la guerra. Se la empareja con la griega Athena o Palas Atenea. Personifica a Roma en el anverso de muchos denarios republicanos.
Lanza, escudo y casco. A veces, sosteniendo una pequeña Victoria y otras, rama de olivo, lechuza o búho. Sentada en trono o en pie, como en esta figura perteneciente a un áureo de Antonino Pio.
 image1013 Némesis, Diosa de la justicia divina y de la venganza. Su ira se dirige hacia la humana transgresión del orden natural. Némesis persigue al transgresor con inflexible venganza. Anubis sería su equivalente egipcio. Caduceo, serpiente y a veces, bolso, rueda (la rueda de la Fortuna la detiene Némesis marcando el destino de la humanidad) o brida. Áureo de Claudio.
 image1014 Neptuno, el dios del mar. Cuando fue introducido en el panteón romano, conservaba todos los atributos del Poseidón griego, aunque no llegó a la popularidad de este entre los marineros romanos como el gran culto que le ofrecían los marineros griegos. Normalmente desnudo, barbudo y con delfín y tridente. A veces con “acrostolium” (decoración de la proa de un barco) o caballito de mar. Aquí lo vemos también sujetando una serpiente en un As acuñado por Tiberio.
 image1015 Oceanus, el dios Océano. Con dominio de todos los mares Ancla, corona, y en esta acuñación de Adriano le vemos apoyado en el tentáculo de un pulpo.
 image1016 Ops, la diosa sabina de la tierra y fuente de fertilidad. Su nombre significa “abundancia” . Como diosa de la cosecha se le asocia con el dios Consus, (protector del almacenamiento de grano).
En el foro romano Ops compartía un templo con Ceres, ambas diosas de las cosechas.
Ops se representa sentada en trono o estante, sujetando cetro o haz de espigas, como vemos en esta figura extraída de un áureo acuñado por Clodio Albino.
 image1017 Pegaso, En la mitología griega, Pegasus es el caballo con alas que fue engendrado por Poseidon y Medusa. Cuando la cabeza de Medusa fue cortada por del héroe griego Perseo, el caballo salió de su cuerpo embarazado.
 image1018 Plutón, dios del mundo subterráneo y juez de la muerte. Hijo de Saturno y esposo de Proserpina que fue desterrado al mundo infernal. Sus hermanos eran Júpiter y Neptuno. Los romanos temían pronunciar su nombre por temor a que se fijara en ellos. Hades era su equivalente griego. Se le representa sentado en su trono, con característica corona y cetro y acompañado del famoso perro de las tres cabezas, guardián del Hades, el “can Cerbero”.
 image1019 Polyhymnia, musa de la retórica, pantomima y danza. Con guirnalda de flores. Denario de la familia Pomponia.
 image1020 Priapo, Dios de la jardinería, vinicultura, marineros y pescadores. Los romanos usaban una estatua de él con un enorme falo y pintado de rojo como espantapájaros en sus jardines y huertos, también con la esperanza de que produjera buenas cosechas. Frutas, miel y leche eran ofrecidos para obtener sus parabienes. Era muy popular y se escribieron en su honor los poemas llamados las Priaperas. A veces divertidos y casi siempre obscenos. Acabó siendo el dios de la virilidad y el amor físico. Imagen obtenida de un denario de Septimio Severo.
 image1021 Proserpina, tomó su nombre de la diosa griega Persephone. Posiblemente este nombre se deriva de “proserpere” (emerger) aplicado al crecimiento del grano de cereal. Gradualmente fue identificada con Libera. (ver en esta misma página) Denario de la familia Plaetoria.
 image1022 Quirino, muy antigua deidad romana de origen incierto y poco conocido culto. Fue adorado por los Sabinos, pueblo establecido al noroeste de Roma en un asentamiento fortificado llamado el Quirinal que más tarde fue absorbido por el crecimiento de la ciudad de Roma. Se le asociaba con Rómulo, fundador de Roma. Busto de Quirino en un denario de la familia Memmia.
 image1023 Rhea o Gea, en la mitología griega es la madre de los dioses, hija de Urano y Gaia y casada con su hermano Cronos. Madre de Demeter, Hades, Hera, Hestia, Poseidon y Zeus. Rhea es identificada con Cybele y conocida como Rhea Cybele y Magna Mater. Sus adoradores cayeron en ritos orgiásticos. Aquí la vemos reclinada junto a Marte en un As de Antonino Pio. Aunque su imagen más extendida es la de la propia Cybele: conduciendo un carro tirado por leones.
 image1024 Roma, fue la personificación de la ciudad de su nombre. Su templo, junto al de Venus, estaba situado en la colina Valia. Su construcción empezó con Adriano en el 121 d.C. y acabó con Antonino Pio sobre el año 140 d.C. Profusamente acuñada en el numerario romano de todos los tiempos. En la República se la solía representar en los anversos en forma de busto con casco galeado y en el imperio sentada en trono, con casco, escudo, cetro y pequeña Victoria como en la imagen que ofrecemos de un áureo de Antonino Pio, o en pie con lanza, junto a los gemelos Rómulo y Remo, con enemigos vencidos a sus pies, etc.
 image1025 Rómulo, según la tradición, Rómulo fundó Roma en el año 753 a.C. (753 ad urbe condita) y fue su primer rey.
Rómulo y su hermano Remo, eran hijos del dios Marte y de la mortal Rea Silvia, sacerdotisa de Vesta que pertenecía a la realeza de la ciudad de Alba Longa, de origen troyano. El tío-abuelo de los gemelos, Amulio, había usurpado el trono a su hermano Numitor, padre de Rea Silvia, y había mandado que los gemelos fuesen arrojados al Tíber en una canasta. Pero éstos se salvaron milagrosamente y sobrevivieron gracias a que fueron amamantados por una loba llamada Luperca y, más tarde, cuidados por el pastor Faustulo y Acca Larencia, su esposa.
Con el tiempo, expulsaron a Amulio y restablecieron en el trono a su abuelo Numitor. Sin esperar a suceder a éste en el trono, se marcharon para fundar su propia ciudad.
Rómulo trazó el perímetro de la Roma primitiva siguiendo el ritual fundacional etrusco (trazando con un arado y una yunta de bueyes el perímetro sagrado de la futura ciudad). Remo desafió a Rómulo saltando la muralla de Roma al afirmar su hermano que moriría todo aquel que la franqueara. Y Rómulo le mató. A la muerte de Rómulo, tras un largo reinado, le fueron concedidos honores divinos.
Como dios Rómulo recibe el nombre de Quirinus .
Atributos de Rómulo en un áureo de Alejandro Severo: joven con túnica portando lanza y trofeo.
 image1026 Saturno, dios de la agricultura relacionado con la siembra de las simientes. Dice la tradición que Júpiter lo persiguió y Jano le dio cobijo en el Lacio donde Saturno introdujo la agricultura y la vinicultura, inaugurando así un periodo que se conocería como la edad de oro. En memoria de esa edad de oro, cada año, el 17 de diciembre se celebraban las Saturnalias en el foro de Roma. Las saturnalias era uno de los acontecimientos principales del año. Originalmente solamente un día, fue ampliado más adelante a siete días. Durante este festival, los negocios se suspendían, los papeles de amo y de esclavo se invertían, las restricciones morales fueron suprimidas y se intercambiaban regalos. Las ofrendas hechas en su honor se realizaban con la cabeza descubierta, contrario a la tradición romana en que siempre se cubrían la cabeza con un manto a la hora de celebrar los ritos. Busto de Saturno en el anverso de un denario de la familia Nonia.
 image1027 Serapis, divinidad cuyo origen es egipcio, que tuvo gran número de creyentes en Alexandria y a menudo se identificó con Esculapio. Con atributos de corona o tocado característico y cetro aquí vemos a Serapis en un áureo de Caracalla.
 image1028 Sol, personificación de la deidad Sol, el Helios griego. Posiblemente adorado como Sol Indiges en su templo del Quirinal. También había otro templo dedicado a esta deidad cerca del Circo Máximo y se la consideraba protectora de las carreras de cuadrigas. El emperador Heliogabalo importó el culto al Sol Invicto (El invencible Sol) desde Siria y lo elevó al rango de dios del Imperio Romano. Cabeza con corona radiada o joven desnudo que sostiene cetro, globo o látigo; estante o en carroza. Imagen extraída de un áureo de Constantino.
 image1029 Talia, musa protectora de las artes teatrales, más concretamente de la comedia. Representada portando máscara cómica y corona de hiedra. Denario de la familia Pomponia.
 image1030 Terpsichore, musa protectora de la danza. La Lira. Denario de la familia Pomponia.
 image1031 Tres Gracias, Eurofosina, Aglalia y Talía, hijas de Zeus y la ninfa Eurinome. Representan la gracia, la belleza y la fertilidad así como la dulzura y el refinamiento. Áureo de Diocleciano.
 image1032 Urania, musa protectora de la astronomía a la que se atribuye la maternidad de los cantores Lino y Orfeo. Vara y globo del orbe. Denario de la familia Pomponia.
 image1033 Venus, es la diosa romana de la belleza y el amor. Pero originariamente lo era de la vegetación y patrona de jardines y viñedos. Más tarde, bajo la influencia griega, fue identificada como Afrodita y tomo muchos de sus atributos. Hija de Júpiter y nacida de la espuma del mar tuvo entre sus amantes a Marte y Vulcano. Madre de Cupido. A veces desnuda o semi desnuda sosteniendo una manzana y portando cetro y a veces acompañada de Cupido. Es representada así en un áureo de Faustina.
 image1034 Vesta, fue una de las más populares y misteriosas diosas del panteón romano. Vesta es la diosa de la tierra, emparentada con la griega Hestia. El burro es el animal representativo de Vesta y su rebuzno aleja las influencias del lascivo Priapo. Las fiestas de esta diosa, las Vestalia, se celebraban del 7 al 15 de junio y su templo, cuyas puertas permanecían cerradas todo el año y se abrían por mujeres sólo en esas fechas, estaba ubicado en el foro romano. En otro templo ubicado en la colina del Palatino, las sacerdotisas de Vesta, las vírgenes vestales, cuidaban el fuego sagrado que se renovaba cada primero de marzo, coincidiendo con el inicio del nuevo año romano. Sus atributos característicos son la pátera y el cetro, la antorcha, lámpara de aceite (lucerna) copa pequeña (simpulum) y paladión (estatua de Palas Atenea). Sentada en trono o estante. Aquí la vemos junto a un pequeño altar en un denario de Faustina.
 image1035 Vulcano, el dios romano del fuego, especialmente del fuego destructivo. Dice la tradición que su forja se ubicaba al pie del monte Etna, aquí forjaba armas y herramientas para los dioses y héroes. Su fiesta, la Volcanalia, que compartía con la de la Bona Dea se celebraba el 23 de agosto. A orillas del río Tiber se encendían fogatas donde eran sacrificados peces vivos recogidos en ese río. Sus templos usualmente estaban situados extra muros ya que se temía al fuego. En el 215 a.C. su templo junto al Circo Flaminio fue inaugurado. En el puerto de Ostia, Vulcano era el dios venerado, y en los sacrificios se le rogaba la protección contra el fuego de los numerosos almacenes de grano que allí había y que abastecían la ciudad de Roma. Le vemos aquí con sus atributos: el bonete puntiagudo y herramientas de herrero. En este caso unas tenazas, aunque también se le representaba con un martillo o ambos. Busto en el anverso de un denario republicano de la familia Aureli

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LAS DIVINIDADES Y SUS TIPOS RELACIONADOS (Por Francesco Gnecchi)

APOLO

ACTIVS – AVGVSTVS – CONSERVATOR – MONETAE – MONETALIS – PALATINVS – PROPVGNATOR – SALVTARIS – SANCTVS

La representación de Apolo pasó de la República al Imperio; no está entre las más corrientemente representadas, y, comenzando con Augusto, finalizó con Quintilo.

Solamente dos de las emperatrices, las dos Faustinas, lo adoptaron. Apolo, a quien la mitología griega confundía con el sol, llamándolo PHOEBUS, es representado generalmente desnudo y laureado aunque a veces viste toga larga. Su emblema es la lira. A veces aparece en sestercios acompañado de otras divinidades.

Antoniniano del Emperador Emiliano.

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Denario de Augusto

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As del Emperador Nerón; Reverso: Apolo

BACO

LIBERO CONSERVATORI – LIBERO PATRI.

Es extraño que el Dios del vino y los festejos, del tiempo de la república, sobre cuyos denarios solo apareció su cabeza, haya sido introducido en la moneda con sus tipos licenciosos por dos emperadores que parecen haber tenido menos proclividades dionisiacas que otros. El gran Adriano y el buen Antonino Pío solamente, los cuales en algunos de sus medallones, hicieron una excepción a la tradicional y constante corrección y decencia de las representaciones de la moneda romana. La fiesta dionisiaca de un medallón de Antonino fue reproducida sobre un áureo de Severo, en cuyos tiempos Baco reaparece con el título de LIBER PATER el cual retuvo bajo Galieno.

Baco es siempre representado como un joven desnudo, coronado con hiedra, con el thyrsus, la copa de vino o un ramo de uvas. En los primeros medallones aparece acompañado por Ariadna y algunos bacantes, y en los de Severo por Hércules. Su animal favorito era la pantera, la cual es representada en solitario como su símbolo en un pequeño bronce único de Claudio II Gótico.

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Áureo de Septimio Severo; Rev: Hércules y Baco

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Denario de Septimio Severo

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Antoniniano de Galieno; Rev: Pantera

CERES

CERES – CERER – CERERI – CEREREM – CERERE – AVGVSTA – DEA SANCTA – EGETIA – SEGETIA – FRVGIFERA – FRVGIS.

La alegre y graciosa diosa de los campos, la reina de las frutas, pese a que carece del honor de un trono en la más alta asamblea de las divinidades principales, rivaliza con Venus y Vesta en el número de apariciones sobre la moneda imperial. Su cabeza, coronada con espigas de trigo, ya era conocida en las monedas consulares; la figura de matrona propiamente dicha, envuelta en el peplum, con los emblemas del arado, espigas de trigo o cornucopia, o bien con la antorcha, como una reminiscencia de su búsqueda nocturna de su hermana Proserpina, secuestrada por Plutón, aparece muchas veces desde Julio César hasta Caracalla.

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Denario de Julia Domna

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Denario de Vespasiano

CIBELES

No es sino hasta bastante tarde que esta diosa africana aparece sobre las monedas y sus representaciones no son muy numerosas. Fue introducida por Adriano y duró solamente hasta tiempos de Caracalla, y las monedas – medallones en su mayor parte- sobre las que aparece, son siempre anepígrafas, o, al menos, nunca ostentan su nombre; a este hecho se debe la discusión, aún inacabada, de si la diosa de las monedas de Severo, Julia Domna y Caracalla pudiera ser, no Cibeles, sino la diosa tutelar o genio de Cartago el cual se le parece y tiene casi exactamente sus mismos atributos. Algunas veces Cibeles está sentada sobre un trono entre leones o acomodada en un carro al que están uncidos cuatro leones, como aparece en los bellos medallones de Adriano y Antonino Pío; algunas veces está sentada sobre un león o un perro corriendo.

Sus símbolos son la corona muralis, el cetro y el tympanum.

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Áureo de Faustina hija

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Denario de Julia Domna

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Denario de Julia Domna

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Denario de Julia Domna

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Sestercio de Faustina Madre

DIANA

AVGVSTA – CONSERVATRIX – EPHESIA – FELIX – LVCIFERA – REDVX – VICTRIX.

Diana la cazadora, la virgen de los bosques, hermana de Apolo, asume varios nombres; Diana o Artemisa sobre la tierra, Luna en el cielo, Hécate en las regiones infernales: sobre la moneda imperial generalmente es representada como una cazadora terrestre, con túnica corta, armada con arco y carcaj, con una o dos antorchas y frecuentemente acompañada por un galgo o ciervo. La media luna es su símbolo cuando es representada como diosa celestial pero ocasionalmente Diana toma en la moneda imperial la antigua forma de Lucífera en una veloz biga, tal y como se la ve ocasionalmente sobre los denarios republicanos.

Durante el imperio sus representaciones duraron desde Augusto hasta Claudio II Gótico. El templo principal de Diana estaba en Éfeso, y su imagen, venerada en ese templo, es reproducida en algunos cistóforos, principalmente de la época de Adriano.

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Busto de Diana sobre un denario

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Denario de Julia Domna de la Gens Hosidia

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Denario de Augusto

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Denario Republicano

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Antoniniano de Emiliano

LOS DIOSCUROS

Castor y Pólux, los cuales ya habían aparecido sobre las monedas de la república, fueron colocados juntos por primera vez bajo Antonino Pío. De todos modos uno de los gemelos quien es tomado generalmente por Castor, es reproducido sobre algunos medallones de Marco Aurelio y Cómodo, y entonces los gemelos reunidos aparecen sobre unas grandes series de monedas bajo Majencio.

Ellos siempre son representados desnudos y la estrella brilla sobre sus cabezas; mientras que, de todos modos, en tiempos de la república, los vemos más frecuentemente galopando a caballo, sobre las monedas imperiales los encontramos constantemente pie a tierra con sus caballos asidos de las riendas.

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Denario republicano

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Follis de Majencio acuñado en Ostia

HERCULES

HERCULI ó ERCULI

 ADSERTOR – ARCADIVS – ARGIVVS – AVGVSTVS – COMES – COMMODIANVS –CONSERVATOR – CRETENSIS – DEBELLATOR – DEFENSOR – DEVSONENSIS – ERINNANTINVS – GADITANVS – INMORTALIS – INVICTVS – LYBICVS – MAGVSANVS – NEMAEVS – PISAEVS – ROMANVS – THRACIVS – VICTOR

A pesar de ser simplemente un héroe legendario, Hércules representa una de las figuras más importantes de la moneda romana, disputándose el terreno con el propio Júpiter tanto por la enorme variedad de sus representaciones como por el gran número de apelativos que acompañan su nombre. Usado al principio para distinguir los cuadrantes, y reproducido sobre varios denarios de la república, sus gloriosas series fueron continuadas durante el imperio. Su primer periodo culminante lo alcanzó en el reinado de Cómodo, el cual reconociéndolo como su favorito y su genio tutelar hasta el punto de casi identificarse a sí mismo con él, lo hizo representar por este motivo frecuentemente sobre sus monedas con sus esposas; entonces, después de algún tiempo de relativo descanso se alcanzó un segundo periodo bajo Póstumo, y un tercero bajo Maximiano Hercúleo que duró hasta tiempos de Constantino. Ningún otro dios, semidiós o héroe es representado de tantas maneras o con tan variados títulos. La leyenda más larga, que pasó de Grecia a Roma casi sin modificaciones, es representada en todos sus detalles sobre la moneda imperial. En el primer periodo sus tipos son el objeto de un gran número de esos maravillosos monumentos, los medallones de la más famosa época, comenzando bajo Adriano y durando hasta el reinado de Septimio Severo, y bajo el que, junto con el principal héroe son encontrados, unidos en las leyendas mitológicas, los otros héroes menores como Anteo, Caco, las hespérides, fósforo, el centauro, la hidra, omfalos etc…

En el segundo periodo, bajo Póstumo, Hércules es representado y descrito con todas las apelaciones atribuidas a él por las fabulosas leyendas.

En el tercero, bajo los cuatro emperadores, Hércules es comúnmente asociado, especialmente sobre los medallones, con Júpiter y la diosa Moneda.

Hércules esta siempre desnudo, la clava, arco y piel de león son sus atributos normales.

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Denario de Cómodo

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Denario republicano

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Áureo de Probo

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Áureo de Maximiano

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Follis de Maximino

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Antoniniano de Probo

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Áureo de Gordiano III

AESCULAPIUS

Esculapio, el dios de la medicina, puede ser considerado casi un duplicado de Salus; pero no rivaliza con este en la importancia de las representaciones sobre la moneda imperial. Descrito por primera vez por Galba, su siguiente aparición fue sobre los medallones de Adriano y los Antoninos, luego sobre algunas monedas de la familia de Severo, y por última vez bajo Póstumo y Aureliano.

Generalmente la austera figura de Esculapio es representada togada con el báculo redondo donde se enrosca la serpiente. Raramente aparece desnudo, y en ese caso quizás no sea él sino el dios africano de la salud el representado.

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Denario de Caracalla

JANO

CONSERVATOR – PATER.

Pese a que hay pocas certezas respecto a la tradición de los orígenes de Jano debe ser considerado como una deidad eminentemente romana. No se sabe donde apareció por primera vez en Italia, pero fundó una ciudad en el Lacio que fue llamada “Ianiculum” después de él, y Saturno, que fue expulsado de los cielos, fue asociado con su reinado. Su reinado fue pacífico, de acuerdo con la tradición, y Jano fue conocido como el “Rey de la Paz”. Esa era la denominación de su templo el cual estaba siempre cerrado en tiempos de paz, tal y como se conmemora en las monedas de Nerón.

La doble cabeza de Jano, mirando a Oriente y Occidente, al pasado y al futuro, fue diseñada para representar la prudencia de las dos razas unidas. Y tiene el honor de haber sido elegido para representar la unidad monetaria de la antigua Roma, el As, mientras que el poderoso Júpiter se tuvo que conformar con el más modesto Semis.

Semejante preeminencia, que puede resultar extraña a primera vista, se explica de diversos modos:

1.- Jano es considerado el dios de los comienzos, de ese modo Roma le asignó el primer dinero y el primer mes del año; aún más, Jano es considerado el dios de los tratos y convenios.

2.- Además hay que tener en cuenta que Jano era eminentemente una deidad local, algo a lo que se daba extrema importancia en la antigua Roma.

Pero a pesar del hecho de que es representado sobre la totalidad de las series de ases republicanos en todas sus transformaciones, Jano solamente dejó una leve traza sobre las amonedaciones imperiales. Después de la época del primer triunvirato, el cual ha de ser considerado como la transición entre la república y el imperio, solo aparece incidentalmente en algunos medallones o monedas de Adriano y Cómodo, sobre un denario de Pertinax y sobre otro de Galieno.

De todos modos, si le dedicamos una consideración desproporcionada a la importancia de sus apariciones en la moneda imperial, debe ser perdonada en atención a su glorioso pasado.

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As republicano

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Sestercio de Antonino Pío

JÚPITER

IVPPITER, IOVIS, IOVI.

CONSERVATOR AVG, AVGG N N, CAES, CAESS, CAESS N N, ORBIS, N K, N K LYKC, P XV, LICINII AVG, PROBI AVG – CAPITOLINVS – CANTABRICVS

CANTABRORUM – CRESCENS – CVSTOS – DEFENSOR – SALVTIS AVG – DEVS – EXORIENS – EXVPERATOR – FORTIS – FVLGERATOR – GADITANVS

INVICTVS – IVVENIS – LIBERATOR – OLYMPIVS- OPTIMVS MAXIMVS – PATER – PRAE ORBIS – PROPAGATOR – PROPAGATOR ORBIS TERRARVM PROPVGNATOR – SOSPITATOR – STATOR – TONANS – TVTATO – VICTOR – VLTOR

El majestuoso busto de Júpiter Optimus Maximus apareció en las primeras emisiones de monedas acuñadas como el símbolo característico del Semis, y su figura y símbolos ocupan un destacado lugar en las amonedaciones imperiales; Ciertamente el primer lugar si consideramos la multitud de sus atribuciones, los diversos modos en que es representado bajo uno y otro emperador, y la importancia de las monedas que lo representan en cada época. Júpiter es protector, padre y custodio del emperador, y de Roma; Júpiter es el origen, la ayuda, la esperanza, el creador del mundo; pero es también el terror del mundo, el juez universal, el invencible, el vengador. Debemos comenzar por darnos cuenta de sus numerosas y variadas representaciones, e incluso, lo vemos de niño, a caballo de la cabra Amaltea, su ama de cría; en la isla de Creta (Antonino Pío, Salonino) sentado majestuosamente en su trono, con su torso desnudo, las piernas cubiertas con un manto, o desnudo, estante con el cetro o el rayo, o con Victoria y el águila a sus pies que a veces porta una láurea en su pico; lo vemos como una colosal figura en el acto de proteger al emperador; lo vemos en su templo, detrás de donde esta teniendo lugar un sacrificio, o en una cuadriga triunfal o una veloz biga, en el acto de lanzar sus rayos contra los gigantes.

A veces, en los medallones de la buena época, permanece entre Juno y Minerva. Las tres figuras aparecen a veces estantes, a veces sedentes; a veces desaparecen las tres figuras quedando tan solo sus símbolos para representarlas, el águila, el pavo real y la lechuza.

Sobre medallones de la tetrarquía está acompañado a veces por Hércules y la diosa Moneta.

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Denario rep. Dedicado a Júpiter Capitolino

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Denario de Macrino

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Áureo de Augusto Dedicado a Júpiter Tonans

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Follis de Constantino Magno

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Sestercio de Gordiano III

 JUNO

IVNO, IVNONI, IVNONEM.

AVGVSTA – CONSERVATRIX – LVCINA – MARTIALIS – REGINA – SISPITA – VICTRIX

La soberbia Juno, hermana y consorte de Júpiter, a veces caprichosa y no siempre amable, es representada como una matrona diademada y adornada con un cetro, teniendo un pavo real por emblema. Su estatua en el templo es representada por primera vez en las monedas de los Flavios, y sus personificaciones por muchos de los emperadores y casi todas las emperatrices hasta Magnia Urbica.

Entre las funciones de Juno esta la del patronazgo sobre la ceca. En estas funciones a veces asume el nombre de Juno Moneta, y puede llegar a ser confundida de este modo con la diosa Moneta.

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Denario de Sabina

ISIS Y SERAPIS

ISIS FARIA – DEO SANCTO SERAPIDI.

Las dos importantes divinidades egipcias hicieron su aparición momentánea solo sobre las pequeñas monedas de bronce atribuidas a Juliano II, Helena y Joviano; pero quizás, no han de ser todas atribuidas a esa época. Isis hace una aparición fugitiva también sobre algunos medallones de Faustina hija, y Serapis bajo Septimio Severo y Póstumo. Isis es representada siempre con la flor de loto sobre su cabeza salvo las pocas veces que la sostiene en la mano. Sus emblemas son el sistrum, un jarrón, un balde o una rama. Tan pronto aparece sentada en el acto de amamantar a su hijo Horus, como estante semi desnuda, sobre la proa de un barco del que sujeta la vela, sobre un carro arrastrado por dos mulas o dos hipopótamos o bien sentada sobre un perro o un león a la carrera.

Cuando es acompañada por Osiris ambos tienen extremidades de sirena y sostienen entre ellos un jarrón del que surge una serpiente.

El busto de Serapis es adornado con el modius, porta cetro y orbe, pero más frecuentemente es representado como un busto barbado.

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Denario de Caracalla

MARTE

MARS, MARTI, MARTEM.

 ADSERTOR – AVGVSTVS – COMES – CONSERVATOR – DEVS – INVICTVS – PACATOR – PACIFER – FVNDATOR PACIS – PATER – PATER PROPVGNATOR – PATER N K – PROPVGNATOR – VLTOR – VICTOR.

El dios de la guerra, el padre de Rómulo y Remo, hizo su primera aparición en su forma griega completa sobre las primeras monedas de bronce y plata acuñadas en Campania, siendo reproducido sobre varios denarios de la república. En las series imperiales compite con Júpiter y Hércules por la primacía desde Augusto hasta la era de Constantino Magno. Ya sea desnudo, ya sea vestido con atavíos militares, tiene a veces una actitud pacífica pero más a menudo una actitud guerrera. Sus emblemas consisten en una rama de olivo en el primer caso, y en armas y trofeos en el segundo. Un magnífico templo fue erigido en su honor por augusto, bajo el título de MARTI VLTORI, templo que es representado en las monedas del propio Augusto.

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Antoniniano de Póstumo

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Denario de Caracalla

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Medallón de Septimio Severo

 MERCURIO

MERCVRIO.

CONSERVATOR – FELIX – PACIFER

Mercurio, el mensajero de los cielos, el protector de artistas, oradores, viajeros, mercaderes y ladrones, esta entre aquellos dioses que con menos frecuencia aparecen en las amonedaciones imperiales, pese a que, de antiguo, fue escogido para aparecer en los Sextantes de la república. Fue adoptado, muy raramente, por Trajano y los Antoninos, y reapareció solamente desde la época de Galieno hasta la de Tácito.

Es representado generalmente desnudo, con el gorro alado, y sus símbolos son el bolso y el caduceo.

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Denario republicano

MINERVA

MINERVA, MINERVAE.

AVGVSTA – FAVTRIX – PACIFERA – SANCTA – VICTRIX

Minerva, o de otro modo, la guerrera Pallas, puesto que ese es el carácter que generalmente toma esta diosa en la moneda romana, fue elegida originalmente por la república como símbolo para el sestercio de plata. Diosa de la sabiduría y de las artes de la guerra, surgió adulta y completamente armada de la cabeza de Júpiter, minerva es representada como una mujer de fortaleza y coraje masculino ataviada con casco y armadura, con un escudo delante de su pecho y armada con lanza y hacha. Minerva la guerrera es representada en el acto de defenderse a sí misma con un escudo o de lanzar un dardo, y de esta guisa es representada a veces sobre la proa de un buque; como pacificadora, con un ramo de olivo, como sanadora, en la actitud propia de Salus, alimentando a una serpiente.

Su emblema es la lechuza. Este tipo fue adoptado en los comienzos del imperio, y su importancia culminó bajo Domiciano quien la eligió como la protectora especial de la familia imperial.

Más de 200 monedas diferentes de Domiciano en todos los metales están dedicadas a la belicosa Pallas, y no solamente se representa su figura completa sino también su busto, cosa que no encontramos en las monedas de ningún otro emperador.

Naturalmente Minerva raramente es representada en las monedas de las emperatrices, y solo incidentalmente en algunos medallones de Faustina hija. Sobre esos, y sobre algunos medallones de la era dorada ella está acompañada a veces por otras divinidades como Júpiter, Juno, Vulcano y otras.

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Denarios de Domiciano dedicados a Minerva notar en el primero la lechuza a sus pies y el barco

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Denario de Marco Aurelio

NEPTUNO

NEPTVNO.

AVGVSTVS – COMES – REDVX.

Hijo de Saturno y de Rhea, hermano de Júpiter, el dios de los mares aparece en las primeras monedas imperiales de los dos Pompeyos, de Bruto, Augusto y Agripa; y a partir de entonces a intervalos hasta la época de Juliano II. Siempre es representado desnudo y barbado. El tridente y el “acrostilium” son sus atributos. A veces su pie es situado sobre una proa.

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As de Agripa

 ROMA

ROMA, ROMAE.

AETERNA – AVGVSTA – BEATA – FELIX – HERVLEA PERPETVA – RENASCENS – RESTITUTA – RESVRGENS – VICTRIX.

Para completar su Olimpo Roma colocó entre las deidades principales a su propio fundador, Rómulo, bajo el nombre de Quirino; pero nunca encontraremos este nombre en las monedas y muy raramente el de Rómulo.

En su lugar aparece la diosa Roma. La importancia que se le dio en la moneda republicana, figurando como lo hizo, sobre los ases de Capua y sobre el decussis de Roma, así como sobre la mayor parte de los denarios de plata, fue la causa de que fuese preservada durante el Imperio; también, de cualquier forma, la figura de Roma se iba a hacer de uso común mientras que la de Quirino no fue adoptada; Roma sobrepasó al mismo Júpiter en el número de gobernantes que la emplearon, casi un centenar; pero no debemos olvidar que debe esta victoria al hecho de que mediante un ligero cambio en su significado fue capaz de prolongar su vida mucho más allá del paganismo. Cuando la nueva religión puso final a todas las divinidades del Olimpo, y cuando Júpiter y Marte con todas las otras deidades paganas fueron forzadas a desaparecer de la escena, dejando el campo libre al nuevo Cristo, Roma, cambiando de significado, dejó de ser considerada a partir de entonces como una diosa, pasando a ser una personificación de la ciudad y se mantuvo en la moneda permanentemente desde la época de los Constantinos hasta la caída del Imperio de Occidente. Esto no hubiese sucedido así si, en lugar de Roma, el dios Quirino hubiese sido colocado en las amonedaciones. Pero, tomando los hechos como se produjeron, sería casi imposible trazar una línea divisoria clara entre la diosa Roma y la Roma que era la personificación o la abstracción de la ciudad.

De ese modo las numerosas monedas que tienen como tipo a la loba amamantando a los gemelos son atribuidas a Roma, ya sea como diosa, o como ciudad; y este tipo aparecerá primero bajo Vespasiano y se mantendrá con más o menos frecuencia hasta la época de Constantino Magno. El auténtico origen de Roma está representado aquí.

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Denario de Adriano

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Siliqua de Valente

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Dupondio de Vespasiano

RÓMULO

ROMVLO.

AVGVSTVS – CONDITOR.

Como ya se ha dicho más arriba, el nombre del fundador de Roma fue eclipsado por el de la misma Roma. Aparece muy raramente sobre algunas monedas de Adriano y de los Antoninos, ROMVLO AVGVSTO, ROMVLO CONDITORI.

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Denario de Adriano

SOL

SOL, SOLI.

AVGVSTVS – COMES – CONSERVATOR – DEVS – DOMINVS IMPERII ROMANI – INVICTVS – PROPVGNATOR

El Sol es muy poco representado durante la República y al comienzo del Imperio; pero aparece en una secuencia constante desde la época de Galieno hasta la de Constantino II, de este modo, hasta las épocas más recientes en las que encontramos representaciones de los dioses paganos. Así, las series concluyen con Constantino II, y en ellas están representadas además Júpiter, Marte y Sol.

Pese a que casi siempre es representado desnudo, Sol porta ocasionalmente una túnica larga y, como distinción, la cabeza radiada. Aparece siempre que no es representado sobre una cuadriga o una biga, estante, y ostenta, de acuerdo a la ocasión, vara, orbe o bien ambos.

A veces es mostrado en el acto de coronar al emperador.

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Denario de Caracalla

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Follis de Constantino Magno

VENUS

VENVS, VENERI, VENEREM.

AVGVSTA – CAELESTIS – FELIX – GENITRIX – GENETRIX – VICTRIX

Julio César siempre tuvo en mente sus pretensiones de descender de un origen divino y representó a Venus en sus monedas, quien, de todos modos, hacia mucho que aparecía sobre monedas republicanas. Fue adoptada también por algunos emperadores y por casi todas las emperatrices; pero cesó de aparecer con Galieno y Salonino. Desnuda, semidesnuda o vestida, estante o sedente, la diosa de la belleza y el amor es representada diademada y con un cetro y una manzana; a veces sostiene una paloma y es acompañada a veces por Cupido o un delfín.

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Denario de Julio César

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Denario de Faustina Madre

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Denario de Julia Soaemias

VESTA

VESTA, VESTAE.

AETERNA – AVGVSTA – FELIX – MATER – MATER P R QVIRITIVM

SANCTA.

Vesta, diosa del fuego, sigue casi los mismos pasos que Venus, comenzando con Julio César y finalizando con Galieno y Salonino. La figura de la matrona diademada mediante la que fue representada ostenta el cetro, el Palladium, una antorcha o un símpulo (o más estrictamente una lámpara); A veces es representada en su templo, e incluso algunas veces se ve detrás de sus sacerdotisas, las vestales, sacrificando.

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Denario de Lucilla

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Denario de Julia Domna

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As de Calígula

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Áureo de Sabina

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Áureo de Vespasiano

VULCANO

VOLKANO.

DEVS – VLTOR.

El herrero divino, el dios del acero y del fuego, aparece por primera vez en las monedas autónomas del Senado, a continuación sobre las de época de Trajano y las de otros pocos emperadores hasta Claudio II “Gótico”, quien le dedicó una pequeña moneda de bronce REGI ARTIS.

Es representado con túnica corta que no llega más debajo de sus rodillas, ceñida a su costado por una faja, y con un gorro puntiagudo. Sus emblemas son el martillo, las tenazas y el yunque.

Es representado sobre medallones de los Antoninos en compañía de Júpiter para el que prepara un rayo, o con Venus, a quien entrega una coraza para su amante Marte.

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Semis de Malaca (Hispania)

OTROS DIOSES, SEMI-DIOSES Y HÉROES

Intercalados entre todas las deidades reseñadas en la vista sinóptica con la que estamos ahora especialmente ocupados, hay algunos otros que hacen una aparición fugitiva, o de los cuales al menos se hace mención en la moneda imperial. Entre estos los cielos, la tierra, las regiones infernales y el océano contribuyen con sus leyendas y tradiciones.

Plutón, hermano de Júpiter, quien no solo fue contado por los romanos entre las doce deidades principales, sino incluso entre las ocho especiales de quienes solo estaba permitido representarlas en oro, plata y marfil, tiene muy poca conexión con los numismáticos. Los monederos parecen haber preferido los dioses de los cielos la tierra y el mar a los de las regiones infernales. Encontramos a Plutón solamente en una rara moneda de Heliogábalo, y es representado sedente, envuelto en una amplia túnica, con Cerbero a sus pies.

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Representación de Plutón en un antoniniano de Caracalla.

Saturno, pese a ser el padre de Júpiter, no solo no está colocado entre los dioses principales del Olimpo, sino que es bastante desdeñado, desde el momento en que es destronado por su hijo y reducido a la condición de simple mortal, y su memoria no es recordada entre los romanos salvo por las saturnalias que eran celebradas en memoria de la era dorada sobre la que presidía.  Saturno fue confundido con Cronos por los griegos, o lo que es lo mismo con el tiempo. El dios que devoraba a sus propios hijos es solamente una alegoría de el Tiempo que consume todos los años que pasan. Es en este sentido en el que vemos a Saturno, o al Tiempo, representado sobre un bronce de Trajano con la guadaña, y sobre un bronce de Cómodo donde sostiene el círculo del año de donde surgen cuatro niños representando las cuatro estaciones. Es al Tiempo al que se refieren estas monedas que representan el zodiaco.

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Representación de Saturno en un antoniniano de Valeriano.

Prometeo. El desafortunado dador del fuego a los hombres hace una única y fugitiva aparición en un sestercio de Antonino Pío, en el acto de crear una mujer en presencia de Minerva. Y con Prometeo mencionamos además a los argonautas, los centauros, Caco, Telésforo y otros héroes legendarios.

La Tierra (Tellus), símbolo de fecundidad, aparece en la época de Adriano. Es representada por una mujer, a veces estante con un arado u otro apero agrícola o la cornucopia, a veces sentada recostada contra un cesto lleno de espigas de trigo y con su mano descansando sobre un orbe. En los sestercios, los cuatro niños que simbolizan las estaciones forman una corona sobre el orbe.

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Denario de Adriano

A continuación siguen las otras divinidades terrestres; Pomona y Flora, Pan, Silvano, Marsias, Príapo, los Faunos, los Silenos, los Sátiros, los Centauros, los Gigantes, Atalanta y el dios de las fronteras, quienes hacen apariciones más o menos fugitivas en los sestercios de los Antoninos, sobre los que son representados la totalidad de la mitología. Las Gracias y Musas también son mencionadas, pero de las últimas solo Calíope tiene el honor de figurar con su nombre sobre un raro bronce de Probo.

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Denario republicano dedicado a Flora

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Denario republicano dedicado a Pan

Océano es representado en las monedas del mismo modo que son representados algunos ríos, los cuales, de todos modos, han de ser considerados más como expresiones geográficas que como deidades, si exceptuamos el Nilo que aparece en tiempos de Juliano el filosofo (DEO SANCTO NILO).

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Denario de Adriano

En esta época también Anubis, Harpocrates, el toro Apis y la esfinge fueron importados de Egipto junto con Serapis e Isis Faria. Pero la esfinge hizo su primera aparición con Augusto si bien quizá no con el significado de ser una divinidad.

Finalmente, entre las divinidades excepcionalmente representadas o simplemente invocadas debemos destacar para completar las grandes series, los dioses de los augurios (Septimio Severo DIS AVSPICIBVS), los dioses del matrimonio (Crispina DIS CONIVGALIBVS), los dioses custodios (Pertinax DIS CVSTODIBVS), los dioses del nacimiento (Crispina DIS GENITALIBVS), los dioses del parentesco (Pertinax DIS GENITORIBVS), los dioses familiares (Geta DI PATRII), los dioses de la crianza (Salonino DII NUTRITORES), y los hados conquistadores (Diocleciano FATIS VICTRICIBVS).

PERSONIFICACIONES ALEGÓRICAS.

Las personificaciones alegóricas constituyen una auténtica característica de las amonedaciones romanas. Roma la asimiladora, tras haber añadido las deidades locales y otras de las provincias imperiales al Olimpo griego, creó un gran número de nuevas deidades que parecían apropiadas para fijar una idea abstracta, o para personificar una alegoría usando medios mediante los cuales la gente podía ser educada y sus mentes impresionadas más fácilmente. Así surgieron Abundancia, Salud, Felicidad, Paz que fueron personificadas y deidificadas, y también todas las otras virtudes civiles y militares, objetos bellos y deseos variados; y a estas personificaciones se les alzaron estatuas, se les erigieron templos y se les hicieron sacrificios como al resto de las deidades, no solamente en Roma sino en todas las ciudades del Imperio. Asumieron una importancia preponderante, si no en rango, si en número, por lo que en este aspecto ostentan indudablemente el primer puesto en las amonedaciones.

Cada una de estas deidades es representada de una o más formas, y es natural suponer que las figuras que nos muestran son solamente reproducciones de las estatuas erigidas a estas divinidades. Pero, pese a que permanecen algunos ejemplos aislados, es gracias al enorme número de monedas que ha llegado a nosotros a lo que debemos el perfecto conocimiento de esas maravillosas y ricas series, que no se hallarán en ningún otro sistema monetario antiguo o moderno. Los tipos de cada cual, una vez establecidos, continúan constantes e inalterables, salvo por variaciones debidas al cambio en el arte, durante el transcurso de siglos; y los atributos propios de cada cual, pese a ser en todas las épocas muy numerosos, son conservados escrupulosamente. Comenzaron en los albores del Imperio, y algunos incluso en la época de la República, duraron hasta la caída del Imperio de Occidente, después de lo cual, con los cambios en los usos y costumbres, la nueva religión que apareció como una completa sorpresa dentro del Imperio, la decadencia del arte y otros eventos menores, causaron la pérdida paulatina pero total de estos tipos del mismo modo que se perdieron muchos otros tipos, dejando espacio a los tipos bizantinos rudos y repetitivos, los cuales simbolizan la decadencia artística, moral y política del Imperio.

Las personificaciones sobre las monedas son casi siempre acompañadas por una leyenda relacionada; a veces, de todos modos, esta no aparece o es sustituida por otra, la cual, si no es la indicación de una fecha en continuación de la leyenda del anverso, es una leyenda que no tiene nada que ver con la deidad representada.

De este modo, por ejemplo, en algunas monedas de Trajano encontramos varias personificaciones, Paz, Victoria, Seguridad, Salud, etc., invariablemente acompañadas por la leyenda entonces en uso en las monedas de ese emperador; SPQR OPTIMO PRINCIPI, y sobre las monedas de oro plata y cobre de varios emperadores las mismas monedas ostentan solo leyendas como: COS III, P M TR P COS II ó III ó IV, TR P IMP V, VI ó VII, COS V P P y así.

Las personificaciones, de todas formas, a pesar de la ausencia de una leyenda relacionada con ellas, son siempre fácilmente reconocibles por sus tipos, por sus actitudes, ropajes y símbolos.

Hay un caso en el cual, a menos que se posea mucha práctica, es posible equivocarse y ha de mencionarse aquí en cualquier caso – cuando la leyenda se refiere a una personificación pero aparece la figura de otra. Esto nunca sucede en la mejor época del Imperio y es siempre excepcional en épocas posteriores; pero sucede bastante frecuentemente en épocas bárbaras y en las cecas más irregulares. Especialmente bajo el dominio de los tiranos no es inusual encontrar, por ejemplo, la leyenda FORTVNA con la figura de Salud, SALVS con la figura de Victoria, Paz, o cualquier otra similar. Por estas razones las monedas de los tiranos, y especialmente las de Carausio y las de los Tétricos, no pueden ser consideradas como “normales”. Han de ser tratadas simplemente como errores bárbaros, por lo que no las tengo en cuenta, contentándome con mencionar el hecho.

La personificación es a veces reemplazada por un símbolo. De este modo un antoniniano de Caro, con la leyenda ABVNDANTIA representa una galera, y la alusión es suficientemente evidente; sobre otro antoniniano de Tétrico, con la misma leyenda, ABVNDANTIA, están representados los instrumentos de sacrificio, representando probablemente, un sacrificio efectuado a la divinidad por haber garantizado la abundancia; VICTORIA es reemplazada por un trofeo y así. Dichos ejemplos son frecuentes en todas las épocas y no son difíciles de interpretar.

Desde el comienzo del Imperio hasta la caída del Imperio de Occidente hay 170 nombres de emperadores, césares y emperatrices que adoptaron personificaciones alegóricas en sus monedas; hay 40 de estos contando solamente aquellas que son verdaderas personificaciones, pese a que no se puede establecer un límite claro y preciso, y otras representaciones tienen un claro derecho a formar parte de las series como por ejemplo, DISCIPLINA, BEATITVDO, RELIGIO, TVTELA, VTILITAS,

HVMANITAS y un puñado de otras que no es fácil definirlas como verdaderas personificaciones o simples abstracciones.

Pero, dejando aparte aquellas que deben ser puestas en duda me he confeccionado la siguiente lista:

ABVNDANTIA                                        LIBERALITAS

AEQVITAS                                               LIBERTAS

AETERNITAS                                         MONETA

ANNONA                                                 MVNIFICIENCIA

BON EVENTVS                                      NOBILITAS

CARITAS                                                 OPS

CLARITAS                                              PATIENTIA

CLEMENTIA                                          PAX

CONCORDIA                                         PERPETVITAS

FECVNDITAS                                       PIETAS

FELICITAS                                            PROVIDENTIA

FIDES                                                     PVDICITIA

FORTVNA                                             QVIES – REQVIES

GENIVS                                                 SALVS

HILARITAS                                          SECVRITAS

HONOS                                                  SPES

INDVLGENTIA                                    TRANQVILLITAS

IVSTITIA                                               VBERITAS

IVVENTVS                                            VICTORIA

LAETITIA                                              VIRTVS

De todos modos, hay príncipes que adoptaron solo una, mientras que otros adoptaron más de treinta; algunas personificaciones aparecen solo bajo un príncipe, y hay otras que aparecieron bajo 120 gobernantes diferentes.

El número de gobernantes que adoptaron personificaciones es como sigue: VICTORIA fue adoptada por 120 príncipes, CONCORDIA 93, SALVS 78, VIRTVS 76, PAX 69, FELICITAS y SECVRITAS 67, PIETAS 66, FIDES y PROVIDENTIA 61, AEQVITAS 57, FORTVNA 54, SPES 53, MONETA 47, AETERNITAS 36, LIBERALITAS 32, LAETITIA 31, LIBERTAS 30, ANNONA 28, GENIVS 26, ABVNDANTIA 23, PVDICITIA 21, VBERITAS 20, HILARITAS 18, CONCORDIA 16, INDVLGENTIA 15, IVSTITIA 12, BONVS EVENTVS 10, PERPETVITAS 9, CLARITAS 8, NOBILITAS 7, TRANQVILLITAS 6, HONOS, IVVENTAS y QVIES 5, MVNIFICIENCIA 4, CARITAS y OPS 2, PATIENTIA 1.

El número de personificaciones adoptado por cada gobernante es como sigue: Antonino Pío adoptó 31, Galieno y Adriano 27, Septimio Severo 25, Cómodo y Caracalla 24, Claudio II 23, Marco Aurelio, Alejandro Severo y Diocleciano 22, Heliogábalo 21, Tétrico I 20, Carino y Maximiano Hercúleo 19, Trajano, Gordiano III, Treboniano Galo, Valeriano, Póstumo, Probo y Carausio 18, Vespasiano, Volusiano, Victorino, Quintilo, Tácito y Galerio Maximiano 17, Julia Domna, Geta, Filipo, Salonina, Floriano, Caro, Constancio Cloro y Galba 16, Trajano Decio y Constantino Magno 15, Tito, Domiciano y Tétrico II 14, Pescenio Níger, Albino, Aureliano y Alecto 13…

RESUMEN DE LAS PERSONIFICACIONES ALEGÓRICAS CON SUS FIGURAS Y SIMBOLOS RELACIONADOS

ABVNDANTIA

ABVNDANTIA AVG, AVG N, AVGG, AVGG ET CAESS N N – TEMPORVM – ALIMENTA

Es durante el espléndido reinado de Trajano cuando la idea de grandes riquezas, de plenitud, y de satisfacción de todas las necesidades vitales, hace su primera aparición en las monedas romanas. La leyenda ABVNDANTIA aún no aparece, siendo usada ALIM. ITAL. En su lugar; pero la figura femenina, sosteniendo la cornucopia y las espigas de trigo, y distribuyendo sus regalos a los hijos del pueblo, es precisamente la de Abundancia, tal y como la encontramos frecuentemente junto con su propia leyenda desde el reinado de Heliogábalo hasta la época de la tetrarquía. Generalmente es representada como una matrona sosteniendo una cornucopia (comúnmente llamada cuerno de la abundancia) y algunas espigas de trigo. Normalmente la figura de Abundancia es representada sola, pero algunas veces, de todos modos, y principalmente sobre algunos sestercios (ver por ejemplo los de Julia Mamaea y Salonina), forma parte de un cuadro más complejo y está colocada entre el emperador y Minerva o con otras figuras. Algunas veces Abundancia sostiene solamente la cornucopia, a veces vierte el contenido de esta en un modius o hacia alguna persona que lo recibe.

Es difícil determinar si la cornucopia contiene dinero o frutos, pero yo me inclinaría por la segunda opción pese a que tanto el dinero como los frutos de la tierra se prestan por igual a simbolizar la abundancia.

ABVNDANTIA también fue usada en algunos períodos como representación de SECVLO FRVGIFERO, una leyenda a la cual, bajo Pertinax y Póstumo le correspondían un caduceo alado y espigas de trigo, bajo Clodio Albino y Severo el genio de la abundancia, y también bajo el mismo reinado de Clodio Albino una divinidad, aún no determinada, que tiene todas las características de una Ceres Africana y que ciertamente ha de ser considerada con el significado de ABVNDANTIA.

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Denario de Trajano “Alim. Ital.”

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Denario de Adriano

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Áureo de Numeriano

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Dupondio de Trajano

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Sestercio de Gordiano III

 AEQVITAS

 AEQVITAS AVG, AVGVST, AVGVSTI, AVGG, AVG NOSTRI – MVNDI – PVBLICA – AERES AVGVST.

AEQVITAS no ha de ser confundida con IVSTITIA, la cual también encontramos en la moneda romana. Si la última ha de ser entendida en el sentido moral como un juicio de las acciones humanas, AEQVITAS debe ser entendida en el sentido económico comercial, el que establece la rectitud de las transacciones, y a la cual corresponde el valor público de las monedas.

Introducida por Vespasiano, la personificación de AEQVITAS duró, con pocas interrupciones, hasta Constantino Magno, después del cual solo aparecerá en un medallón de plata de Decencio.

Originalmente, AEQVITAS fue representada por una matrona estante, con una balanza en su mano derecha y una larga vara en su mano izquierda que, pese a que ha sido llamada cetro, probablemente represente la medida, pertica, usada en agrimensura.

Nerva sustituyó esta última por una cornucopia convirtiendo a AEQVITAS igual a MONETA. De este modo, el resultado es que la misma personificación es acompañada algunas veces por una leyenda o por la otra hasta que las dos leyendas llegaron a ser estampadas indiferentemente, especialmente en los sestercios de los siglos tercero y cuarto que ostentan las representaciones de las tres monetae.

En algunos casos muy raros la cornucopia es sustituida por una rama de palma.

Cuando las tres monetae son usadas para personificar AEQVITAS, cada una sostiene la balanza y la cornucopia, y cada una tiene a sus pies un montoncito de monedas representando las monedas de bronce, plata y oro.

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Antoniniano de Gordiano III

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Denario de Nerva

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Antoniniano de Galieno

AETERNITAS

AETERNITAS (AETERNITATI) – AVG, AVGVSTA, AVGVSTI, AVGG – IMPERII – P(OPULI) R(OMANI) – AETERNITATIBVS.

Vespasiano fue el primero en adoptar AETERNITAS, la cual duró tres siglos, hasta la época de Maximiano Hercúleo. Los tipos usados para representarla son muy variados y numerosos. El más común que debe ser considerado como una verdadera personificación está representado por una figura femenina velada, que porta una cabeza de Sol y otra de Luna en cada mano, y esto es por así decir, un símbolo derivado.

El Sol y la Luna que tienen sus ortos y ocasos de forma impasible a las vicisitudes de la vida humana fueron adoptados como símbolo de la eternidad desde los primeros tiempos.

El Globo era más especialmente el antiguo símbolo de la eternidad y mucho más apropiado que nuestra serpiente que se muerde la cola.

De este modo hemos visto que AETERNITAS se representaba con una figura femenina con cetro, sentada sobre un orbe, o un orbe coronado por un fénix; también por una figura femenina estante, con el cetro y la cornucopia, recostada contra una columna o con el pie derecho sobre un orbe.

Pero hay algunos otros tipos, o bastantes símbolos con los que la leyenda AETERNITAS es asociada, y, principalmente en los reinados de los Antoninos, la leyenda AETERNITAS, más comúnmente en las monedas de las emperatrices, es combinada con las representaciones más variadas. No raramente la encontramos acompañada por la figura de Ceres, de la de Diana, Juno, Pietas, Fortuna, Italia, de la propia Augusta, arrastrada en una biga por dos leones o en una cuadriga de elefantes, a veces por un templo, o finalmente, por una escena en la batalla de los romanos contra los Sabinos en un sestercio de Faustina madre.

En tiempos más recientes, bajo Majencio y Probo, los dioscuros y la loba romana se asocian con AETERNITAS. Si a estas representaciones añadimos el significado de las diferentes leyendas, como AETERNITAS AVG, la más común, AETERNITAS P(OPULI) R(OMANI), que encontramos sobre un raro bronce de Vespasiano, AETERNITAS IMPERII, bastante común en las monedas de los Severos, podrá ser visto fácilmente como la concepción fundamental de Eternidad, o dicho con más precisión, de estabilidad asociada con AETERNITAS no se entiende en el sentido cristiano moderno, ha de ser referido siempre a Roma, al Imperio Romano o a la familia imperial. ROMA AETERNA es siempre el significado último sea cual sea el modo en que la Eternidad nos sea presentada.

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As de Faustina

 ANNONA

ANNONA (ANNONAE) – AVG, AVGVSTA, AVGVSTI, AVGVSTORVM – ANNONA AVGVSTI CERES – AVGVSTI FELIX

A pesar de que Annona tiene una cierta e incluso una gran analogía con Abundantia

– de hecho casi exactamente los mismos símbolos representan a ambas personificaciones – es necesario puntualizar sus distinciones, y explicar completamente el significado romano, el cual es bastante especial y mucho más importante de lo que podría suponer alguien que juzgase la antigüedad usando los hábitos modernos de pensamiento. Para comprender su importancia debemos retrotraernos a los tiempos cuando la Roma Republicana, no siendo capaz de producir suficientes alimentos para consumo propio, tenía sus graneros en Sicilia y Cerdeña. Cuando esta islas ya no fueron suficientes para alimentar al coloso siempre creciente fue necesario recurrir a Egipto y África: y Tácito observa que los ciudadanos romanos estaban preocupados por esta necesidad, pensando que su subsistencia estaba en poder de los vientos y tempestades. La enorme cantidad de grano precisa para alimentar la Roma Imperial, de la cual una tercera parte se proveía en Italia y dos tercios en África, era llevada a los puertos bajo la supervisión de los procuradores romanos, y enviada por ellos a la capital donde los enormes graneros necesarios habían sido construidos. Una flota especial fue organizada para su transporte que se hacía a la mar en fechas establecidas, y que causaban una agitación extraordinaria en los puertos de Ostia y Pozzuoli, donde la gente acudía en masa para contemplar la llegada de las grandes naves que traían el alimento a Roma.

A partir de esto se puede comprender fácilmente como Annona (concebida como el sustento necesario para un año) tenía una importancia extraordinaria para los romanos y fue estimada profundamente merecedora de deificación.

Annona Sancta disfrutó de un culto especial en los puertos de salida y llegada, que le debían gran parte de su prosperidad a ella, y donde mucha gente, marinos, controladores de pesos, vigilantes, y todo tipo de trabajadores le debían su sustento. De aquí se deduce que es natural que templos y altares a la diosa Annona fueran erigidos en Roma, en los cuales implorar cosechas abundantes y mares favorables, circunstancias de las que dependía el sustento de la ciudad.

Es por este motivo por el que Annona es representado como una mujer cuyos emblemas constantes son la cornucopia, el modius relleno con espigas de trigo y frutos de la tierra, y la tesera, e incluso la proa de un barco puede aparecer; en un raro bronce de Antonino aparece hasta un faro.

Annona aparece por primera vez en la moneda bajo Nerón, cuando es representada en compañía de Ceres, la cual completa la idea significada por la leyenda (ANNONA AVGVSTI CERES). De todos modos ella no figura entre las conmemoraciones más frecuentes que fueron hechas a intervalos incluso hasta la época de Diocleciano.

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Antoniniano de Filipo I

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Denario de Alejandro Severo

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Sestercio de Nerón

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Sestercio de Trajano

BONVS EVENTVS

BONVS EVENTVS – BONO EVENTVI.

Este es un tipo que raramente se emplea, con él se da una duplicación del significado de FORTVNA. Es representado como una figura masculina desnuda, que siempre sostiene en la mano derecha una pátera de la cual efectúa una libación sobre un altar encendido, en la mano izquierda lleva un remo, dos espigas de trigo o una cornucopia.

Este tipo fue introducido por Galba, fue usado por unos pocos emperadores y finalizó con Galieno.

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Denario de Pescennio Niger

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Denario de Trajano

CARITAS

CARITAS AVGG – MVTVA.

El afecto es representado en un único tipo de una rara moneda acuñada por Tétrico I.

Una figura femenina, estante, con el brazo derecho alzado y extendido; delante de ella un altar.

La leyenda CARITAS MVTVA se encuentra sobre algunas monedas de Balbino y Pupieno, pero la leyenda está acompañada simplemente por un par de manos unidas, las cuales, en otras ocasiones son acompañadas bajo estos mismos emperadores por la leyenda: AMOR MVTVVS, FIDES MVTVA; PIETAS MVTVA.

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Antoniniano de Pupieno

CLARITAS

CLARITAS AVG ó AVGG – REIPVB – REIPVBLICAE.

Ya sea para identificar al emperador con el sol, o lo que es lo mismo, hacerle su igual en esplendor, la palabra CLARITAS se encuentra en la época de Póstumo y también la personificación asociada que es solamente un sustituto para el propio Sol. El tipo que corresponde a la leyenda CLARITAS es precisamente el del Sol, una figura masculina, desnuda y radiada.

Fue adoptada por la tetrarquía y a continuación por la familia de Constantino magno, filológicamente, el término permaneció en nuestro lenguaje como un adjetivo en lugar de sustantivo hasta nuestra época, aunque en algunos idiomas europeos está cayendo en desuso (Inglés, Italiano…).

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Aureus de Postumus

CLEMENTIA

CLEMENTIA (CLEMENTIAE) – AVG – CAESARIS – IMP GERMANICI – TEMP.

Moderación en el momento de la victoria y piedad con los derrotados son las dos virtudes más raras del conquistador. Y es exactamente en este sentido en el que CLEMENTIA ha de ser entendida. Una primera mención de Moderación y Clemencia fue hecha sobre dos dupondios de Tiberio, pero salvo esas dos excepciones Clementia es representada por primera vez en la época de Tácito y Probo, bajo los cuales se hizo muy común.

El tipo de Clementia no está muy definido. A veces es representada como una mujer, estante, con una rama y un cetro; otras, como una figura femenina con cetro y recostada contra una columna. Desde la época de Probo la representación más común es la de dos figuras masculinas (Júpiter y el emperador) sosteniendo un orbe entre ellos representando la unión de la clemencia divina y la clemencia imperial en el gobierno del mundo.

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Denario de Adriano

CONCORDIA

CONCORDIA (CONCORDIAE) – AETERNA – AVG, AVGVSTA, AVGVSTI, AVGG, AVGGG, AVGVSTORVM – AVGG ET CAESS N N (ó N N N N ) – COMMODI – EQVITVM (ó AEQVITVM) – EXERCITVS – EXERCITVVM – FELIX – IMPERII – LEGIONVM – MILITVM – PERPETVA – P(opvli) R(omani) – PRAETORIANORVM – PROVINCIARVM – SENATVS

Concordia, a la que fueron erigidos varios templos en Roma, donde en el más grande de ellos celebraba el senado sus asambleas, es una de las Personificaciones más comunes, y la que por más príncipes fue adoptada.

Comenzando por Nerón, la encontramos representada sobre las monedas de casi todos los emperadores, con muy pocas excepciones, hasta la época de Honorio. A veces se refiere al Augusto o al Senado; pero más a menudo a las corporaciones militares, al ejército en general, a las legiones, a los pretorianos, y similares, entre los cuales era el gran deseo del Augusto y el Senado que Concordia pudiera ser mantenida.

Muchos son los tipos bajo los que es representada y varios los emblemas que le han sido atribuidos a ella por la fuerza de las circunstancias. Hay que decir de todos modos que es la personificación para la que los tipos y emblemas son menos específicos que para cualquier otra, y son tomados o cogidos prestados de los de Paz, con la cual llegaba a ser confundida, o de los de Victoria o de Abundancia, como para significar que Pax, Victoria y Abundantia eran elementos indispensables para Concordia, o eran sus frutos.

Y a estos se añaden emblemas religiosos y militares cuando Concordia está conectada con el hacer del ejército.

Concordia, una figura femenina sedente o estante, tiene como símbolo, de acuerdo con la ocasión, la cornucopia, pátera, rama de olivo, cetro, Altar encendido, espigas de trigo, una estatuilla de Spes, una flor, rueda, paloma, proa de buque, y a veces, uno, dos, tres o hasta seis emblemas militares.

La Concordia imperial esta representada a veces por el emperador o emperatriz que le da la mano, como en algunas monedas de bronce de Antonino Pío; también por los dos emperadores, como Marco Aurelio con Antonino Pío, o su hermano adoptado Lucio Vero, y algunas veces en el reinado de Alejandro Severo, ella está acompañada por Galieno o por Filipo. La simple leyenda “Concordia Augustorum” de sus sestercios fue reemplazada por los diferentes nombres de los miembros de la familia imperial que fueron representados sobre ellos.

No son raros los casos en que la figura está ausente, y un símbolo solitario representa a Concordia, como la paloma, el pavo real, dos manos estrechadas, un altar, los estandartes o el águila legionaria.

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Antoniniano de Gordiano III

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Denario de Didio Juliano

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Sólido de Valentiniano II

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Denario Heliogábalo

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Denario Julia Paula

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Denario de Sabina

FECVNDITAS

FECVNDITAS (FECVNDITATI) – AVG, AVGG – AVGVSTA, AVGVSTAE – TEMPORVM.

Esta figura, eminentemente apropiada a las emperatrices, fue introducida por Faustina, la mujer de Antonino Pío, y fue desde ese momento reproducido por casi todas las emperatrices hasta Salonina, tras la cual fue adoptada solo excepcionalmente por unos pocos emperadores, como por Galieno y Claudio Gótico.

Es representada generalmente como una mujer con uno o más críos, más raramente por la Tierra rodeada por cuatro niños para representar las cuatro estaciones.

Fecunditas es una derivada de Juno, que fue considerada la diosa de la fecundidad y a veces es representada con los mismos atributos.

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Denario de Faustina hija

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Denario de Julia Mamaea

FELICITAS

FELICITAS (FELICITATI, FELICITATEM) – AETERNA – AVG, AVGVSTA, AVGVSTI, AVGVSTORVM – CAESARVM – DEORVM – IMPERII – IMPP, IMPERATORVM – ITALICA – PERPETVA – P R, POPVLI ROMANI – POSTVMI – PVBLICA – REI PVBLICAE – ROMANORVM – SAECVLI – TEMPORVM (ó FELICIA TEMPORA).

Felicitas está representada sobre las monedas de casi todos los emperadores y de todas las emperatrices comenzando con Galba y continuando hasta Constantino Magno. Este es fácilmente explicable cuando uno considera que Felicitas era la meta ideal a la cual aspiraba el estado romano y al que la diosa Felicitas y todas las otras diosas estaban subordinadas. Y de este modo, ¿Qué son Abundantia, Aequitas, Concordia, Pax, Victoria si no es en la unión de todas en la aspiración común de la Felicitas del Emperador y el pueblo de Roma?

Los emblemas de Felicitas son el caduceo, la pátera, la rama, el cetro, cornucopia; los cuales son exactamente los propios de las diosas arriba mencionadas y otras similares.

Los epítetos que acompañan a la leyenda FELICITAS, aeterna, augusta, publica, perpetua, etc., No tienen necesidad de explicación; pero hay una que es especial, FELICITAS DEORVM, que encontramos sobre un raro antoniniano de Mariniana; es tan raro que es difícil de explicar. Puede hacerse en el sentido de que, siendo una moneda póstuma, expresa la Felicitas de los dioses al recibir el alma de Mariniana; a no ser que, siendo bastante tristes las cosas en esa época, signifique que Felicitas solo pueda ser dada por los dioses.

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Denario de Adriano

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Denario de Julia Domna

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Dupondio de Vespasiano

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Sestercio de Julia Maesa

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Sestercio de Julia Mamaea

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Miliarense de Constantino I

FIDES

FIDES (FIDEI, FIDEM) – AVG, AVGG, AVGG ET CAESS N N – COHORTIVM – EQVITVM (ó AEQVIT) – EXERCITVS, EXERCITVVM – FORTVNA – LEG – MAXIMA – MILITVM – MVTVA – PRAETORIANORVM – PVBLICA.

Todos los rangos sociales están implicados con Fides; el Emperador, el ejército y el pueblo. El tipo común de Fides en un sentido general es el de una figura femenina a veces drapeada, que sostiene dos espigas de trigo en una mano y una cesta de fruta en la otra. Algunas veces, de todos modos, sostiene simplemente una cornucopia y una patera, a veces una paloma y siempre uno o más símbolos cuando se refiere al ejército. El tema militar es algunas veces amplificado mediante la adición del Emperador y de algunos soldados.

Fides a veces es simbolizado mediante dos manos estrechadas, y entre ellas – significando sus buenos frutos – hay colocado a veces un caduceo, o algunas flores, ramas de palma, o dos espigas de trigo y una amapola.

Cuando Fides se refiere a temas militares, la mano derecha sostiene una enseña, o a veces un águila legionaria sobre una proa de un barco, o sobre un rayo.

La representación de Fides se extiende desde Galba hasta Majencio.

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Antoniniano de Heliogábalo

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Antoniniano de Gordiano III

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Sestercio de Antonino Pío

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Denario de Vitelio

FORTUNA

FORTVNA (FORTVNAE) AVG, AVGG, AVGG N N, AVGG ET CAESS N N – DVX – FELIX – MANENS – MVLIEBRIS – OBSEQVENS – REDVX – BONA FORTVNA – FLORENS FORTVNA – FORS FORTVNA.

Los romanos, dados a la superstición, confiaban especialmente en Fortuna, la diosa que presidía sobre todos los sucesos, sobre la vida de los hombres y de la nación en ese sentido vago en que puede ser confundida con Casus, con Bonus Eventus y con Providentia, dejando esto suponer que depositaban una cierta fe en el dicho de Cicerón: “Vitam regit fortuna non sapientia”. Varios templos fueron erigidos en Roma y en las provincias a Fortuna bajo sus muchos títulos, y la estatua de Fortuna siempre acompañaba al emperador y debía ser colocada en su dormitorio. De este modo es muy natural que su figura sea muy común en las monedas y que aparezca sin interrupción desde Augusto hasta Galerio Maximiano.

Fortuna es generalmente representada por una figura femenina estante o sedente, y sus emblemas son la cornucopia, a la cual a veces se añade el timón de un barco, reemplazado en ocasiones por una proa o un orbe, una pátera y la rama de olivo.

Algunas veces Fortuna está estante sobre un Cippo adornado con guirnaldas, otras sostiene a un caballo de las riendas. Cuando está estante a veces se le representa una rueda cerca de ella, símbolo que nunca aparece cuando se la representa sentada.

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Denario de Adriano

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Denario de Julia Domna

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Sestercio de Marco Aurelio

GENIO

GENIVS

GENIVS (GENIO) – AVG, AVGVST, AVGVSTI – AVGVSTI D N – AVGVSTI PII – AVG FEL, FELIC – AVGG ET CAESS N N – BRITANN – C C – CAESARIS – CIVIT(ATIS) NICOM(EDIAE) – EXERCITVS – EXERCITVS ILLYRICIANI- FEL(IX) – ILLYRICI – IMPERATORIS – L, LVG(DVNENSIS) – POPVLI – P R – POPVLI ROMANI – SENATVS – BONVS GENIVS IMPERATORIS.

Todos los individuos, del mismo modo que todas las naciones, todas las corporaciones, ciudades y localidades tenían en el mundo romano, su propio genio. De este modo encontramos el Genio del Emperador y el del César, el Genio del Pueblo Romano, el Genio del Ejército y del Senado, y el de varias ciudades.

Genius es representado generalmente por una figura masculina, desnuda, o vestida con un simple manto sobre los hombros y el modio sobre su cabeza, una cornucopia sobre su brazo, en el acto de efectuar una libación con una pátera, a veces sobre un altar. Raramente sostiene un cetro; más a menudo tiene un águila a sus pies. Encontramos estos dos emblemas asociados con el Genio del Pueblo Romano, el águila sobre innumerables bronces de la tetrarquía, el cetro acompañado de la cabeza de Genius sobre algunos denarios del interregno de Galba, lo cual nos muestra como la democracia entre los romanos era entendida de una forma muy diferente de como se entiende entre nuestros contemporáneos. Algunas veces Genius, cuando representa al ejército, tiene una o más enseñas a su lado (por ejemplo con Trajano Decio), y está envuelto en la toga cuando representa al Senado como en varias monedas de Antonino Pío.

La personificación de Genius aparece por primera vez sobre algunas monedas de bronce de Nerón; fue muy usado en la época de la tetrarquía y efectúa su última aparición sobre uno de los pequeños bronces atribuidos a Helena, la esposa de Juliano II, pero esta atribución no está completamente probada y quizás pueda ser atribuida al reinado de Diocleciano.

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Denario de Trajano

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Denario de Septimio Severo

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Follis de Maximino Daza

HILARITAS

HILARITAS AVG, AVGG, AVGGG – P(OPVLI) R(OMANI) – TEMPOR.

HILARITAS tiene mucha afinidad en su significado con LAETITIA pero no es un sinónimo exacto.

Si fuera así, un prolijo y pulido escritor como Cicerón no hubiera escrito: “Hilaritas plenum judicium ac laetitiae fuit”. Si LAETITIA es tomada en el sentido de placer o satisfacción acompañada de una profunda felicidad, HILARITAS tiene un poco el sentido de regocijarse, de placer o alegría del corazón.

Los símbolos que acompañan a estas dos personificaciones son muy diferentes.

HILARITAS está representada por una matrona, que casi siempre ostenta una gran rama de palma en una mano, y en la otra una cornucopia, una rama de laurel o una corona, y a veces está acompañada por uno o dos niños; mientras que como veremos, la personificación de LAETITIA se caracteriza por símbolos muy diferentes. Comenzando con Adriano, aparece raramente hasta la época de Heliogábalo y desde entonces solo excepcionalmente bajo los Tétrico, Carausio y Alecto.

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Áureo de Julia Paula

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Áureo de Marco Aurelio

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Denario de Heliogábalo

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Dupondio de Julia Domna

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Sestercio de Crispina

HONOS

HONOS (HONORI) – HONOS – HONOS ET VIRTVS.

Honos es representado de dos formas diferentes. En su primera aparición sobre el numerario imperial siempre está acompañado por el Valor (HONOS ET VIRTVS). De este modo lo encontramos sobre los bronces de Galba, Vitelio y Vespasiano, donde es representado semidesnudo con un gran cetro y la cornucopia, en contraposición al Valor representado con atuendo militar armado con una lanza y parazonium y con el pie derecho colocado sobre un casco. Parece que la asociación de Honos con Virtus arranca de la leyenda según la cual M. Marcellus deseaba construir un templo dedicado a ambos, y al no ser aprobado el proyecto por los augures, construyó dos templos colocados de tal manera que para acceder al templo de Honos era preciso pasar primero por el de Virtus, como para significar que el primero no podía ser obtenido sin el segundo. Los tipos de Honos y Virtus provienen de tiempos de la República así como sus asociaciones.

Encontramos el busto de Honos representado como un joven, con cabello al viento y laureado, sobre denarios de las familias Aquileia y Durmia, mientras que las dos figuras asociadas forman el reverso de los denarios de A. Fufius Calenus y Mucius Cordus.

Más tarde Honos es representado por una figura masculina, con toga, probablemente el propio emperador, y lo encontramos de este modo bajo Antonino y Marco Aurelio, después de los cuales cesan sus apariciones.

Ya sea acompañado por Virtus o en solitario, Honos entre los romanos siempre tenía el significado de gloria militar y se ha de destacar que Honos nunca es acompañado por ningún adjetivo salvo el usual de AVG.

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Denario republicano

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Denario de Marco Aurelio

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Sestercio de Galba

INDULGENTIA

INDVLGENTIA (INDVLGENTIAE) – AVG, AVGG IN CARTH – AVGG IN ITALIAM – FECVNDA – PIA – POSTVMI AVG.

La palabra Indulgentia ha de ser entendida como una condonación de multas o impuestos, y según las monedas parece que debemos considerar este último significado como el comúnmente adoptado.

Pese a que dicha condonación fiscal fue también recordada sobre las monedas de Galba y Nerva, como un acto estimable de la munificencia y la liberalidad imperial, INDVLGENTIA no fue personificada hasta la época de Adriano y es entonces representada como una matrona sentada, sosteniendo un cetro y con su mano derecha extendida. En épocas más tardías al lado del cetro, también sostiene una pátera.

Es principalmente bajo los Severo cuando encontramos a Indulgentia representada en grandes cantidades; y en esta época el viejo tipo había sido abandonado casi completamente para dar paso a dos tipos nuevos. Siendo Indulgentia usada específicamente para las condonaciones imperiales efectuadas en Italia o África. En el primer caso es representada por una figura de Italia sentada sobre un orbe – en el segundo, con el significado preciso de la remisión de los impuestos para proveer el coste de el gran acueducto desde las montañas Baghouan a Cartago con el que habían sido gravados los Cartagineses desde la época de Adriano – por la diosa Cibeles sentada sobre la espalda de un león corriendo. Y, para ilustrar mejor el sentido de la moneda unas rocas al lado de las que brota una fuente.

INDVLGENTIA, de todas formas, no está entre las leyendas que son mostradas abundantemente sobre las amonedaciones imperiales. Yo me inclinaría, como se ha dicho arriba, para entenderla en el sentido de condonación de impuestos y puede ser interpretada en un sentido excepcional como un perdón de multas (pese a que el significado fiscal podría bien darse también) sobre las monedas de Faustina hija y Salonina; No incluyo las de Julia Domna, siendo ella una mujer seriamente involucrada con todo tipo de asuntos de estado; debido a que sus monedas con la leyenda INDVLGENTIA ostentan la misma representación de Cibeles sobre el león que las de su marido Septimio Severo.

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Sestercio Antonino Pío

IUCUNDITAS

IVCVNDITATI AVG.

Esta personificación, que podría ser considerada casi sinónima de HILARITAS, y muy cercana a LAETITIA, aparece tan solo una vez sobre un denario de Alejandro Severo probablemente de un taller sirio.

No he pensado en incluirla en la lista sinóptica, principalmente porque el tipo tiene un cierto aspecto bárbaro y también porque se corresponde muy poco con el objeto, representando una mujer sedente, con globo y cetro.

IUSTITIA

IVSTITIA AVG, AVGVSTI –  VENERABILIS.

Cuando hablamos de Aeqvitas enfatizamos la diferencia que existe entre ella y Ivstitia.

La primera es entendida generalmente en un sentido económico, la segunda en un sentido moral, y la primera tiene un uso mucho más extendido que la segunda sobre las monedas romanas. Ivstitia cuyo nombre aparece por primera vez bajo el retrato de Livia, hija de Augusto, fue entonces introducida en su verdadera personificación por Nerva, quien, con este símbolo, deseaba mostrar que el compensaría los actos injustos, las vejaciones y las acciones arbitrarias de su predecesor, Domiciano. Ella vuelve a ser mostrada solo sobre muy pocas monedas de algunos emperadores, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio, Septimio Severo, y cesa con Alejandro Severo, para reaparecer una vez más sobre algunas monedas póstumas de Constantino Magno, sobre las que es añadido el título de VENERABILIS.

Tipo: Una mujer sedente con una rama y cetro, o pátera y cetro. Raramente, estante con la balanza, y en ese caso nos recuerda el tipo de Aeqvitas, con la cual, pese a ser distinta de ella, hubo siempre una gran afinidad.

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Dupondio de Tiberio

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Sestercio de Adriano

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Denario de Adriano

IUVENTAS

IVVENTAS, IVVENTVS (o IVBENTVS) AVG –  IVVENTA IMPERII.

Marco Aurelio introdujo IVVENTAS sobre sus monedas mientras era César, representándola como una figura femenina, adornada con pátera, en el acto de arrojar un grano de incienso sobre un trípode encendido.

Debemos decir que esta figura aparece únicamente sobre las monedas de Marco Aurelio, porque, a pesar de que otros tres emperadores, Caracalla, Claudio II y Vabalato pusieron la leyenda sobre algunas de sus monedas, no hicieron lo mismo con su personificación.

Los denarios de Caracalla (IVVENTA IMPERII) representan al emperador, los pequeños bronces de Claudio II y Vabalato representan a Hércules.

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Denario de Caracalla

LAETITIA

LAETITIA (LAETITIAE) – AVG, AVGVSTI, AVGG, AVGGG – AVG N. – FVNDATA – PVBLICA – TEMPORVM.

Laetitia, generalmente representada como una mujer que sostiene una lanza y espigas de trigo o una corona en la mano derecha, mientras con la izquierda sostiene el ancla o el timón de un barco, es a veces representada simplemente por un trirreme, todos ellos símbolos que parecen en un primer momento estar referidos a la llegada de grano de Sicilia o África.

Laetitia podría ser entonces la expresión de satisfacción por la distribución asegurada de provisiones. Ella aparece por primera vez en el reinado de Antonino Pío y duró hasta el de Galerio Maximiano.

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Denario de Faustina hija

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Denario de Pertinax

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Áureo de Filipo I

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Sestercio de Póstumo

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Sestercio de Gordiano III

LIBERALITAS

LIBERALITAS AVG, AVGVSTI, AVGG, AVGVSTORVM – AVG ó AVGG I, II, III, IIII, V, VI, VII, VIII, VIIII.

Liberalitas fue uno de los elementos principales del poder imperial.

Panem et circenses fueron ofrecidos por el emperador al pueblo para mantenerlo amistoso y contenido, y aunque pensamos que los juegos fueron bien recibidos, la alimentación era una necesidad. De donde era muy natural que Liberalitas se convirtiese en una de las figuras más populares entre las masas y aparece muy a menudo sobre las monedas acuñadas para conmemorar los regalos imperiales.

Las monedas más antiguas con la leyenda LIBERALITAS son las de Adriano, pero la figura de Liberalitas se encuentra en monedas mucho más antiguas. Dejando aparte las monedas de la República, y limitándonos a las del Imperio, la primera que ostenta la figura de Liberalitas es el sestercio de Nerón, representando el “Congiarium”, o lo que es lo mismo, la misma escena de la distribución de dinero o provisiones al populacho, y esto fue continuado sobre las monedas de los emperadores subsiguientes, sobre las cuales la figura ideal de Liberalitas es colocada entre la del Emperador, del prefecto de la guardia pretoriana, de algunos soldados, y el pueblo que se acerca al estrado imperial a recibir el regalo. La escena del “Congiarium” es representada de forma variada con más o menos gente; pero la figura de Liberalitas siempre está presente. Debemos esperar hasta Adriano para que desaparezcan las figuras humanas (para reaparecer más tarde) y la figura de Liberalitas ocupe la totalidad del campo, uniéndose ella misma con lo que en un principio fue llamado “Congiarium” y que más tarde tomó el nombre de “Largitio”. La figura de Liberalitas perduró hasta la época de Constancio II.

Varios emperadores celebraron más de una Liberalitas por lo que están numeradas: Liberalitas II, III, IIII, V y hasta VI por Severo y Geta, VII por Marco Aurelio, VIII por Adriano, VIIII por Antonino Pío, Cómodo y Caracalla.

El tipo usual de Liberalitas es una mujer, estante, que sostiene una tesera o tablilla en su mano derecha, y la cornucopia, a veces doble, en la mano izquierda.

Como tipo secundario puede ser añadida una figura femenina en el acto de verter el contenido de una cornucopia (Antonino Pío) un tipo más apropiado para Abundantia. Algunas veces es el propio Emperador, togado, quien sostiene la tesera, de este modo representando a Liberalitas, como puede verse en un denario del mismo Antonino Pío.

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Denario de Heliogábalo

LIBERTAS

LIBERTAS (o LEIBERTAS) – AVG, AVGG, AVGVSTA, AVGVSTI – P R – PVBLICA – RESTITVTA – SAECVLI – R XI (o XL R o XXXX R).

La personificación de Libertas, que fue bien representada en las amonedaciones republicanas, es inapropiada, al menos en algunos casos, sobre las amonedaciones de los emperadores. No la encontramos con menos frecuencia sobre las de los segundos que sobre las de la República, como si ellos deseasen que la idea de la libertad supliese la ausencia de la misma en la realidad.

Sobre la moneda republicana (que estaba entonces en circulación) solo la cabeza de Libertas es representada, desnuda o velada, mientras que en la moneda Imperial Libertas es representada como una figura femenina, usualmente con el gorro frigio y el cetro (o más bien la vara), raramente con el gorro y la cornucopia.

Con estos emblemas la figura está siempre estante. En tiempos de Adriano ella es representada a veces sedente, y entonces, con el cetro (o la vara de mando), ella también sostiene una rama de olivo, aproximándose de este modo muy de cerca a los tipos de Pax y Ivstitia, en la inteligencia de que Pax y Ivstitia solo pueden florecer bajo el reinado de Libertas. Ella apareció con toda su sinceridad sobre un denario de uno de los asesinos de César, sobre el cual es brutalmente expresada por medio del gorro frigio entre dos puñales; la encontramos de nuevo, repentinamente, sobre las monedas de Augusto quien, del mismo modo que sobre sus cistóforos, le dio el título de LIBERTATIS VINDEX; a continuación sobre las primeras monedas de Claudio quien protestó contra el fanático absolutismo de su predecesor Calígula. Nerón solo prometió libertad de expresión, y sobre sus monedas su busto aparece tan solo una vez. Galba afirmó y confirmó la libertad prometida por el Senado sobre algunas de sus monedas.

Un intervalo siguió bajo Tito y Domiciano cuando, siendo asesinado el último, la libertad surgió de nuevo bajo Nerva para quien “res olim dissociabiles miscuit, principatum et libertatem”; después de esto apareció cada vez con mayores intervalos bajo Trajano, Adriano y los Antoninos.

Después hizo una aparición espasmódica pero bastante frecuente sobre las monedas de varios emperadores hasta la época de Tácito. Debe decirse que el emblema de Libertas reapareció tras la desaparición de cada tirano como si se tratase de la promesa de una era mejor.

Hizo una última aparición excepcional sobre un áureo de Juliano el tirano.

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Antoniniano de Treboniano Galo

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Denario de Nerva

MONETA

MONETA AVG, AVGG, AVGGG – AVGVSTI, AVGVSTORVM – CAESARVM

– RESTITVTA – SACRA AVGG ET CAESS NOSTR – SALVTARIS – VRBIS VESTRAE.

Originalmente las monedas de Roma era acuñadas en el templo de Juno Moneta, motivo por el que el nombre Moneta llegó a significar la ceca, y de ese modo, para ser exactos, proviene el sentido de MONETA.

En la época del Imperio hace su primera aparición sobre un denario autónomo de la época de Galba, cuando es representada, como en la época de la República, por el busto en solitario con la curiosa leyenda que no volverá a verse de MONETA SALVTARIS. La verdadera personificación fue introducida por Domiciano, una matrona estante, que sostiene una cornucopia y la báscula, un tipo que se mantendrá inalterado, con algunas raras excepciones, en las cuales vierte dinero desde la cornucopia en los modios a sus pies.

Comenzando con el reinado de Cómodo, y siempre, con escasas excepciones en sus sestercios, Moneta es representada con un triple emblema, tres figuras femeninas representando los tres metales, oro, plata y bronce. Cada una preserva el tipo descrito; o lo que es lo mismo, porta la báscula y la cornucopia, siendo añadida una pequeña pila de metal a los pies de cada figura.

Las tres figuras de las Monetae en estas representaciones más comunes – la más común de todas sobre los sestercios – están siempre de frente y generalmente miran a la izquierda. Tan solo la figura central mira a veces al frente. Ha de ser recalcado que, mientras que las figuras a izquierda y derecha portan la báscula con el brazo bajado, la figura del medio siempre la sujeta con el brazo alzado, lo que sugiere que esta última con la báscula más ligera para el metal más precioso, representa al oro, mientras que las otras dos representan a la plata y al bronce. La figura central en un sestercio de Cómodo reposa sobre un pedestal, lo cual refuerza nuestra sospecha de que pretende representar a la Moneta del oro.

Cual de las otras dos representa a la plata y cual al bronce es difícil de determinar a menos que uno atribuya a la Moneta de la plata el honor de figurar a la derecha de la del oro.

La personificación de Moneta fue introducida por Domiciano y repetida por varios emperadores y también por algunas emperatrices, comenzando por Julia Domna, y desde la época de la tetrarquía toma el epíteto de SACRA. Sobre algunos medallones de Diocleciano, de los Maximiano y de Constancio Cloro la figura solitaria de Moneta se encuentra entre las figuras de Júpiter y de Hércules, y entonces la leyenda es MONETA IOVI ET HERCULI AVGG.

Alejandro Severo usó la leyenda MONETA RESTITVTA; corroborada por otra similar a ella, RESTITUTOR MON.; pero, mientras que dichas leyendas pueden tener un significado positivo en relación con Nerón, Aureliano, Diocleciano y Licinio, expresan solamente un piadoso deseo en el caso de Alejandro Severo.

Lampridio, incluso, reseña que habiendo disminuido Alejandro las contribuciones de Heliogábalo en un 30%, preparó monedas especiales de un medio, un tercio e incluso un cuarto de denario en oro; pero que cuando esta reforma fue estorbada por la pobreza de las reservas las nuevas monedas no fueron puestas en circulación y fueron fundidas. Ningún ejemplar ha llegado hasta nosotros.

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Denario de Gordiano III

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Follis de Diocleciano

MUNIFICENTIA

MVNIFICENTIA AVG –  GORDIANI AVG.

El raro tipo de Munificentia fue introducido por Antonino Pío, y probablemente tiene su origen en los juegos en el circo que fueron celebrados con extraordinario esplendor. El tipo, que podemos llamar clásico, de Munificentia, está representado por una mujer con insignias reales, el cetro y la corona, con un león a sus pies. Pero en varios bronces de Antonino Pío, un león solitario, o un elefante, la representan, y el elefanta reaparece también en las monedas de Septimio Severo y Heliogábalo. Gordiano Pío, por el contrario, la representa con una escena completa de animales salvajes luchando en un anfiteatro.

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Sestercio de Antonino Pío

NOBILITAS

NOBILITAS AVG o AVGG.

Nobilitas, tanto la adquirida a través del tiempo o distinción familiar, o la adquirida como recompensa por el desempeño de altos cargos públicos, fue tenida en la más alta estima por los romanos: de todos modos es muy poco usada en las monedas. No aparece hasta la época de Cómodo y fue Geta rápidamente abusó de ella en cuyo caso es imposible decir a que tipo de nobleza se podía referir. Después de Heliogábalo no reaparece de nuevo hasta la época de Tétrico y su hijo, con los cuales desaparece definitivamente. Debemos reseñar que en lugar de una personificación el título Nobilis o Nobilissimus fue usado e introducido por primera vez por Filipo II como césar, y por Diocleciano, en cuya época la leyenda era común, NOBILIS o NOBILISSIMUS CAESAR (N. C. o NOB. C.), NOBILISSIMA FOEMINA (N. F.), como fue usada en las monedas de Helena y Fausta.

Nobilitas es generalmente personificada por una figura femenina con cetro largo y el paladio.

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Denario de Geta

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Sestercio de Cómodo

OPS

OPI AVG – DIVINAE.

Una mujer sentada con dos espigas de trigo en la mano derecha o con el cetro y la mano derecha alzada sobre su cabeza – ¿Debemos suponer que representa a la diosa esposa de Saturno o a la personificación de la riqueza? Yo estoy más inclinado a favor de la segunda hipótesis; pero no tengo ninguna razón seria para excluir la primera. En cualquier caso dicha representación es muy rara, y puede ser calificada de excepcional, apareciendo tan solo con Antonino Pío (con el título de AVG.) y bajo Pertinax (con el título DIVINA).

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Denario de Pertinax

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Sestercio de Antonino Pío

PATIENTIA

PATIENTIA AVGVSTI.

La Patientia romana como bien observa Le Vaillant no debe ser interpretada en el sentido cristiano de soportar con fortaleza y resignación las adversidades del destino o los problemas de la vida, sino más bien en el sentido de perseverancia al llevar a cabo trabajos difíciles y problemáticos. Este significado, el cual se deriva directamente de la propia representación de una figura femenina sosteniendo un cetro, e indicando su fortaleza de propósito con su mano derecha extendida, es atribuido al gran Adriano sobre un único y raro denario en el cual encontramos esta personificación.

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Denario de Adriano

PAX

PAX (o PAXS, PACI, PACE) – AETERNA – AVG – AVGVSTA, AVGVSTI, AVGG, AVGVSTORVM – EQVITVM – EXERCITVS – FVNDATA – ORBIS  TERRARVM – PERPETVA – P. ROMANI – PUBLICA – VBIQVE PAX.

Hija de Júpiter y de Themis, PAX, ya honrada con templos y estatuas en Grecia, gozaba de muchos más honores entre los romanos, quienes le dedicaron el más bello templo en Roma sobre la Vía Apia. Comenzado por Agripina fue finalizado por los Flavios, los cuales depositaron en él los ricos botines tomados del Templo de Jerusalen.

Debido a que el Imperio Romano fue fundado con guerras y mantenido mediante la guerra, la paz fue tenida en la más alta estima y considerada como la recompensa por la guerra y como un regalo de los Dioses. De este modo no es extraño que las monedas sobre las que se conmemore a Pax sean tan numerosas.

Un tipo común de Pax, que comienza con Augusto y permanece hasta finales del imperio, es una figura femenina sedente, estante o corriendo, con un cetro largo, generalmente portado terciado, la rama de olivo, cornucopia, caduceo, insignia militar, espigas de trigo, la palma o la láurea. A veces Pax con el cetro o la rama de olivo se halla en una biga, y tal y como la encontramos en áureos de Probo y Galieno con la leyenda VBIQVE PAX.

Algunas veces encontramos a Pax con una antorcha prendiendo fuego a una pila de armas; pero más a menudo hallamos con la leyenda PAX, una representación que realmente está relacionada con la guerra, y de la cual de acuerdo al sentimiento romano, podía ser solamente la consecuencia.

Sobre un antoniniano de Galieno con la leyenda PAX FVNDATA vemos un trofeo con dos prisioneros. Sobre un áureo de Constantino con la leyenda PAX AETERNA AVG N están representadas dos mujeres torreadas, una de las cuales presenta una corona al emperador, la otra una victoria; y sobre un pequeño bronce del mismo Constantino con la leyenda PACIS FVND(ator) se nos ofrece una representación de Marte el guerrero, quien ostenta un trofeo y arrastra un prisionero. Esa es Pax tal y como es entendida por los romanos. Y hay que reseñar que, mientras que Victoria está acompañada a veces, como pudimos ver en su momento, por un epíteto dedicado a los pueblos conquistados, Pax por el contrario es entendida siempre en un sentido general. Roma no hacía las paces mediante tratado con ninguna nación, pero la garantizaba, tras la victoria, al mundo entero. ¡Pax orbi terrarum!

A las monedas dedicadas a Pax hemos de añadir aquellas con la leyenda ARA PACIS (o simplemente PACIS) y mostrando un altar, en conexión con las cuales Pax asume un carácter decididamente religioso.

Con respecto a esto una observación de cierto interés es sugerida por algunas monedas de Salonina con la leyenda AVG(usta) IN PACE con una representación de Pax sentada. Es un tipo que ha dado lugar a muchas controversias; y le han sido atribuidos diversos significados, entre los que destaca el de De Witte, quien encontraría en él un significado religioso, concretamente cristiano, y, refiriéndolo a Pax Aeterna, deduciría a partir de esto su opinión de que Salonina fue convertida a la nueva fe.

Esta interpretación me parece muy forzada, la interpretación de “Augusta bajo la protección y el auspicio de la paz” me parece un significado bastante más obvio.

Esta última podría ser también la clave para la interpretación de otras monedas, entre ellas por ejemplo, algunas de las dos Faustinas donde la representación de Aeternitas corresponde a la leyenda simple de AVGVSTA. ¿No sería natural reconocer que se pretendió representar a la Augusta bajo el emblema de Aeternitas?

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Antoniniano de Probo

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Denario de Lucio Vero

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Sestercio de Trajano (Pax con cautivo a sus pies)

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Denario de Vespasiano

PERPETUITAS

PERPETVITAS (o PERPETVETAS, PERPETVITATI, PERPETVITATE) AVG,

AVGG – IMP AVG.

Hay una personificación que casi podría ser confundida con AETERNITAS. Al comienzo incluso, cuando fue introducida por Alejandro Severo, el tipo era una mujer con cetro y globo con su codo descansando sobre una columna, mientras que en épocas más tardías fue reemplazada por la figura de Roma Nicephora (o lo que es lo mismo portadora de una Victoria) un tipo usado comúnmente para representar Aeternitas, y Aeternitas es precisamente la Perpetuitas de Roma.

Y ha de resaltarse, en última instancia, que cuando Roma es representada por ella, como sobre un bronce de Severo II y sobre otras monedas similares de Constantino Magno, la leyenda PERPETVITAS está en nominativo, mientras que sobre las monedas que ostentan la representación alegórica de Perpetuitas la leyenda que se refiere a ella está algunas veces en dativo, pero más frecuentemente en ablativo.

Otro caso en nominativo se ha verificado sobre un denario perteneciente a Valentiniano II. Sobre este denario (informado por Cohen en la Numismatic chronicle) con la leyenda PERPETVETAS encontramos una representación del Fénix con el orbe que también muestra como Perpetuitas puede ser confundida en cierta manera con Aeternitas.

Perpetuitas no es uno de los tipos comunes de las amonedaciones romanas.

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Denario de Alejandro Severo

PIETAS

PIETAS ( PIETATI ) – AETERNA, AVG, AVGG – AVGVSTA, AVGVSTAE, AVGVSTI, AVGVSTORVM – AVGG ET CAESS NN – DDD NNN –  FALERI – MILITVM – MVTVA – PUBLICA – ROMANA – SAECULI – SENATVS.

La piedad romana une en un solo elemento la reverencia a los dioses, el afecto entre los augustos o entre el augusto y el pueblo, la solicitud de los padres hacia los hijos, y en general, el amor al prójimo, o en una sola palabra la Religión. Realmente formaba una gran parte de la vida política romana, y de este modo los gobernantes del pueblo tendían tenazmente a la preservación de tan indispensable elemento de gobierno. Por eso la representación de Pietas es una de las primeras en importancia de las que el Imperio heredó de la República, y, puesto que el emperador adoptó, desde la época de Augusto, el título de PIVS encontramos que la representación de Pietas es abundante y generosamente acuñada sobre las amonedaciones casi sin interrupción hasta el final; relacionándolo algunas veces con los emperadores, las emperatrices, las familias imperiales, a veces con el Senado, el ejército, a Roma o al pueblo en general.

Los tipos de Pietas son: una matrona ocasionalmente sedente pero casi siempre estante y a veces velada, con una pátera y cetro; muy raramente con enseñas militares cuando se refiere al ejército. A veces está estante cerca de un altar sobre el que a veces derrama ofrendas de una pátera o coloca incienso. A veces alza una mano o ambas al cielo. Finalmente su personificación se asemeja a la de Fecunditas al tener tres o cuatro niños en sus brazos o alrededor de ella.

Algunas veces hay un templo que simboliza a Pietas o simplemente los instrumentos de sacrificio, lo cual tiene fácil explicación; pero también se da el caso de encontrar la leyenda PIETAS con la representación de Mercurio – y no por error, pues se repite algunas veces – para dicha combinación es difícil dar su significado exacto, a no ser que en este caso Mercurio no sea considerado un mensajero sino un mediador entre la humanidad y la divinidad.

Bajo Balbino y Pupieno, las dos manos derechas estrechadas que tienen la leyenda CARITAS MVTVA, FIDES MVTVA y AMOR MVTVVS, tienen también la leyenda PIETAS MVTVA.

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Sestercio de Calígula

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Denario de Julia Maesa

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Denario de Julia Domna

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Áureo de Faustina Madre

PROVIDENTIA

PROVIDENTIA PROVIDENTIAE –AVG, AVG N, AVGVSTI, AVGG –  CAESS – DEORVM – PROBI AVG NOSTRI – SENATVS.

La Providentia divina, entre los romanos está a veces unida y confundida con la imperial, o más bien, comienza con la aureola de la divinidad y se convierte en imperial por grados. La leyenda PROVIDENTIA fue introducida por primera vez en las monedas senatoriales de Augusto, acompañada por la representación de un altar encendido y de este modo la encontramos también sobre las monedas de Vitelio, Vespasiano y sus hijos.

Bajo Tito de todos modos la representación fue alterada y sobrevino un primer cambio de significado. Aparecen los dos emperadores, Tito y Vespasiano frente a frente, uno regalando al otro un globo. Con Trajano la personificación de Providentia asume su verdadero carácter y es representada por una figura femenina con cetro, a veces recostada contra una columna, y con un orbe a sus pies, al cual, a veces, apunta con un bastón de mando. Este es el tipo encontrado más a menudo sobre las monedas de un gran número de emperadores hasta la época de Constantino Magno; este tipo, de todos modos no impide que otros tipos sean sustituidos por él o modificados en algún grado.

Bajo Adriano, Providentia parece referida aún casi exclusivamente a los dioses, hasta el punto de que en algunas monedas toma el título de PROVIDENTIA DEORVM, con la representación del emperador, togado, recibiendo un cetro traído a él por un águila, evidentemente remitido por Júpiter. La misma leyenda, en tiempos de Antonino Pío, acompaña la representación de un rayo, otro símbolo de Júpiter.

Pero en el reinado de Cómodo, Providentia desciende del Olimpo, y haciéndose más terrenal, ha de ser referida al grano que el emperador trae de África, casi confundiéndose con Annona, siendo representada ahora ya por un trirreme, ya por la propia África quien la pone en contacto con Hércules; y es imposible decidir de este modo si está relacionada más estrechamente con los dioses o con el emperador. Los símbolos y emblemas son modificados gradualmente.

El cetro y el globo que originalmente formaban el verdadero tipo de Providentia, son gradualmente sustituidos por una cornucopia, una patera, un arado, un timón de barco, dos espigas de trigo o una enseña militar. Septimio Severo y Caracalla representaron Providentia con la cabeza de Medusa, Galieno con Mercurio, Aureliano con Venus, Crispo y Constantino II con Júpiter, y Constancio II la representa por última vez con una puerta de campamento.

Providentia Deorvm” fue transformada gradualmente en “Providentia Senatvs”, “Providentia Caess”, “Providentia Probi Avg Nostri”.

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Denario de Marco Aurelio

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Denario de Gordiano II

PUDICITIA

PVDICITIA ( PVDICITIAE ) – AVG, AVGG, AVGVSTAE.

Pudicitia fue representada por primera vez sobre las monedas de la virtuosa Plotina, sobre bellos áureos y denarios que ostentan la inscripción ARA PVDIC. Y la alusión estaba planamente justificada, reseñándola como una de sus virtudes que era ciertamente una de las mejores virtudes de las emperatrices.

Pero Adriano y Sabina adoptaron el mismo emblema después; a pesar del hecho de que el primero, quien no era feliz en su matrimonio ni probablemente muy virtuoso, veía turbados sus sueños por la aparición de Antinoo. Y además fue adoptada no solo por las pocas emperatrices que podían honrarla ellas mismas, sino también por todas las demás a quienes solo se les podía atribuir irónicamente.

De acuerdo a nuestras ideas modernas Pudicitia debería ser considerada una virtud más estrictamente femenina que masculina y debería ser adoptada – ya fuera correctamente o equivocadamente – solo por las emperatrices, y de este modo resulta extraño verla representada también sobre las monedas de algunos emperadores. Si solo se tratase de Trajano Decio, Herennio Etrusco, Hostiliano, Treboniano Galo y Galieno, podríamos vernos tentados a suponer que las monedas con esta impronta eran híbridos hechos con las monedas de Etruscilla para los primeros y con las de Salonina para el caso de Galieno: lo cual no despertaría mucha sorpresa habida cuenta de cómo era de irregular el sistema monetario en esta época. Pero tenemos el denario de Adriano (¡incluso del propio Adriano!) que no nos deja dudas al respecto. Hay bastantes de sus denarios sobre los que aparece Pudicitia y entre los otros hay uno que además de la misma representación y la palabra PVDIC en el campo, ostenta la leyenda circular PM TR P COS III, la cual solo se puede referir a Adriano, al no ser esta la época de leyendas incorrectas.

Debemos por tanto tomar como acuñaciones regulares todas las monedas de los emperadores reseñados arriba pese a que no podemos tener éxito, salvo en ciertos casos aislados, en decidir cual era su verdadero significado.

Pudicitia es representada mediante una mujer estante o sedente, generalmente con un cetro, drapeada en sus propias ropas, a veces en el acto de cubrirse con un velo su cara o su busto, o con su mano sobre sus labios o su busto. A veces tiene con ella uno o más niños, otras veces está en el acto de sacrificar sobre un altar. Su figura aparece siempre en solitario sobre las monedas, pero sobre algunos raros medallones Pudicitia está acompañada por Felicitas, Securitas o Abundantia.

Sobre un gran bronce de mi colección hallado el año pasado en Roma y que creo único, de Faustina hija con la leyenda PVDICITIA, la figura está sentada y velada sosteniendo dos espigas de trigo. Probablemente trata de representar a Pudicitia bajo la apariencia de la casta Ceres.

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Antoniniano de Herennia Etruscilla

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Denario de Adriano

QUIES – REQUIES

QVIES AVG, AVGG, AVGVSTORVM – REQVIES OPTIMORVM MERITORVM.

Dos tipos, casi sinónimos, poco comunes, y diferentemente representados.

Una mujer estante con un remo bajado y un cetro representa al reposo, el cual también es representado por el emperador sentado en la silla curul, con la mano derecha alzada y con el cetro.

En el primer caso ella es llamada QVIES y fue adoptada por Diocleciano y Maximiano Hercúleo; en el segundo caso es llamada REQVIES y adoptada por Claudio II Gótico, Maximiano Hercúleo y Constancio Cloro.

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Conjunto de dos Follis de Diocleciano

SALUS

SALVS ( SALVTI ) AVG, AVGG – AVGG ET CAESS NN – AVG NOSTRI – AVGVSTA – AVGVST – DD NN AVGG ET CAESS – DD NN –  EXERCITVS GEN (o GENERIS) HVMANI – ITAL – MILITVM – POSTVMI AVG – PROVINCIARVM– PVBLICA – REI PUBLICAE.

Salus, también, es una de las representaciones más antiguas, y el Imperio tan solo continuó el uso ya introducido por la República.

La cabeza de Salus sola fue representada por última vez por Livia, hija de Augusto; entonces, bajo los primeros emperadores, fue adoptada la verdadera personificación, consistente en una figura femenina estante, sedente o recostada contra una columna, que en muchos casos se halla alimentando a una serpiente que a veces se halla en sus brazos, a veces se alza desde un altar o un árbol. En otros casos la figuración es menos precisa y los emblemas son los pertenecientes a otras Personificaciones y especialmente a Pietas, tales como la pátera vertida sobre un altar, quizás para significar que la salud es un regalo de los dioses. El timón de un barco y las espigas de trigo que son a veces emblemas de Salus evidentemente se refieren a Annona, como el primer elemento de la salud.

Algunas veces, también, Salus está representada por un altar. A veces es Esculapio quien la representa, y aquí el significado está muy claro. Pero Salus que es principalmente comprendida en el sentido material de salud física, a la que los romanos daban una importancia inmensa – Mens sana in corpore sano – lo que se demuestra en varias monedas acuñadas en memoria de la recuperación de la salud de varios emperadores, es a veces o debe ser comprendida en un sentido metafórico. Así SALVS GENERI HVMANI es representado generalmente mediante una victoria, SALVS EXERCITVS o MILITVM, SALVS PROVINCIARVM de

Póstumo a la que corresponde la figura del río Rhenus, en cuyos casos no puede ser determinado exactamente si les corresponde un sentido concreto o metafórico.

La palabra SALVS es usada en un sentido totalmente abstracto cuando en épocas más recientes, SALVS MVNDI aparece alrededor del símbolo de la cruz sobre un áureo de Olybrio.

SALVS está entre las personificaciones más corrientes sobre las monedas imperiales.

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